Desde su anuncio, Ninja Gaiden: Ragebound ha hypeado a los fans clásicos de los beat ’em up. El estudio español The Game Kitchen, responsables nada más y nada menos que del mítico Blasphemous, ha sabido capturar la estética y sensación de un título señero como Ninja Gaiden, pero mezclando la fidelidad gráfica de consolas como la vieja, pero maravillosa, Neo Geo de los 90. El resultado es un juego absolutamente sublime, del que pronto tendréis noticias aquí en Hardzone.
Tal y como informa Vandal, parece que la inspiración más importante de Ninja Gaiden: Ragebound llegó cuando se hicieron una pregunta muy sencilla: “¿cómo habría sido un Ninja Gaiden si hubiese salido para Neo Geo?”. Esta idea fue la que estructuró todo el concepto y posterior diseño: movimientos a la velocidad justa, animaciones que parecen sacadas de una máquina del tiempo, pequeñas habilidades del protagonista para realizar movimientos de parkour y una paleta de color tan saturada que nos remite a clásicos como aquellos viejos juegos de lucha de SNK, como Samurai Shodown.
Ninja Gaiden tiene una esencia retro modernizada
Según revelan los desarrolladores en una entrevista concedida a Vandal, la premisa original del proyecto fue tal como se describe: recrear la experiencia clásica de Ninja Gaiden levantada con estética Neo Geo. Es por eso que todo el equipo pasó mucho tiempo experimentando con paletas de 256 colores (el viejo VGA) y resoluciones de pantalla tan reducidas (320×224) que nos remiten a las viejas consolas de hace 35 años.
En concreto, el director creativo de The Game Kitchen, David Jaumandreu, explicó que eliminaron elementos típicos de los hack‑and‑slash modernos: no hay regeneración de salud fuera de los checkpoints, no hay combos automáticos ni mucho margen para cometer dos o tres errores sin lamentarnos. Todo está diseñado para emular la dificultad de los viejos juegos de los 90: cuando fallas un salto o una esquiva, lo pagas al instante. Esto refuerza la conexión con los juegos del pasado, donde es básico memorizar patrones de movimiento y ataque. Hay que decir que en su versión inicial se probaron mecánicas más libres pero, finalmente, optaron por niveles segmentados con checkpoints intermedios para equilibrar todo y que no sea un desafío demasiado complicado.
Visualmente, Ninja Gaiden: Ragebound apuesta por un scroll mágico, parallax que se decía en los 90, y una búsqueda constante por tocar la fibra nostálgica de los más veteranos. La interfaz de vida se inspira, incluso, en aquellas viejas barras de salud clásicas y se recupera solo mediante frascos encontrados o caídos de enemigos. La banda sonora también refuerza el aroma retro, compuesta al estilo chiptune sintetizado con sampling limitado a 8 bit y registros que suenan como un arcade puro.
Aunque el equipo ya contempla incluir algunas mejoras opcionales —como un cierto rebalanceo de la dificultad, ayudas como los viajes rápidos entre checkpoints e incluso gráficos de mayor resolución—, su esencia se mantiene intacta para los puristas. De momento, lo que hemos podido jugar es una pequeña maravilla que muchos imaginaban, y que por fin se ha hecho realidad.
| Elemento | Ninja Gaiden: Ragebound | Inspiración (Neo Geo / NES) |
|---|---|---|
| Resolución | 320x224 (fija) | ~256x240 (NES) / 320x224 (Neo Geo) |
| Paleta de colores | 256 colores (estilo VGA) | 54 colores (NES) / 4096 (Neo Geo) |
| Regeneración de salud | No (solo con ítems) | No (solo con ítems) |
| Música | Chiptune con sampling 8-bit | Sintetizador PSG (NES) |
