A la hora de comprar un equipo gaming, especialmente si se trata de un portátil, debemos tener en cuenta una serie de características si no queremos arrepentirnos a las primeras de cambio, ya que, a diferencia de un PC de sobremesa, las posibilidades de ampliación son bastante limitadas.
Si tienes claro que estás buscando un portátil gaming, antes de comprarlo debemos analizar los apartados que os mostramos a continuación:
Tamaño de la pantalla
En el mercado podemos encontrar portátiles a partir de 13 pulgadas hasta 18. El tamaño ideal para un portátil gaming son 16 pulgadas, tamaño que repercute en el tamaño final del equipo y permite tener más espacio libre para que el aire circule libremente por su interior y evitar así que los componentes se calienten en exceso cuando se utiliza para tareas exigentes como, por ejemplo, jugar.
El mínimo que podemos pedirle a la pantalla de un equipo gaming es que ofrezca 144 Hz de tasa de refresco. Además, esta también debe contar con un mínimo de 300 nits de brillo y que, Como mínimo, cubra el 100% de la gama de colores sRGB, siempre y cuando queramos disfrutar de colores vivos y no apagados que acaban arruinando la experiencia.
Almacenamiento extra
Si tenemos en cuenta que los juegos cada vez ocupan más espacio, no debemos dejar de lado el almacenamiento. Como mínimo, debemos partir de 512 GB, espacio que, con Windows 11 e instalando un par de juegos triple A rápidamente se nos puede quedar corto. Con 1 TB de espacio sería más que suficiente para no vernos obligados a ir borrando e instalando juegos.
Si no es posible adquirir un equipo con un 1 TB, debemos buscar modelos que cuenten con una ranura adicional para ampliar el espacio de almacenamiento a través de una nueva unidad. No es necesario que esta sea PCIe, sino que como SATA es más que suficiente. Otra opción pasa por optar por un modelo que no cuente con la unidad de almacenamiento soldada a la placa base, lo que impide reemplazarla por otra de mayor capacidad.
Memoria RAM
Aquí nos encontramos con un problema similar al del almacenamiento. Como mínimo, debemos partir de 16 GB de memoria RAM y tener en cuenta que esta no se encuentre soldada a la placa base. Algunos equipos, a pesar de incluidos dos módulos de memoria, uno de estos está soldado a la placa base, lo que impide reemplazar ambos por otros de mayor capacidad limitando así las posibilidades de ampliación de la memoria a futuro.
GPU sobre CPU
Si tienes que elegir entre un portátil con un procesador de gama alta pero acompañado de una gráfica media, o un procesador medio con una gráfica de gama alta, quédate siempre con la mejor gráfica. En los portátiles gaming, el rendimiento de tus juegos va a depender en un 80-90% de la GPU. Un procesador Core i5 o Ryzen 5 moderno es más que suficiente para exprimir una buena tarjeta gráfica sin sufrir cuello de botella.
Conectividad
Cómo mínimo, el equipo que vayamos a comprar debe contar con 3 puertos entre USB-A y USB-C, una salida HDMI para conectar a un monitor externo, puerto RJ-45 para no depender de la conectividad inalámbrica, además de Bluetooth si nos gusta jugar con mando en lugar de con teclado y ratón.
Conectar periféricos a un portátil supone tener tanto la parte izquierda como la derecha del portátil con cables saliendo del portátil, lo que puede provocar un desgraciado accidente ante cualquier tirón no deseado. Siempre que sea posible, debemos comprar un equipo que cuenta con la mayoría de los puertos en la parte trasera.
Nuestro consejo
Antes de decidirte por algún modelo en concreto, es recomendable echarle un vistazo a las reviews de ese modelo para conocer el rendimiento real que ofrece el equipo, si sufre problemas de temperatura, las posibilidades de ampliación de la RAM y del almacenamiento (los fabricantes no siempre lo dejan claro en las especificaciones) entre otros.
