La aceleración en un ratón gaming, ¿ventaja para el jugador o marketing?

Seguro que a la hora de mirar un ratón gaming que te gustaba has mirado sus especificaciones y en ellas, has encontrado valores que no sabías exactamente que significaban. Uno de ellos es posiblemente la aceleración de un ratón gaming. ¿Qué es? ¿es realmente útil o es más bien un efecto del marketing de las compañías? Vamos a explicar dicho parámetro y a ver cómo influye en el rendimiento de un ratón.

Como cualquier otro parámetro de un componente, la aceleración de un ratón gaming va a ser diferente en cada modelo y sensor, aunque el fabricante diga lo contrario. La mayoría de las veces cuando se comparan dos ratones con el mismo sensor, los datos son realmente diferentes en ejemplos como el de la aceleración, entonces ¿por qué los facilitan así?

La aceleración de un ratón gaming va determinada por tres factores

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Como suele pasar con los ventiladores de PC de alto rendimiento, cada fabricante asigna un valor determinado de flujo de aire y presión estática a ciertos decibelios. Aunque estas pruebas se hacen en máquinas que deberían medir de la misma forma, esto no ocurre realmente.

Con los ratones gaming pasa algo similar, y aunque el concepto es igual para todos, la práctica no es tal. Entendemos por aceleración y definición de la misma como la rapidez con la que un ratón pasa de cero a la velocidad máxima de rastreo del sensor de dicho periférico.

El cambio de velocidad tan repentino da como resultado las llamadas y conocidas fuerzas G y por lo tanto, cuanto mayor es el valor de la fuerza G, más rápido es el cambio de la velocidad. Los ratones actuales pueden registrar una fuerza G entre 40 y 50 unidades, lo que equivale a 5 veces más que las que podría soportar un piloto de caza en plena guerra o maniobra.

Los tres factores que determinan la aceleración real y final son: el sensor, el peso del ratón y la superficie donde lee el sensor.

Mismo sensor, diferentes resultados, ¿por qué?

Ratones gaming baratos

Los fabricantes de ratones optaron por una estrategia muy sencilla a la hora de vender sus ratones: fijar las G máximas que puede registrar el sensor del modelo y estipularlas como especificaciones oficiales.

Esto lleva a dos problemas claves. El primero, otro ratón de otro fabricante a mismo sensor dará casi con total seguridad otras unidades G, algo previsible. En segundo lugar, las fuerzas G conseguidas dependerán del peso, el deslizamiento de los pads y la superficie donde se pruebe dicho ratón.

Al no haber un consenso real entre fabricantes para determinar una serie de estándares a fijar para comprobar sus especificaciones, dichos fabricantes se limitan a copiar y pegar las especificaciones del fabricante del sensor, por gran norma Pixart. Si ellos han contribuido a la fabricación de dicho sensor, entonces es posible que ofrezcan valores más reales, siempre y cuando no perjudiquen el marketing de su producto, claro.

Por lo tanto, la aceleración medida en G es importante, sobre todo si tenemos un gran dominio del start and stop con nuestro ratón, pero no es un parámetro ni preciso ni definitivo para decantar una compra, siempre que el valor supere al menos los 10G.