Análisis: Shuttle XH110G, un barebone con GPU dedicada

Escrito por Miguel Ángel Rodríguez

Shuttle lleva muchos años centrándose exclusivamente en lo que sabe hacer. Eso son los barebones. Esas cajas de pequeño tamaño personalizables en las que tienes la opción de poner tus propios componentes, normalmente memoria y dispositivos de almacenamiento y otras veces, hasta el procesador como es este el caso. Pero si los barebones por su reducido tamaño no pueden dar opción a instalar una GPU dedicada, éste si nos ofrece esa opción.

En algunas ocasiones el diseño está por encima de cualquier otra característica y eso es lo que hace Shuttle día a día. En este caso, sin renunciar al reducido tamaño de sus barebones, opta por la posibilidad de incluir una tarjeta gráfica dedicada para poder optar a funcionalidades que la gran mayoria de estos PCs de reducido tamaño no pueden optar. Y eso son las posibilidades multimedia aunque más concretamente los juegos. Si bien es cierto que las GPUs integradas de los procesadores de hoy son capaces de reproducir contenidos 4K, dichas GPUs no son capaces de poder mover ningún juego por poco exigente que sea.

Shuttle abre la posibilidad de jugar con sus barebones

Y eso es algo que Shuttle consigue gracias a un adaptador que nos da la opción de “tumbar” la tarjeta gráfica y que pueda convivir dentro de tan reducido espacio con los demás componentes.

Cierto es que no podremos optar a gráficas de alta gama debido a las restricciones del propio barebone como es el hecho de que deben ser “single slot” o la limitación de la potencia de la fuente que trae de fábrica pero sí da la posibilidad de instalar gráficas mucho más potentes, sin duda, que la simple iGPU del procesador.

Más allá de esta gran innovación encontramos las señas de identidad típicas de Shuttle, una gran calidad de los materiales, un dispositivo casi inaudible y por supuesto un sistema de disipación original y bien diseñado. En fin, no os perdáis nuestro análisis del nuevo

SHUTTLE XH110G 

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