USB-C llegó y no convenció, ¿por qué no es el único estándar en PC?

USB-C llegó y no convenció, ¿por qué no es el único estándar en PC?

Javier López

El estándar USB-C llegó con la premisa de derrotar a sus homólogos bajo el lema de ser el único que podría aunar a toda la industria, siendo simétrico y aportando mayor velocidad, menor espacio físico y unas directrices donde desde un portátil, un powerbank, smartphone o diferentes dispositivos pudiesen verse reflejados. Años después todo es un desastre, los periféricos apenas lo incluyen, las placas van a una proporción mínima frente al Tipo-A y por lo tanto no cuaja en la industria. ¿Por qué le está costando tanto?

Hay múltiples motivos para que esto esté pasando de esta manera tan concreta y en cualquier caso no son fáciles ni rápidos de explicar, y en muchos casos requerirían entrar en mercados específicos para ver qué está pasando.

Por ello, lanzaremos una especie de globo sonda para ver el conjunto de la industria desde arriba y terminaremos centrándonos en PC, que es lo que nos importa, pero al mismo tiempo es dependiente y reaccionario del resto de sectores.

USB-C, un desastre en términos generales de compatibilidad

añadir usb-c a nuestro ordenador

Si algo tiene precisamente este tipo de USB es que debería tener una mayor compatibilidad, que es lo que se buscaba en un principio. Un conector simétrico, más pequeño, más potente y rápido, con mayor carga eléctrica, un «The One» que en el mercado de los smartphones está causando estragos.

El principal problema son los llamados estándares de propiedad, los cuales son demasiado abiertos y dejan mucho margen a las compañías para campar a sus anchas. ¿Por qué esto es un problema? Porque se han generado tantas clasificaciones de corriente y voltaje, tantas velocidades disponibles, tanta compatibilidad o no compatibilidad por parte de las empresas, que realmente lo único que hay en común son los pines y la forma del conector.

Se fue muy permisivo a la hora de discernir los estándares básicos de conexión y velocidad, que ahora, por ejemplo, un Google Pixel 4 no carga con un cargador USB-C de Huawei porque considera que rompe las especificaciones oficiales del estándar primigenio.

En portátiles pasa algo similar. Cada fabricante tiene un cargador USB-C con su respectivo cable y dependiendo de los mismos, el dispositivo tarda más o menos en rellenar su batería. Lo mismo pasa en las placas base, ya que en un modelo podemos encontrar puertos de carga rápida y otros normales. Si a esto le sumamos que cada móvil tiene un criterio de carga a X vatios, los portátiles otro a X vatios y el resto de dispositivos como un ratón o teclado otros más bajos, tenemos un cúmulo de problemas y ninguna solución.

En términos de velocidad tampoco hay consenso general

USB-C

USB-C 2X, USB-C 3X, USB 3.2 Gen 1, USB 3.2 Gen 2 y así un largo etc y sin hablar de las propiedades en cuanto a conexión de datos se refiere. Sin olvidar el nuevo USB 4 por supuesto, que parece ser el único que intentará poner algo de orden a todo este asunto.

Si esto ya de por sí es complicado para el puerto en sí mismo, sumémosle el hecho de que los cables tienen que cumplir ciertas validaciones para longitud y velocidad, donde tampoco se especifican ninguno de estos parámetros por el estándar oficial.

La tabla inferior refleja la confusión general que puede sufrir un usuario, donde el consorcio lleva complicando la especificación a cada paso que da.

Generacion Especificación Marca de consumo opcional Velocidad de datos
USB 1.x USB 1.0 Velocidad completa 12 Mbps
USB 1.0 USB de baja velocidad 1,5 Mbps
USB 1.1 Velocidad completa 12 Mbps
USB 2.x USB 2.0 Alta velocidad 480 Mbps
USB 3.x USB 3.0 SuperSpeed 5 Gbps
USB 3.1 Supervelocidad USB + 10 Gbps
USB 3.2 USB 3.2 Gen 1 SuperSpeed ​​USB 5Gbps 5 Gbps
USB 3.2 Gen 2 SuperSpeed ​​USB 10Gbps 10 Gbps
USB 3.2 Gen 2 2×2 SuperSpeed ​​USB 20Gbps 20 Gbps
USB 4 USB 4.0 40 Gbps (Thunderbolt 3)

Y eso que no hemos entrado a hablar de los llamados «modos alternativos» otra odisea digna de una película de terror. Y es que estos incluyen soporte para DisplayPort, MHL, HDMI o Ethernet, ¿te parece poco? Bueno, pues en audio todo depende del cable que escojas y del dispositivo en cuestión.

Un smartphone puede tener soporte para Hi-Res y no reproducirlo como tal por unos auriculares de peor calidad en cuanto a su cable. Si esto ocurre en un portátil, podría darse otra casuística, muy propia en modo y forma a lo vivido con Thunderbolt: de todos los puertos puede que solo uno sea compatible.

En PC los fabricantes no ayudan con la NO inclusión de USB-C

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El mercado está tan complicado que hace falta consensos, acuerdos firmados por todas las partes para facilitar todo esto, ya no en la industria en general (realmente complicado de conseguir) si no al menos en PC.

Los fabricantes de placas, procesadores, chips de conexión y fabricantes de periféricos deben aunar esfuerzos para, al menos, que la proporción de puertos directos a CPU con USB-C sea al menos el 50% de los ofrecidos en las placas. Pero esto es algo complicado porque muchos periféricos necesitan soporte heredado para USB 2.0 (por ello hay puertos específicos).

Esto obligaría a ciertos usuarios a cambiar de periféricos en sus plataformas nuevas, o bien, adquirir placas que premien estos puertos, pero esto es algo como los PS2, se mantienen de milagro pero está el usuario que sigue necesitándolos después de 20 años con un mismo periférico, el cual no quiere cambiar.

USB-Type-C-Alternate-Mode-cable-support

En resumen, la industria debe fijar especificaciones límite para todos, versiones y compatibilidades, porque USB-C puede ser realmente el puerto que una sectores como no lo ha hecho antes ningún otro, pero si esto sigue así tenderá a desaparecer por otra interfaz que aporte simplicidad y donde un fabricante grande termine adaptándolo.

Solo hay que mirar lo logrado por Bluetooth 5.0 en audio y cómo resiste el Minijack de 3,5 mm. USB 4 no va a solucionar los problemas de compatibilidad, es solo un pequeño paso para simplificar algunos aspectos, así que la pelota está en el tejado de la industria: unirse para avanzar o terminar con otros estándares menos productivos para todos y más complicados para los usuarios, lo cual genera mayores costes lógicamente.