Con las gráficas más pesadas, ¿puede llegar a partirse el PCI-Express de la placa?

El peso de la tarjeta gráfica es un dato bastante importante, sobre todo si vamos a colocarla con la placa base en vertical como es normal en las cajas de PC. Y es importante ya que algunas gráficas son bastante pesadas, lo que puede incentivar nuestra preocupación por si el zócalo PCI-Express de la placa base pudiera llegar a dañarse o incluso partirse. ¿Puede el peso de una gráfica llegar a partir el zócalo PCI-Express? Vamos a verlo.

Muchos fabricantes de placas base, y en especial aquellas de gama alta, han incorporado unos refuerzos metálicos en los zócalos PCI-Express (y en algunos casos incluso de los zócalos para la memoria RAM) para evitar, o al menos paliar, que el peso de la tarjeta gráfica pueda llegar a dañarlos. Y si han hecho esto, os lo decimos desde ya, es porque efectivamente el peso de la gráfica sí que puede llegar a dañar el zócalo, e incluso partirlo en casos extremos.

Sí, el zócalo PCI-Express puede dañarse por el peso de la tarjeta gráfica

En el mercado hay tarjetas gráficas que pesan más de 1 kilogramo, y ese peso se reparte generalmente entre el anclaje trasero de la caja del PC y el propio zócalo PCI-Express. Por este motivo, depende de cómo instalemos la gráfica (ahora lo explicamos), el zócalo puede llegar a doblarse e incluso partirse. Y para muestra un botón:

Tiene mucho que ver con esto, no obstante, la interacción del usuario: cómo instalemos la gráfica y especialmente el cuidado que tengamos, puesto que a veces manipulando componentes en el interior del PC podemos golpear sin querer la gráfica y dañar el zócalo (como sucedió en la imagen de arriba).

No es habitual que se dañe, pero lo que sí es habitual es que con el peso de la propia gráfica sea esta la que termine doblándose, algo que en casos extremos puede llegar a inutilizarla porque se separaría el disipador de sus componentes. Esto sucede porque la gráfica se «amarra» en su parte trasera y en la zona del zócalo, dejando la otra esquina al aire, justamente donde los cables PCI-Express de la fuente de alimentación aumentan el peso hacia abajo.

Básicamente esto se produce por la longitud que enfrentan muchos modelos actuales, donde el peso en el final de la misma no tiene por norma ningún tipo de sujeción o anclaje, el cual recae en primer lugar en el PCIe y en segundo lugar en los brackets.

Cómo evitar que se dañe el PCI-Express de la placa base

Lo primero que podemos hacer para evitar esto es hacer que más peso de la tarjeta gráfica se cargue en los anclajes de la caja y menos en el zócalo PCI-Express. Para eso, en el momento de instalar la gráfica y una vez que ya la tengamos conectada a la placa base, debemos empujarla hacia arriba suavemente con el dedo antes de atornillarla a la caja. De esta manera, estaremos reduciendo el peso que soporta el zócalo PCI-Express ligeramente, pero que al final será algo que se nota.

Por supuesto, una de las mejores cosas que podemos hacer para evitar que se dañe el PCI-Express de la placa y que a su vez ayudará a que la propia gráfica no se doble, es adquirir un soporte para la gráfica, los llamados Reinforce. Este tipo de soportes suelen ser un pilar ajustable que sostendrá la parte que está más al aire de la gráfica con el suelo de la caja, aunque también hay algunos que utilizan los anclajes de los puertos de expansión de la propia caja para sostener el peso de la tarjeta gráfica, si bien son menos efectivos.

Hay modelos muy avanzados como el Deepcool GH-1, pero hay otros mucho más simples y económicos que se pueden comprar en cualquier tienda online.

Por supuesto, la última pero más importante medida que debemos tomar, es tener cuidado cuando estemos manipulando el hardware para no golpearlo ni hacer más presión de la que ya hacen los componentes con su propio peso.

En última instancia, algunas cajas están incluyendo de serie unos soportes propios para sujetar en su parte final una o más tarjetas gráficas, lo cual es sin duda un aliciente para optar por este tipo de chasis en vez de otros. Al fin y al cabo, la longitud y el peso son los factores determinantes para saber si vamos a sufrir el temido bending o no.