¿Merece la pena un PC All in One frente a un sobremesa o portátil?

Dentro del ecosistema del PC, tenemos básicamente tres categorías diferentes: PC de sobremesa (en sus diferentes formatos), ordenadores portátiles y ordenadores All in One; estos últimos se separan de los PCs de sobremesa habituales porque si bien son, efectivamente, PCs de sobremesa, el hardware que equipan los convierte en una especie de término medio. En todo caso, ¿merece la pena comprar un PC All in One con respecto a un PC de sobremesa o un ordenador portátil? Vamos a ver sus ventajas y desventajas para desentrañar esta incógnita.

Los ordenadores All in One o todo en uno son aquellos que integran todos los componentes de hardware del PC en la misma carcasa que la pantalla, y esta es la principal diferencia con respecto a los PCs de sobremesa. Con respecto a los portátiles, la diferencia radica en que no incorporan teclado y ratón, aunque en la mayoría de los casos sí que incorporan altavoces e incluso webcam.

Ventajas y desventajas de los ordenadores All in One

La principal ventaja de este tipo de ordenadores es, obviamente, el ahorro de espacio. Que todos los componentes estén integrados en la misma carcasa que la pantalla hace que esta sea bastante más gruesa y pesada que un monitor individual, pero nos ahorra totalmente el tener una caja de PC sobre o bajo la mesa, así como el cableado de la misma.

All in one

La segunda ventaja, para quien le guste eso sí, es la estética, ya que permite tener un entorno más minimalista y contenido que con una caja de PC, incluso aunque haya cajas con estética minimalista.

En cuanto a las desventajas, realmente son bastantes más que las ventajas: la primera es que al estar el hardware «embutido» en la carcasa del monitor, para empezar hay bastante menos espacio que en un PC de sobremesa, y por ese motivo es habitual que estos equipos incorporen en su lugar hardware de portátil, convirtiéndose en esencia en «portátiles de sobremesa», y por lo tanto tienen un rendimiento, por norma general, inferior a un PC de sobremesa.

Esto al mismo tiempo provoca que, al estar tan juntos los componentes y tan poco espacio para poder incorporar soluciones térmicas en condiciones, la temperatura sea un problema constante cuando se exige rendimiento en estos equipos, y al mismo tiempo por el mismo motivo suelen ser bastante ruidosos, incluso más que los portátiles porque tienen el panel de la pantalla como elemento adicional generando calor.

¿Merecen la pena estos ordenadores?

Por norma general, diríamos que estos equipos son el término medio entre un PC de sobremesa y un portátil. Proporcionan a grandes rasgos el mismo rendimiento que un portátil, aunque hay algunos All in One que sí que montan hardware de sobremesa, pero con la desventaja de que no podemos llevarlos -al menos no tan cómodamente- de un sitio a otro, y por supuesto no tienen batería que los dote de autonomía sin estar conectados a la corriente.

Así pues, no nos dan la potencia y la refrigeración de los ordenadores de sobremesa, ni tampoco la portabilidad de los portátiles, pero a cambio nos dan un escritorio más limpio y ordenado e incluso más bonito estéticamente. No son un producto que recomendaríamos para ningún tipo de usuario en concreto, salvo modelos que montan hardware muy potente y que sí entregan un gran rendimiento (pero que tienen la contrapartida de calentarse mucho y hacer bastante ruido debido a los pequeños sistemas de refrigeración que integran), así que respondiendo a la pregunta de si merecen o no la pena, la respuesta es que no, y prueba de ello es el bajo volumen de ventas que tienen en comparación con los otros dos tipos de ordenadores de usuario (sobremesa y portátil).