Todo lo que debes saber sobre los tipos de racores para refrigeración líquida en PC

Poco a poco el mundo de la refrigeración líquida se está abriendo paso entre los usuarios comunes, y con ello está dejando de ser algo que requiere unos conocimientos avanzados. Por ello, hoy vamos a hablar de los tipos de racores para refrigeración líquida, algo que muchos usuarios no tienen demasiado claro y que al mismo tiempo puede servirles de guía para entender qué tipo de sistema quieren construir.

Los racores son una parte crucial en cualquier sistema de RL que se precie, ya que de ellos dependen aspectos tan importantes como la presión ejercida sobre el tubo, el diámetro del mismo, las longitudes totales y las curvas que pueda tener el sistema.

No es de extrañar por lo tanto que haya debate continuo entre qué tipo de racord usar así como sus métricas, ya que hay defensores en uno y otro bando y por igual.

Dos grandes bloques dentro de cuatro divisiones distintas

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Lo más destacable de los racores es que no hay grandes categorías y todo se centraliza en apartado secundarios como son las métricas, por lo que se hace sencillo comprender la teoría. Por ello, en sucesivas semanas nos meteremos más de lleno en dicho apartado (métricas), el cual es algo controvertido.

Para entender los racores de refrigeración líquida hemos de saber que los pilares básicos se cimientan en dos grandes grupos que lo engloban todo: racores para tubo blando y racores para tubo rígido. Estos dos grandes apartados al mismo tiempo y ya siguiendo cada uno su camino se bifurcan en otras dos gamas para cada uno de ellos.

Dentro de los racores de tubo blando encontraremos los primigenios «barbed» y los llamados STC (Soft Tubing Compresion), mientras que dentro de los racores para tubo rígido tendremos los llamados Push-In (HD) y los llamados Hard Tubing (HTC, Hard Tubing Compresion).

Dicho esto, pasemos a conocer cada modelo en concreto.

Racores Barbed

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Sorprendentemente este tipo de racord se sigue vendiendo y a buen ritmo. Dentro de la gama de racores para tubo rígido son los más sencillos de usar, pero también los más inseguros en cuanto a fugas. Su simpleza radica en cómo el tubo encaja con el racord, ya que solo tendremos que ejercer presión para que ambos se acoplen.

El problema es que el único método de retención para mantener el tubo en su sitio es las dos (o más) muescas que normalmente incluyen para que el tubo tenga que expandirse en esa sección e impedir con ello que se salga.

Antiguamente se usaban bridas de ferretería comunes para mantener el tubo apretado, hoy hay otros sistemas de bridas más avanzados que hacen una mejor presión y sobre todo más uniforme sobre el tubo y el racord.

Como tal, no son una opción en la actualidad teniendo en el mercado desde hace bastantes años también los STC.

Racores STC

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Son la versión mejorada de los barbed, ya que tienen todas sus virtudes, pero no sus defectos. Se caracterizan por incluir una parte más ancha cerca de su base y rematar con una parte más estrecha cerca de la cabeza, por lo que el tubo se deslizará sin problemas al principio y tendrá una mayor presión al final.

Carecen de muescas, siendo totalmente lisos, lo cual es necesario debido a que incluyen una carcasa con rosca que presionará el tubo de forma vertical y hacia abajo, permitiendo que no se salga.

Como es evidente, la presión, aunque es alta no es inmensa, por lo que un tubo muy tirante, en ángulo o en mala postura podría hacer que tras calentarse el agua, vaya cediendo poco a poco ya que éste se reblandece conforme aumenta su temperatura.

Igualmente, son mucho más seguros que su versión primigenia y es la opción preferida por los amantes del tubo blando.

Racores Push-In (HD)

Racord push-in

Fueron los primeros racores en admitir el novedoso tubo rígido, y aun se siguen usando y tienen su mercado. Como ya sabremos, en el tubo rígido dicho elemento no permite que el racord entre por dentro, sino que lo «abraza» por fuera.

Esto viene debido a la propia estructura del tubo rígido, ya que este no flexa como su propio nombre indica, por lo tanto, la única manera de mantenerlo en el racord fijado es desde su pared exterior.

A diferencia de los barbed en tubo blando, es un sistema más seguro que lo que representó estos en su día. Los racores actuales HD hacen mucha presión sobre las paredes del tubo cuando este entra, ya que disponen de dos o más juntas tóricas que son las encargadas de la presión.

Esto tiene dos inconvenientes puntuales: la parte del tubo que entra en el racord tiende a rallarse un poco y por otro lado, la temperatura es un enemigo a tener en cuenta. Del primero no hay nada que explicar, ya que, aunque las juntas son de goma, la presión en según qué tipos de racores HD es muy alta, lo cual puede arañar superficialmente tubos de materiales como PEGT.

En segundo lugar y hablando de la temperatura, como sabemos, los tubos PETG son sensibles a esta, donde a partir de 40 grados comienzan a perder la forma circular original, muy sutilmente es cierto, pero el problema se agrava a mayor temperatura.

Si a esto le sumamos la alta presión de los racores HD, tenemos un cóctel bastante complicado de digerir y siempre es recomendable usar los llamados Insert en cada extremo del trozo de tubo que vayamos a usar, ya una vez cortado y doblado.

Hard Tubing (HTC)

Racord HTC

Es la versión mejorada de los HD, ya que al igual que los STC incluyen una carcasa con rosca que aprieta el tubo hacia abajo mediante una junta tórica interior. Además, todos los tubos HTC tienen otra junta tórica adicional en el interior del propio racord, la cual apretará un poco el tubo.

La tener una mayor distancia entre juntas tóricas la presión se reparte y es más difícil que el tubo se deforme, donde además se hace más fuerza hacia abajo gracias al sistema de rosca, por lo que son racores más seguros.

Son el modelo más usado a día de hoy y representan la mayor parte del mercado, puesto que su estética ha mejorado mucho y actualmente aportan un plus en este apartado debido a la gran variedad de formas y colores existentes.