Si quieres pintar tu PC, sigue estos consejos para que quede perfecto

Pintar cualquier pieza o componente del PC (que no tiene por qué ser necesariamente la caja) es uno de los primeros pasos para el modding. Puede que no te guste el acabado típico en blanco o negro del componente y que quieras pintarlo para que esté más a tu gusto pero, ¿cómo hacerlo? A continuación vamos a darte una serie de consejos y recomendaciones para pintar piezas del PC y que queden con un acabado perfecto.

Como se suele decir, «cada maestrillo tiene su librillo», que viene a significar que cualquier persona que se dedique al modding en PC tiene unas técnicas y trucos de cosecha propia que le ayudan a conseguir pintar y que quede con un acabado perfecto. En cualquier caso, lo que sí podemos deciros es que siguiendo estos consejos lograréis que la pieza quede pintada lo mejor posible, y ya será cuestión de práctica y experiencia propia el lograr que quede cada vez mejor.

El primer paso siempre es lijar la superficie

Casi todos los componentes vienen con una capa de pintura de fábrica, y desde ya os decimos que cuando te dispones a pintarla de otro color, primero debes lijarla. El motivo es doble: primero porque la pintura no agarra bien sobre otra pintura, y un lijado previo nos ayudará a que la pintura que vayamos a aplicarle quede más permanente. El segundo motivo es porque de esta manera, no crearemos una sensación de que el producto es demasiado grande; en otras palabras, si ponemos una capa encima de otra quedará abultado, aunque sea una capa fina de pintura.

Para hacer esto, utiliza una lija adecuada dependiendo del material (puesto que no es lo mismo lijar un lateral de la caja del PC, que un ratón de plástico) y siempre de grano fino, para no arañar la superficie sino simplemente quitar la capa de pintura superficial. No importa si no la quitas del todo, es irrelevante.

Limpieza, limpieza

A la hora de pintar un componente es indispensable ser todo lo limpio posible, y para ello es recomendable utilizar guantes desechables (que a su vez sirven para no mancharnos nosotros las manos).En cualquier caso, tras el proceso de lijado también debemos limpiar el componente para quitarle el polvo y los restos que se han quedado en él.

Por norma general, podrás utilizar jabón de lavar los platos diluido en agua y un estropajo sin problema, aunque es recomendable utilizar simplemente agua, jabón y una esponja para no rayar la pieza. Para los ángulos y recovecos difíciles de alcanzar, puedes usar un cepillo de dientes viejo.

Tras limpiar con agua y jabón, también es recomendable (una vez que esté todo completamente seco, ya que la pintura no se adhiere al agua, así que ojo con eso) darle una nueva pasada a la pieza con un paño de microfibra y un poco de preparado de pintura. Se trata de un producto específico que elimina cualquier resto de grasa o cera, específicamente pensado para usar justo antes de pintar. Este paso es opcional.

Preparar la pintura y… ¡a pintar!

Pintar una pieza del PC consiste en un 75% de preparación y un 25% de pintar. Tras preparar la pieza, ahora toca preparar la pintura. Seguramente ya tengas elegido el color, así que lo que debes hacer es realizar la mezcla que necesites y preparar el color de la pintura de antemano, sin pasarte de cantidad porque la que no uses se echará a perder.

El siguiente paso ya es pintar, y para ello es altamente recomendable utilizar una pistola en spray, un spray en sí mismo, o un aerógrafo, ya que te ayudará a que el acabado sea más homogéneo. De ninguna manera utilices una brocha, eso siempre deja marcas y la pintura no quedará perfecta.

Al empezar a pintar, primero da una capa suave, y no te preocupes si no queda uniforme o del todo bien ya que en esta técnica, hay que dar dos capas de pintura. Simplemente asegúrate de que en esta primera capa no te dejas recovecos sin pintar, ya que la segunda capa de pintura es para rematar y que quede todo homogéneo, no para «arreglar» detalles anteriores. Una vez seca la primera capa, puedes dar una segunda (o una tercera si es necesario)… pintar hasta que quede perfecto.

Ahora viene el truco, y es que una vez que ya hayas dado las capas de pintura necesarias y se hayan secado, se trata de lijar nuevamente la superficie con una lija de agua lo más fina posible. Finalmente, le daremos una nueva capa de barniz transparente (ya depende de vosotros si queréis que sea mate o con brillo), y esto es lo que hará que quede un acabado perfecto en la pieza.

Y si no estás satisfecho con el resultado, ya sabes: ¡a lijar y empezar de nuevo! Es cuestión de práctica que quede perfecto.