Qué es y para qué sirve la frecuencia de sondeo de los periféricos gaming

Cuando miras las especificaciones técnicas de un periférico gaming, y más concretamente de teclados y ratones, la frecuencia de sondeo es uno de los parámetros más comunes, y en los últimos tiempos ha cobrado más importancia porque están comenzando a llegar periféricos con unas frecuencias que se salen de la norma general. En este artículo te vamos a contar qué es la frecuencia de sondeo y en qué influye en el desempeño de estos periféricos para PC.

Todo periférico gaming que se precie, hasta ahora siempre ofrecía una frecuencia de sondeo, también llamada Polling Rate en inglés, de 1000 Hz. No obstante, en los últimos tiempos están comenzando a aparecer periféricos que ofrecen frecuencias de 4000 e incluso 8000 Hz pero, ¿para qué sirve eso? ¿Se notará una mejoría en el rendimiento del periférico a la hora de utilizarlo para jugar? Vamos a verlo.

Qué es la frecuencia de sondeo

Este parámetro define la frecuencia con la que el dispositivo se reporta con el PC, o dicho de otra manera, también puede decirse que es la velocidad con la que se comunica con el ordenador. Hablamos de un parámetro que es una frecuencia y que por lo tanto se mide en hercios (Hz).

Pongamos un ejemplo: si un ratón tiene una frecuencia de sondeo de 125 Hz significa que reporta la posición del cursor al PC 125 veces cada segundo, o lo que es lo mismo, una vez cada 8 milisegundos. Si la frecuencia es de 500 Hz significa que se reporta 500 veces por segundo, o una vez cada 2 milisegundos. Por este motivo, la frecuencia de sondeo más habitual en los periféricos gaming es de 1000 Hz, que equivale a 1 ms de tiempo de respuesta.

Una alta frecuencia puede reducir el lag que se produce entre que mueves el ratón o pulsas una tecla del teclado y esto se ve reflejado en la pantalla, pero la contrapartida es que cuantas más veces se reporte un periférico hacia el PC, mayor será el consumo de CPU de éste ya que el procesador estará preguntándole al dispositivo por su posición o acciones mucho más a menudo.

Este es precisamente el motivo por el que la mayoría de ratones y teclados gaming que tienen una elevada frecuencia de sondeo permiten configurarla en su panel de control, de manera que el usuario pueda escoger una comunicación más rápida pero con un mayor consumo de CPU o una comunicación un poco más lenta pero con un menor consumo de recursos del procesador.

¿Una alta frecuencia es siempre mejor?

Como hemos mencionado antes, hasta hace poco una frecuencia de 1000 Hz era lo más normal en los dispositivos de gama alta, pero en los últimos tiempos han comenzado a aparecer teclados y ratones con frecuencias mucho más altas, que llegan hasta los 8000 Hz (0,25 ms), lo cual ha suscitado un nuevo debate ya que los tiempos de respuesta actuales ya proporcionan un gran rendimiento así que, ¿merece la pena elevar tanto esta frecuencia y someter a tal carga al procesador?

Polling rate

Una tasa de sondeo más elevada podría ser útil, pero realmente no hay una diferencia sustancial de cara a la experiencia de uso entre utilizar 1000 Hz o 500 Hz, así que lo mismo sucede cuando saltamos de 1000 a 4000 Hz por ejemplo. Aquí interviene también la resolución a la que esté configurado el sensor (al menos en ratones), ya que con una elevada resolución sí que se puede notar una gran diferencia entre los «saltos» que pega el cursor al moverlo de posición. En cualquier caso, un teclado con 1000 Hz de frecuencia de sondeo ya registra las pulsaciones en la pantalla prácticamente de manera instantánea, ya que 1 ms es un tiempo imperceptible para los sentidos humanos.

Ahora bien, entre utilizar una frecuencia de 125 Hz (8 ms) y 1000 Hz (1 ms) sí que se puede notar bastante la diferencia, especialmente en el entorno competitivo donde cada milisegundo puede suponer la diferencia entre ganar o perder una partida. Ya nos movemos en magnitudes donde la percepción humana sí que nota la diferencia, pero realmente un tiempo de respuesta de menos de 1 ms es difícil de notar y solo los gamers con reflejos entrenados podrían notar algo de diferencia.

En la siguiente prueba podéis ver el desempeño de un ratón Razer Lancehead a 1000 Hz:

Ratón 1000 Hz

Y aquí el mismo ratón pero al que le hemos configurado la frecuencia de sondeo a 125 Hz, es decir, con una latencia de 8 ms (aunque ponga 1000 Hz en el modelo es porque no lo cambiamos, pero mirad en Speed donde pone que efectivamente está funcionando a 125 Hz).

Ratón 125 Hz

Podemos ver una diferencia sustancial en dos de sus parámetros, a pesar de que este test los cataloga como excelentes: primero en la precisión, pues en la prueba a 1000 Hz ésta ha sido perfecta, del 100%, mientras que a 125 Hz nos ha dado una precisión del 98,1%. Esto significa que ha habido algunos movimientos que se han perdido (literalmente un 1,9% de ellos), y obviamente un gamer no quiere que ningún movimiento pase desapercibido y que no se reporte al PC, ¿verdad?

Por otro lado, el parámetro smoothness (suavidad) nos ha dado un mejor resultado según el test con 125 Hz, pero la realidad es que si miramos la gráfica las crestas y valles en 1000 Hz son mucho menos pronunciados porque el ratón se está reportando con el PC mucho más a menudo (recordemos que en esta prueba empírica hemos comparado 1 ms con 8 ms), lo que significa que realmente los 1000 Hz nos están proporcionando una mayor suavidad de movimientos en el ratón.

Para concluir, al final el usuario debe buscar un equilibrio entre lo que necesita y lo que tiene. Dicho de otra manera, cuanta mayor sea la frecuencia de sondeo tendrás un movimiento más suave y preciso, pero podrías estar sobrecargando el procesador con ello y si éste no es muy potente podría incluso llegar a afectar a los FPS en los juegos, así que deberá buscar un valor que le vaya bien y que no afecte a su juego. En definitiva, como os decíamos el usuario medio tendrá más que suficiente con 500 Hz (2 ms) o 1000 Hz (1ms) si eres un gamer avezado, y solo los profesionales con reflejos entrenados realmente notarán alguna diferencia con frecuencias de sondeo más elevadas que esto.