«Simuladores de control de fronteras». Así podría llamarse este subgénero que un día fue de nicho, pero que gracias a «Papers, Please«, se va haciendo un hueco en la industria. En este tipo de juegos, no solo tenemos que dedicarnos a revisar documentos de identidad o situaciones. La clave es que se introducen elementos de supervivencia y dilemas éticos.
Lo que supone que cada sello que podemos puede significar el fin de nuestra familia… o que sobreviva un día más. La magia en este tipo de jugabilidad lo encontramos en cómo logran convertir una tarea administrativa, aparentemente monótona, en una experiencia adictiva y con carga emocional. Lo que nos lleva al extremo de decidir entre nuestra seguridad personal o una pequeña muestra de humanidad hacia los desconocidos.
Por lo tanto, en la siguiente sección, hemos analizado cuatro obras que, a su manera, han conseguido de algún modo recrear la esencia de este tipo de vigilancia y control social. Prepárate para enfrentarte a diversas situaciones y cuestionar si las leyes que estás cumpliendo son realmente justas. Todo en un mundo que parece desmoronarse poco a poco.
Quarantine Zone: The Last Check
El título más nuevo de esta lista y que está acaparando todas las miradas de los jugadores es Quarantine Zone: The Last Check. Este juego nos pone en la piel de un agente de puesto de control sanitario bajo una ley marcial implacable. Pero no solo verificamos nombres y fechas, sino la salud de quienes huyen de un brote zombi.
Su mecánica central nos obliga a revisar toda la documentación de salud y se añaden escaneos corporales en busca de evidencias sospechosas… pero el riesgo de fondo en todo momento es el riesgo constante de infección de la población. Por lo que dejar pasar a un solo infectado puede acabar con nuestra partida o la seguridad del puesto fronterizo. Es una experiencia opresiva que nos hace sentir el miedo de toda una sociedad y la presión de unos superiores cuyos órdenes son cada vez más inhumanas. Nuestra supervivencia depende completamente de nuestra frialdad.
Contraband Police
Si quieres llevar esta meticulosidad a un entorno más realista e inmersivo, Contraband Police es parada obligatoria. Ambientado en una república comunista ficticia de los años 80, expande la fórmula de Papers, Please a un mundo tridimensional y de acción.
Aquí, además de comprobar pasaportes y visados, también tenemos que registrar cargamentos y vehículos en busca de droga o armas escondidas. Lo especial en este título es que alterna con buen ritmo los momentos de análisis documental con momentos de acción.
Not Tonight 2
Por otro lado, si lo que buscas es más carga política y sátira social, Not Tonight 2 nos lleva a una visión distópica y absolutista de unos Estados Unidos fragmentado. Trabajaremos como portero de discoteca en varios estados, cada uno con sus propias leyes, a cual más absurda. Por lo que deberemos decidir si dejar entrar o no a los ciudadanos, mientras decidimos si colaborar con un gobierno totalitario… o ayudar a la resistencia.
Cada estado tiene sus propias reglas que debemos memorizar, creando una sensación de urgencia y estrés que hereda la tensión del clásico de Lucas Pope. Una narrativa cruda y dilemas morales que te obligan a cuestionar tu propia conciencia.
Death and Taxes
Vamos a cerrar la lista con un enfoque más místico. En este simulador, nuestra oficina ya no es una aduana. O no tal y como las concebimos. El juego nos traslada a un despacho en el inframundo donde actuaremos como un «Segador», encargado de decidir quién vive y quién muere entre los humanos. Como no podía ser de otra manera, nuestro jefe es la mismísima Parca.
Revisaremos expedientes personales y aplicaremos las órdenes que afectan al equilibrio del mundo. Aunque estemos en un escenario anómalo, el juego se siente en todo momento como un simulador de oficina. Puesto que la gestión del tiempo y el cumplimiento de las normas son clave. Un inspector a niveles cósmicos.
