Colocar el SSD encima o debajo de la GPU, ¿mejora su temperatura y rendimiento?

En las placas base actuales los fabricantes dedican varios puertos M.2 en los modelos más nuevos para lograr un soporte mayor de los SSD NVMe. Pero de entre todas las opciones normalmente hay dos, o como mucho tres, que tienen que considerarse: instalar el SSD en la ranura más superior, en la de en medio o en la inferior debajo de la GPU. ¿Qué es más beneficioso?

Como todos sabemos, los SSD son dispositivos basados en NAND Flash, donde los M.2 son bastante peculiares por su menor tamaño, mayor rendimiento y temperatura superior. Pero eso implica que deben ser refrigerados, ya sea de manera pasiva, activa o ambas, lo que sugiere que la posición del conector M.2 es realmente muy importante.

Por encima, por debajo o en vertical, ¿dónde es mejor instalar un SSD M.2 con respecto a la GPU?

kryoM.2 Micro M

La pregunta más obvia en este caso son los porqués de la GPU, ¿qué tiene que ver en esto? Muy fácil: el SSD puede beneficiarse del flujo de aire de los ventiladores de la tarjeta gráfica. En esto influye por supuesto el modelo de GPU que tengamos, pero la instalación del SSD M.2 va a ser crucial para determinar su temperatura debido a los siguientes factores:

  • La placa tiene disipador pasivo o activo para el SSD.
  • La GPU inyecta aire directo al M.2 inferior.
  • La placa base permite instalar los M.2 verticalmente mediante adaptadores.

Tenemos que tener en cuenta que los M.2 se calientan por norma bastante sin disipador, incluso aunque incluyan uno de serie como es el caso de varios modelos. Si este es nuestro caso, como el del WD SN750 con disipador EK, lo ideal es instalar el SSD en una ranura M.2 sin disipador, ya que el que dispone normalmente será igual o más efectivo que el de la placa base.

Si el SSD no dispone de disipador, habrá que tener como preferencia una ranura M.2 que lo incluya. La prioridad aquí es que la disipación pasiva va a ser siempre más efectiva que la activa mediante los ventiladores de la GPU, porque el flujo de estos es indirecto o muy indirecto, por lo que la superficie del disipador de turno de la placa base será más efectiva, sobre todo bajo condiciones de estrés.

Adaptadores verticales, una opción realmente interesante

SSD-M.2-Vertical

Hay modelos de placas base que traen un conector vertical a modo de una especie de slot de RAM para la instalación con un extensor de uno o dos M.2. ¿Por qué algunos modelos los incluyen si un SSD es algo que prácticamente no se cambia?

La razón es compleja y variada. En primer lugar, es mucho más sencillo refrigerar un dispositivo que está vertical y a 90º con la placa que uno que esté en horizontal como ella. El flujo de aire indirecto de los ventiladores del chasis permite mejorar las temperaturas, pero además, hay otra razón de peso que es bastante curiosa: la distancia a la CPU.

El problema real de los M.2 es la distancia desde la CPU hasta todas las ranuras para estos dispositivos. Los I/O de los procesadores tienen una longitud de onda limitada y un tiempo muy corto para procesar los datos, por lo que la distancia es un factor muy importante si se quiere garantizar el mejor rendimiento y señal para los datos.

Alejar las ranuras solo implica un mayor control de las señales, mejor PCB, más capas y una serie de componentes que lo regulan de mayor calidad. Esto hace aumentar el precio de las placas base, algo que ni el fabricante ni los usuarios quieren, pero es el precio a pagar si la señal se mantiene estable.

Por lo tanto, ¿dónde es mejor instalar un SSD NVMe M.2 con respecto a la GPU? Depende del tipo de ranura que tenga la placa base en cuanto a su refrigeración y depende del SSD en concreto. No hay una solución para todos los modelos de estos dos componentes, porque aunque parezca obvio tener el SSD debajo de la GPU, inyectar calor en muchos momentos a 80º C o similar es contraproducente para lo que buscamos, que es no perder rendimiento y mantener la unidad a una temperatura correcta.

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