Por qué no es aconsejable abrir una fuente de alimentación para limpiarla

Uno de los mayores problemas de los ordenadores es la acumulación del polvo en los componentes. Por muchos filtros que les pongamos o vengan incluidos con nuestras cajas, el polvo siempre se acaba colando dentro. Este problema es especialmente serio, en el caso de las fuentes de alimentación. Sin embargo, algo que no debéis de hacer, bajo ningún concepto, es abrir la fuente de alimentación para limpiarla. En este artículo veremos el porqué de esta advertencia y las consecuencias que se pueden derivar de no seguirla.

Mantener limpios los componentes de nuestro ordenador debería de ser una práctica que todos debiéramos seguir con cierta asiduidad. Hacerlo con frecuencia permite que el polvo no se acabe acumulando en ellos, lo que suele traer, como consecuencia, un incremento en las temperaturas de funcionamiento. Por no contar que el polvo, aparte de tóxico para los seres humanos, también es una posible fuente de incendio, dado que es bastante inflamable.

Limpiar los componentes de nuestro ordenador no es un trabajo complejo (aunque sí laborioso, si queremos hacer un buen trabajo. Generalmente con una buena brocha podremos limpiar cada uno de ellos. Excepto uno: la fuente de alimentación. Sí, es verdad que con la brocha podremos limpiar su carcasa externa, pero no el interior, que es donde se acumula el polvo.

Ante esta circunstancia, hay usuarios que abren la fuente de alimentación para poder limpiar más a fondo su interior. Sin embargo, hacer esto es algo extremadamente peligroso para cualquiera.

Tocar donde no debemos dentro de la fuente de alimentación puede darnos un buen susto

El gran peligro que tienen las fuentes de alimentación es que, aunque estén desconectadas de la toma de corriente, los condensadores siguen teniendo energía en su interior. No solo eso, sino que esta energía almacenada en su interior es la suficiente como para poder darnos un buen susto, por descarga eléctrica, en caso de tocar algún componente interno de la fuente con nuestra piel, directamente. Sí, podéis decirnos que, si dejáis la fuente desconectada de la fuente de alimentación durante un tiempo, los condensadores acabarán perdiendo toda su carga eléctrica y, entonces, podríais limpiarla sin problemas (en teoría). Y aunque tendríais razón, los condensadores de las fuentes de alimentación pueden tardar días en descargarse por completo. A no ser que optéis por presionar el botón de encendido durante un rato, con la fuente desconectada de la toma de corriente. Aun así, es un riesgo absurdo para vosotros.

Por otro lado, las fuentes de alimentación son componentes bastante delicados en su interior. Limpiar con la brocha puede ser muy efectivo a la hora de eliminar el polvo, pero no es un proceso delicado en exceso. Al limpiar el interior de la fuente, corremos el riesgo de doblar algún condensador o algún MOSFET. O soltarlo de la soldadura donde se sujeta al PCB de la fuente. Todas estas circunstancias pueden generar un cortocircuito que, a las buenas, se traducirá en que os quedéis sin fuente de alimentación. Y, a las malas, puede generar un incendio provocado por el mal contacto de la fuente (todo esto dependiendo, claro está, de la calidad de la fuente que tengamos).

Otra cosa que no debéis de hacer es quitar los tornillos de la rejilla que sujeta el ventilador a la fuente. No seríais los primeros a los que se le cae uno de estos en el interior de la fuente y ésta acaba saliendo ardiendo.