¿Están los gobiernos forzados a ayudar a las empresas de semiconductores?

Actualmente hay más de una guerra encubierta en juego. Los países disputan estas guerras en base a tecnología, al tráfico de la misma, y con ello intentan lograr la hegemonía, el declive del otro, del rival más cercano. Para dominar esta guerra, los países llevan años ayudando a ciertas empresas punteras para impulsar su dominio, pero ¿estamos en el punto dónde van a tener que invertir en sus desarrollos? ¿es necesario dinero público para potenciar su crecimiento?

Todos sabemos que los gobiernos locales no paran de lanzar dinero a empresas o sectores para que logren nuevos objetivos, guarden o amplíen nuevos puestos de trabajo e incluso creen más con dicho dinero. Pero en semiconductores todo es muy diferente, porque los costes son cada vez más extremos y la competencia es cada vez más feroz.

Los costes no paran de aumentar, la presión es asfixiante, la competencia no frena

Intel-Fab-42

La realidad es que todas las grandes compañías que hoy dominan la industria reciben fondos públicos de dinero, terrenos, facilidades o cualquier artimaña legal para pagar menos impuestos y ser más rentables.

Y es que el ratio costo/beneficio tiene que ser muy favorable si lo que se quiere es seguir en la cresta de la ola. Hemos visto a gigantes como Global Foundries morder el polvo, Intel está en serios problemas y Samsung apenas puede mantener el ritmo, mientras que TSMC parece no querer frenar.

Los clientes piden nodos más nuevos, pero entonces y para ello hay dos opciones: modificar las fábricas actuales con los gastos que ello conlleva, o crear unas nuevas desde cero. Normalmente, lo ideal es actualizar las ya existentes, pero eso implica parar la producción de procesos litográficos que siguen siendo rentables, así que en no pocas ocasiones se decide crear una nueva «Fab».

El coste actual de una Fab moderna puede elevarse sin problema hasta los 20 mil millones, y aunque los beneficios que otorgará a la compañía son ampliamente superiores, hay que mirar otros aspectos clave.

El I+D es lo más caro en cualquier fundición de semiconductores

Fabricación PS4

Como era de esperar, el mayor gasto de cualquier proceso litográfico de nueva generación se lo lleva el I+D, pero a diferencia de lo que podríamos pensar no todo el gasto es en el apartado de innovación, para nada.

Hay gastos muy amplios y en muchos sectores dentro del propio nodo, como la ciencia fundamental, ciencia de los materiales y un largo etc … Los que nos seguís sabréis que se espera un impulso de los transistores cada año o año y medio, dos años como máximo si todo se retrasa, lo cual sugiere que no solamente hay que avanzar, sino que hay plazos muy cortos.

Por ello, desde China, hasta Taiwán, pasando por EE.UU u Holanda y la UE, han estado metiendo dinero caliente en las arcas de las principales compañías e incluso universidades (ingenieros incoming) para que la posición competitiva se mantenga al menos.

Pero cada vez vale más conseguir avanzar, así que aunque el dinero no tenga retorno para un estado y que esto no se pretenda, es sinónimo de que lo que se intenta es invertir para eliminar a la competencia y sentar un liderazgo en solitario.

EE.UU, China y Taiwán dejan a la UE a un lado sin semiconductores

YMTC-Fab

Los estados unidos de América planean gastar la friolera de 12 mil millones en su nueva ley denominada como CHIPS, donde el objetivo es mejorar la competitividad de sus empresas o asentar su posición dominante, según el caso.

China hace algo muy similar con su programa «Made in China 2025» donde SMIC ha recibido tal cantidad de dinero que si no fuese por las prohibiciones americanas, actualmente hablaríamos de un rival para TSMC, sino presente, en el futuro más inmediato.

EE.UU y Taiwán han firmado un acuerdo de cooperación para mejorar la cooperación científica para materiales novedosos para los nuevos semiconductores, donde la jugada parece clara: adelantarse a Samsung y TSMC en pocos años beneficiándose de la independencia que les otorgará a ambos.

En cambio y aunque la UE se ha movilizado, no hay empresa puntera en semiconductores en la actualidad y basamos todos los esfuerzos en mantener en la cresta de la ola a ASML, que si bien es líder en solitario machacando a la competencia (si es que tras EUV la tiene), no tenemos ninguna empresa o fundición que fabrique chips.

El miedo a una guerra y sus armas lo cubre todo

Parte del dinero invertido tiene un fin muy claro: armas para el ejército. Cualquier mejora tecnológica en un ejército es una posible ventaja en la guerra y los gobiernos lo entendieron hace más de 30 años.

El problema de los semiconductores en suelo americano, por ejemplo, es preocupante para el gobierno, donde el ministerio de defensa llegó a decir lo siguiente:

Actualmente no existe una opción comercialmente viable que pueda proporcionar una fundición de vanguardia ubicada en los EE. UU y que pueda fabricar los circuitos integrados personalizados de vanguardia garantizados y los productos comerciales disponibles en el mercado (COTS) requeridos para los sistemas críticos del Departamento de Defensa.

Más claro, agua … Un gobierno no solo invierte para aplastar a la competencia con sus empresas, no en vano estamos en un sistema capitalista extremo, sino para alcanzar tecnología más puntera para su ejército y usar sus armas como medida disuasoria en caso de que el país de turno no entre en el juego que uno quiere.

Por lo tanto y viendo el aumento de costes, los movimientos de los gobiernos y sus empresas, queda claro que la inversión va a ser cada vez mayor, porque no es una forma de ganar la partida, es una manera de proteger el país y a los suyos a base de derrotar a la competencia.