¿Es «normal» que una GPU cueste 1.000 euros? ¿Y 600 una CPU?

¿Es «normal» que una GPU cueste 1.000 euros? ¿Y 600 una CPU?

Rodrigo Alonso

En la actualidad, los aficionados al hardware y especialmente los gamers ya vemos prácticamente normales los precios que los fabricantes nos piden pagar por sus productos de gama alta. Aunque ya hace más de año y medio desde su lanzamiento, las RTX 2080 Ti siguen costando más de 1.200 euros, mientras que la gama Extreme de Intel, por poner un ejemplo, también cuesta en torno a ese precio. ¿Hasta qué punto podemos considerar «normales» los precios del hardware de gama alta?

Cierto es que afortunadamente tenemos productos de todas las gamas, y no necesitas una gráfica de más de 1.000 euros para tener un PC gaming capaz de mover juegos a resolución 4K; al fin y al cabo hay catálogo suficiente para poder escoger el producto que mejor se adapte a nuestro presupuesto. Sin embargo, es inevitable echar la vista atrás, ya que antaño podías montarte un PC gaming de gama alta completo por lo que hoy en día cuesta solo la gráfica tope de gama de NVIDIA.

¿Está justificado el precio de la gama alta?

Como se suele decir, «quien algo quiere, algo le cuesta». Hace unos años quien se gastaba 400 euros en una tarjeta gráfica estaba seguro de estar comprando lo mejor de lo mejor, una tarjeta gráfica de gama alta que le permitiría jugar a todos los últimos juegos al máximo. Hoy en día por ese dinero apenas te llega para comprar una gráfica de gama media o media-alta a lo sumo (hablamos de una RTX 2060 que cuesta unos 380 euros, porque la versión SUPER ya sube a 440 euros o más), que es una excelente gráfica que permite jugar a 1080p con todo al máximo sin problemas, pero que ya se queda corta en algunos juegos, y no hablemos ya de resolución 4K.

RTX 2060 SUPER

También es cierto que los fabricantes (y no mencionamos a ninguno) cada vez invierten más en I+D para poder ir mejorando el rendimiento y las características que ofrecen sus productos, con mejores disipadores, mejores materiales y mejores procesos de fabricación, algo que aunado a la inflación es natural que los precios vayan subiendo paulatinamente (no podemos aspirar a que una GPU hoy cueste lo mismo que hace 10 años, lógicamente).

Sin embargo la pregunta que aquí lanzamos es la siguiente: ¿es normal que el precio de una gráfica de gama alta ascienda a más de 1.200 euros?

NVIDIA e Intel han convertido en «normales» estos precios

En esta ocasión sí que vamos a señalar a los culpables de la situación, y es que tanto NVIDIA como Intel tienen una estrategia de marketing mediante la que han ido subiendo generación tras generación los precios de sus productos de gama alta, con la «excusa» de que los productos de gama media y media-alta siguen moviéndose en los mismos rangos de precio que los de la generación anterior.

El problema radica en que cuando sacan la siguiente generación vuelven a hacer lo mismo, y el producto que hoy es de gama alta, mañana equivale al de gama media pero con el mismo precio. En otras palabras, cada vez que sale una nueva generación de productos, sean tarjetas gráficas o procesadores, el producto tope de gama es cada vez un poco más caro. Y así, paso a paso y a lo largo de los años, nos encontramos en la situación actual en la que si queremos comprar el producto tope de gama de uno de estos fabricantes tenemos que realizar un desembolso de dinero que pocos bolsillos pueden permitirse.

Intel 10900K

Muchos estaréis pensando ahora en AMD, y es que la política de la compañía casi siempre ha consistido en ofrecer mayor potencia bruta -tanto en procesadores como en gráficas- y por menos dinero… la «opción asequible». Esto ha cambiado, al menos en el ámbito de los procesadores, con la llegada de la arquitectura Zen puesto que como bien sabéis, a pesar de haber subido también los precios, siguen siendo la opción barata a los procesadores de Intel pero ahora tienen mejor rendimiento.

De hecho, la esperanza de muchos es que AMD siga apretando a Intel de tal manera que obliguen a los de azul a cambiar de estrategia de precios, ya que no sería razonable lanzar un procesador peor que el de la competencia y encima más caro, ¿verdad? La parte mala es que por el momento AMD no puede hacer lo mismo con NVIDIA en el mercado de tarjetas gráficas, donde por el momento siguen por detrás, al menos en la gama alta.

Y este es el mayor problema y a donde queríamos llegar con esto: la competencia. Al final es la competencia lo que marca los precios del mercado, y como NVIDIA está «campando a sus anchas» en la gama alta por ahora, pueden poner los precios que quieran a sus productos, y quien quiera que los compre y quien no, que se conforme con la gama media. Si AMD lanzara una gráfica de gama alta más potente que las opciones de NVIDIA y con un mejor precio, entonces serían los de verde quienes se verían obligados a reestructurar su estrategia de precios, o al menos eso sería lo deseable por nosotros, los usuarios.

En cualquier caso, es innegable que el hecho de que una GPU tope de gama cueste hoy en día 1.200 o más euros y que un procesador de gama alta (ya sin contar la gama entusiasta o Extreme) cueste en torno a 500-600 euros es culpa de Intel y NVIDIA, ya que llevan muchos años «viviendo de las rentas» sin nadie que les ponga en dificultades, regulando así el mercado a sus anchas.