¿Merece la pena comprar un procesador desbloqueado para hacerle overclock?

Aunque no tanto en el caso de los procesadores de AMD (dado que todos se les puede hacer overclock), muchos usuarios de la plataforma Intel, no dudan en comprar modelos destinados al overclock. Hablamos de la famosa serie «K» de Intel, como bien sabréis. Sin embargo, de todos ellos, muy pocos son los que realizarán el overclock. Y, aunque son más caros que los modelos normales, no dudan en comprarlos. ¿Realmente merecen su compra?

El overclock de los procesadores es algo que lleva existiendo casi desde que existe la plataforma del PC. De hecho, en este campo ha habido auténticas joyas de procesadores que eran capaces de doblar sus frecuencias de funcionamiento con el overclock. De siempre, el overclock de los procesadores era una manera bastante barata para los usuarios para intentar mantener sus configuraciones de hardware el máximo tiempo posible.

Por desgracia, esos tiempos ya no existen hoy en día. Tanto AMD como Intel sacan sus procesadores apurados al máximo en sus frecuencias. Es más, Intel hace ya más de 10 años que vende procesadores específicamente desbloqueados en sus multiplicadores. Esto comenzó a suceder cuando la arquitectura Core dejó de hacer uso de buses independientes entre ellos. Ahora todos los buses están muy relacionados entre ellos, y no llevan bien que se los saque de sus parámetros originales.

Por su parte, todos los procesadores AMD Ryzen llevan los multiplicadores desbloqueados. En AMD, quien define si un procesador se puede overclockear o no, es la placa base. El chipset que monta, para ser más precisos.

¿Qué nos puede aportar un procesador desbloqueado?

De serie, en el caso de Intel, un procesador desbloqueado suele venir con mayores frecuencias. Pero las diferencias de frecuencias no son realmente muy significativas.

Por ejemplo, el Intel Core i7-9700 es la versión bloqueada del Core i7-9700K. El modelo bloqueado tiene una frecuencia base de 3.0 GHz y un Turbo Boost que llega hasta los 4,7 GHz. El modelo desbloqueado tiene una frecuencia base bastante mayor (3,6 GHz), pero su Turbo Boost solo llega hasta los 4,9 GHz. Es decir, solo 200 MHz extra.

Es por ello que ambos modelos de procesadores están muy parejos en su rendimiento, si no se le hace overclock al procesador de Intel.

¿Qué inconvenientes trae consigo el overclock de un procesador?

Hacerle overclock de verdad a un procesador no es cuestión de tocar tres parámetros en la BIOS de nuestra placa base y ya está. No, el proceso es algo más complejo.

Por principio, es un proceso más caro. No solo el procesador desbloqueado suele ser más caro que el que no lo está. También hay que invertir en un sistema de refrigeración acorde con el overclock que queremos conseguir. Incluso, en muchos casos es necesario hacerle un delid al procesador para sustituir la pasta térmica original por una mejor. O también hay usuarios que van tan lejos como en pulir el IHS de los procesadores, para maximizar el contacto entre este y la base fría del disipador.

Hay muchos usuarios que prefieren recurrir al uso de sistemas de refrigeración líquidas. Ya sea a medida o de tipo AIO. Sin embargo, este tipo de refrigeraciones son bastante más caras que un disipador. Y traen asociados otra serie de problemas diferentes a los disipadores por aire.

Por otro lado, un procesador al que se le hace overclock siempre va a consumir bastante más potencia. Por tanto, se va a calentar bastante más que los modelos que no tienen overclock. Lo que significa que hay que usar sistemas de refrigeración más potentes. Todo es un suma y sigue de gastos.

¿Merece la pena un procesador con multiplicadores desbloqueados?

A no ser que queráis hacer overclock de verdad (para ver hasta dónde es capaz de subir el procesador) como hobby, la respuesta es NO. Los procesadores ya vienen de serie bastante exprimidos como para que el overclock merezca la pena. Las ganancias de rendimiento no suelen ser muy elevadas. Y hay modelos, como los AMD Ryzen, que si les haces overclock pueden acabar rindiendo peor que cuando no se les ha hecho este.

La realidad es que, hoy en día y salvo en competición, el overclock ya no es algo que le merezca la pena al usuario. Y son poquísimos los usuarios que se dedican al overclock competitivo.