El adaptador inalámbrico de TPCAST para gafas de RV ya está disponible

Escrito por Juan Diego de Usera

TPCAST acaba de anunciar que su adaptador para convertir en inalámbricas las gafas de realidad virtual, especialmente las HTC Vive, ya está disponible para reserva. Este adaptador pretende solventar uno de los principales problemas que tienen este tipo de gafas actualmente: la necesidad de estar conectadas de forma alámbrica al ordenador por parte del usuario.

Sin tener en cuenta su excesivo precio, uno de los principales problemas de las gafas de realidad virtual es la falta de movilidad que admiten. Ya que, al tener que estar conectadas de manera permanente al ordenador del usuario, tener la experiencia completa de la realidad virtual se convierte en algo complejo. Más que nada por la falta de libertad que permite el tener todos los cables colgando que requieren éstas para funcionar.

La verdad es que se lleva ya tiempo hablando sobre el desarrollo de add-ons para este tipo de dispositivos. Que permitan a sus usuarios tener una experiencia real con ellas. Que les permitan moverse por toda la habitación donde se encuentran. O saltar. O agacharse. Incluso poder correr (si alguien se atreviera a hacer ésto yendo completamente a ciegas con las gafas puestas). En resumidas cuentas, que les den la tan cacareada experiencia total de la realidad virtual. Esa que tanto se vendió en su momento.

Lo malo de las nuevas TPCAST va a ser, como no, el precio

El dispositivo inalámbrico TPCAST es un aparato que se coloca en la parte superior de las gafas HTC Vive y al que se conectan todos los cables que debieran de ir hasta el ordenador. El cómo habrán podido solucionar los problemas de latencias que son típicos de los dispositivos inalámbricos, no se sabe bien. Tampoco se sabe muy bien cómo harán paar alimentar tanto las gafas como el propio dispositivo. Dado que hasta el momento, las gafas se alimentaban a través de la conexión por USB al ordenador. Y si lo que han hecho es montar una batería de gran capacidad para solucionar el problema de la autonomía, ya veremos cómo de cómoda es esta solución, cuando la batería se caliente en pleno uso alimentando las gafas.

En resumidas cuentas: demasiadas incógnitas.

Lo que no es una incógnita es su precio: $299. Lo cual vuelve a situar a la realidad virtual como un juguete para niños ricos o para corporaciones de ámplios bolsillos. Si tenemos en cuenta el gran desembolso que ya de por sí supone comprarse las gafas con toda la parafernalia que le acompañan, sumarle $300 no está a la altura del bolsillo del común de los mortales.

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