Aorus ATC700

Aorus, la submarca de Gigabyte centrada en el mundo de los juegos, presentó hace poco su nuevo disipador Aorus ATC700. Con diseño de tipo torre que emplea heatpipes de un diámetro muy superior al normal (10 mm de diámetro), este disipador monta dos ventiladores en configuración push – pull para mover el aire entre sus aletas de aluminio y, según el fabricante, es capaz de disipar más de 200 vatios de calor. En nuestro análisis vamos a poner ésta afirmación a prueba.

Gigabyte no es una marca extraña a diseñar soluciones de refrigeración, si bien su experiencia se limita generalmente a disipadores por aire, y aunque nunca ha sido el núcleo de su negocio ha tenido en el mercado varios modelos bastante interesantes y que no eran nada malos. Sin embargo, hacía ya tiempo que no lanzaban ningún nuevo modelo al mercado, hasta la llegada de su marca Aorus enfocada al Gaming que, como os vamos a mostrar en el día de hoy, ya tiene dos modelos en el mercado y se han aprovechado de la buena experiencia de la empresa madre para ello.

Este nuevo disipador de Aorus sigue a pies juntillas las características típicas de un dispador de tipo torre en su diseño. Así, el cuerpo principal está formado por 42 láminas de aluminio apiladas una encima de la otra, si bien en éste caso han cerrado los costados para crear un efecto túnel de viento y favorecer una correcta expulsión del aire caliente gracias a los dos ventiladores. Además en éste caso incorpora un sistema de configuración y mantenimiento tanto de los ventiladores como de la iluminación a través de USB, controlado por supuesto con software.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

Tomadas de la web del fabricante

Ya os habréis dado cuenta viendo las especificaciones técnicas que éste no es un disipador convencional, por el simple hecho de que tiene un tamaño considerable (fijaos en esos 169 mm de altura que lo hacen incompatible con muchas cajas de tamaño medio) y aun así solo tiene tres heatpipes de cobre, cuando lo normal en éste tamaño es tener el doble, seis. Pero claro, tampoco es convencional que el diámetro de los heatpipes, que generalmente es de 6 mm o de 8 mm en casos poco comunes, sea de 10 mm de diámetro. Un centímetro de grosor por cada uno de los heatpipes, los cuales hacen contacto directo con el IHS del procesador, aseguran una transmisión de calor eficiente y efectiva.

Y es que no en vano Aorus presume de que su ATC700 es capaz de disipar más de 200 vatios de calor, por lo que estamos ante un disipador que, técnicamente, es capaz de dar servicio a los procesadores más “tragones” del mercado sin problema. Para ello, junto al bloque de láminas de aluminio atravesado por los tres heatpipes de 1 centímetro de grosor encontramos dos ventiladores en configuración push / pull para asegurar que el calor se expulsa del cuerpo del disipador lo antes posible.

ANÁLISIS EXTERNO

El Aorus ATC 700 viene embalado en una caja de cartón semirígido de considerables dimensiones. Bajo un fondo negro, ya a primera vista podemos ver una imagen del disipador a tres cuartos, con su nombre destacado en la zona inferior acompañado del logo RGB Fusion, el software que nos permitirá controlar su iluminación.

En la parte trasera lo que encontramos es un croquis con las dimensiones del producto, junto a una breve descripción en varios idiomas.

Es en uno de los laterales en el que el fabricante ha puesto la tabla de características técnicas que vimos en el apartado anterior de este análisis.

En el lateral opuesto encontramos una nueva imagen del producto pero en este caso de frente, acompañado del anagrama del modelo y de las habituales etiquetas identificativas.

Abrimos el embalaje y encontramos una caja negra que contiene todo el kit de anclaje por un lado, y un plástico transparente que mantiene quieto y protegido el disipador por otro.

Vamos a comenzar con los accesorios. Éstos vienen metidos dentro de una caja de cartón de color negro adornada con el logo del fabricante.

Aquí el elenco de accesorios de anclaje. El Aorus ATC700 es compatible con prácticamente cualquier procesador, incluyendo los más modernos AM4 de AMD y LGA2066 de Intel, así que son bastantes los accesorios incluidos. Se hace uso de un backplate multiplataforma mas los juegos de accesorios correspondientes a cada una que, afortunadamente, Aorus ha tenido a bien embolsar y etiquetar de manera individual para que no haya pérdida posible. Por supuesto, también encontramos el manual de instrucciones de montaje.

Aquí tenéis el disipador en todas sus caras. Como podéis apreciar, los ventiladores vienen ya fijados y cuenta con una caperuza en la parte superior con el logo del fabricante que, una vez conectado, se iluminará.

Y aquí podéis ver el grosor de los heatpipes.

El bloque de plástico superior está fijado con encajes, y se puede quitar haciendo presión hacia fuera dándonos acceso a los dos ventiladores. No obstante, intenté sacarlo para enseñaros cómo queda el bloque sin el embellecedor y me di cuenta de que me iba a llevar al menos dos o tres láminas de aluminio en el proceso, así que decidí abortar para no dañar el producto. Y es que además de estar anclado a las tres láminas superiores, tenemos los cables -tanto de los ventiladores como el USB que dota al sistema de control de la iluminación- que atraviesan el propio cuerpo del disipador hasta la zona inferior.

Los dos ventiladores terminan en una derivación a un solo conector PWM de cuatro pines. Podríamos conectar solo éste y el disipador funcionaría por PWM sin problemas. También tenemos un cabezal USB que deberemos conectar internamente en la placa para poder controlar la iluminación mediante el software.

INSTALACIÓN

Para comenzar la instalación del disipador, lo primero que debemos hacer es anclar a la base de éste la placa metálica multiplataforma que irá atornillada al backplate.

Para ello, simplemente la colocamos encima y le atornillamos los dos tornillos correspondientes.

Ahora, preparamos el backplate. Debemos localizar los agujeros correspondientes a nuestra plataforma (en este caso lo vamos a montar en una Intel LGA1151) y preparar los tornillos y arandelas a utilizar.

Introducimos los tornillos, luego las arandelas y luego lo anclamos con las roscas.

Fijaos cómo queda. Tened en cuenta que la arandela tiene que ir por fuera, pues ésta es la zona que hará contacto con la parte trasera de la placa base y su función es evitar que ésta se dañe.

Ahora, preparamos los siguientes tornillos con sus arandelas correspondientes. Con éstos, anclaremos el backplate a la placa base.

En éste caso, las arandelas deben ir en la zona “hembra” del tornillo, que será la que hará contacto con la placa base pero en el lado opuesto al backplate.

Hecho esto, colocamos el backplate en la parte trasera de la placa base.

Y atornillamos en la zona opuesta. Ya tenemos preparado el sistema de anclaje.

Fijaos cómo queda. El tornillo macho queda preparado para que en él encajemos ahora el disipador.

Es el momento de aplicar la pasta térmica incluida en el procesador. Ya sabéis que hay muchos métodos distintos, podéis utilizar el que más os guste. En mi caso, aplico una pequeña película extendiéndola uniformemente con una tarjeta.

Ahora tan solo hay que colocar el disipador encima, de manera que los tornillos que acabamos de instalar coincidan con los agujeros de la base multiplataforma que anclamos al disipador al principio.

Más de cerca.

Aquí nos encontramos con un pequeño problema. Dado que en nuestro banco de pruebas tenemos cuatro módulos de memoria RAM nos encontramos con que el ventilador, demasiado bajo, choca con los módulos desplazándolos y haciendo que queden bastante forzados.

Ya solo queda atornillar los últimos tornillos para anclar el disipador a la base (lo cual se hace un poquito complicado porque al no poder quitar los ventiladores, estorban bastante) y, tras conectar los cables a la placa, estaremos listos para funcionar.

La parte de arriba del disipador, por cierto, se ilumina desde el momento en el que encendemos el sistema, incluso aunque no conectemos el cable USB (en ese caso, va cambiando de color gradualmente).

La parte mala de esto es que, al menos tal y como me ha ocurrido a mi, si no tienes una placa base compatible con RGB Fusion no podrás utilizar el software. Después de buscar y buscar y probar unos cuantos programas de Gigabyte / Aorus no logré nada que me permitiera controlar la iluminación, por lo que entiendo que necesito una placa base de la marca para ello.

TESTEO

Antes de testear el rendimiento térmico, hemos dejado que la pasta térmica se asiente entre el procesador y el disipador durante unas 8 horas con el ordenador encendido en un funcionamiento normal. Como sabéis, hemos utilizado un Intel Core i5-6600K con overclock a 4,2 Ghz sin tocar voltaje, con una Asus Z170 Deluxe y 4x8GB Corsair Vengeance RGB DDR4 3000 Mhz.

El dato de temperatura mostrado en la siguiente gráfica es el Delta de temperatura, es decir, la temperatura medida menos la temperatura ambiente. De este modo, la temperatura ambiente no influye en el resultado del test. El procesador ha sido estresado con Prime95 64 bits en modo blend durante 30 minutos. En dicha gráfica también podéis ver el resultado obtenido comparado con otros disipadores que hemos ido analizando con éste mismo banco de pruebas.

Si bien es cierto que el Aorus ATC700 no puede batir a un disipador de refrigeración líquida, está al nivel e incluso mejora el rendimiento que obtuvimos con el Scythe Mugen 5, y bate al Dark Rock 3 de BeQuiet por bastante diferencia. En cuanto a rendimiento térmico no hay pegas, al igual que no las hay en cuanto a sonoridad con ambos ventiladores funcionando por PWM. En ningún momento ha llegado a ser ni tan siquiera rumoroso.

CONCLUSIÓN

Esta nueva apuesta de Aorus en el mercado de la refrigeración es un candidato seguro para aquellos que busquen un buen rendimiento con refrigeración por aire, especialmente para procesadores “tragones”. A la vez, proporciona un nivel de ruido casi inapreciable, algo esencial para muchos usuarios, y le da al sistema un toque Gaming que seguro gustará a los aficionados a éste tipo de estética.

Ahora bien, también tiene sus pegas. Se trata de un procesador de “instálame y no me toques” puesto que en anclaje final del mismo es bastante tedioso, puesto que al no poder desmontar la carcasa exterior con los ventiladores éstos molestan a la hora de atornillar, y lo mismo para desmontarlo si queremos cambiarlo o limpiarlo. De igual manera, es una pena que sea necesaria una placa compatible con RGB fusión para que funcione el software que nos permite controlar la iluminación, algo que a su vez limita el número de potenciales compradores.

PROS:

  • Muy buen rendimiento térmico.
  • Virtualmente inaudible.
  • Estética Gaming con iluminación.
  • Buena calidad de materiales.
  • Excepto el paso final, la instalación es muy sencilla.

CONTRAS:

  • Complicado desmontar la carcasa exterior para quitar y poner los ventiladores, algo que a su vez dificulta el paso final de la instalación.
  • Iluminación solo compatible con placas RGB Fusion.
  • Si bien el fabricante todavía debe confirmarlo, el precio rondará los 70 euros.

Por todo ello, el Aorus ATC700 se lleva nuestro galardón de Oro y nuestra recomendación por su buen rendimiento.

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