Tarjeta gráfica externa, ¿merece la pena para tener un portátil gaming?

Escrito por Javier Lopez

Muchos somos los que por temas de trabajo, productividad o simplemente dinero no accedemos a los llamados “portátiles gaming” y no es por falta de ganas desde luego. Todos (o casi todos) tenemos nuestro juego favorito, aquel que nos gustaría jugar en cualquier parte gracias a la portabilidad de un PC de dichas características. Pero si por cualquier razón no hemos adquirido el portátil que deseamos o necesitamos en estas circunstancias siempre se nos plantean dudas de si una tarjeta gráfica externa podría ayudarnos.

Gigabyte aorus GTX 1070 Gaming Box

¿Comprar un nuevo portátil? ¿actualizar el que tenemos? ¿hasta que punto podría mejorar nuestro rendimiento en juegos? ¿sería equiparable a un portátil superior?

Preguntas razonables de difícil respuesta, sobre todo respuestas genéricas, preguntas que muchos fabricantes se hicieron en su momento y que poco tiempo después y gracias a la tecnología Thunderbolt de INTEL dieron como respuesta a los docks externos.

Un dock es una carcasa donde dentro se alberga una GPU, esta puede venir preinstalada o en cambio puede venir sola para que instalemos la GPU que necesitemos. Normalmente trae consigo una fuente de alimentación que variará en potencia dependiendo del modelo de dock que escojamos.

Hay multitudes de docks, entonces, ¿que requisitos necesitamos que tengan? Una gran pregunta, así que vayamos por partes:

Lo primordial en este tipo de componentes es la velocidad, el puerto más rápido actualmente es Thunderbolt en su versión 3, que normalmente y en los mejores docks se apoya en el USB 3.1 para juntos conseguir una velocidad de 40 Gbps.

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Además de dicha velocidad (la más rápida que podemos obtener ahora mismo) el apoyo de ambos puertos facilita una toma de energía adicional que puede llegar a 100w, no necesitando alimentar un monitor o un segundo portátil por sus cables de alimentación (siempre y cuando la fuente del propio dock pueda suministrar con solvencia dicha energía).

Una mayor velocidad y mayor energía posibilitan que no tengamos cuellos de botella dentro de las limitaciones que supone un dock.

Pero no hemos contestado la pregunta inicial ¿merece la pena una tarjeta gráfica externa para ampliar la potencia de nuestro portátil? La respuesta es “depende“. Hay que tener en cuenta que los 40 Gbps del TB3 + USB 3.1 son insignificantes contra todo un puerto PCI-e 3.0 X16 con un ancho de banda de 16 GBps, no confundir en este punto gigabytes (GB) con gigabits (Gb).

asus rog XG station

Lo que intento decir es que de entrada tenemos una limitación en el ancho de banda, por lo que a mejor tarjeta tengamos en nuestro dock más va a sufrir la pérdida de rendimiento frente a estar pinchada en una placa base con dicho puerto. En otras palabras, una GTX 1080Ti estará más limitada que una GTX 1050Ti debido al intercambio mayor de información necesario debido a la mayor potencia de la primera frente a la segunda.

Tanto es así, que la mayoría de dock de alto rendimiento incluyen un puerto X4 para la GPU, conocedores por supuesto de dicha limitación ya que el ancho de banda puede llegar a caer hasta un 34%.

La ventilación, potencia de la GPU, dimensiones, conectividad y precio son los factores a tener en cuenta para poder hacer una elección correcta según nuestras necesidades.

Siendo conscientes de esto, el aumento de rendimiento con dicha limitación suele ser grande, ya que por norma el que compra un dock y una buena GPU es porque su portátil no incluye una GPU GTX 1060M o superior de stock.

 

El rendimiento no lo es todo, pero es el principal parámetro que busca el consumidor a la hora de adquirir una tarjeta gráfica externa

El rendimiento con dock+GPU va a verse aumentado sin duda, dependiendo de cada configuración será mayor o menor, no tendremos el rendimiento total de la GPU en sí pero como mínimo un +50% del total de la potencia de dicha tarjeta si disfrutaremos (como poco).

Como es de esperar, la elección tanto del dock como de la GPU son cruciales, un dock que permita poca ventilación unido a una GPU con un sistema poco eficiente de disipación pueden entorpecer la experiencia gaming, por lo que recomendamos valorar como piedra principal un dock que se adecue a la GPU que queramos introducir en él.

Para facilitar un poco las cosas, viendo la cantidad de modelos y especificaciones que actualmente existen en el mercado de los docks, que mejor que un resumen comparativo de mano de los compañeros de egpu.io

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