¿Ningún ratón te resulta cómodo? Cambia eso con buenas prácticas

¿Ningún ratón te resulta cómodo? Cambia eso con buenas prácticas

Rodrigo Alonso

El ratón es un periférico clave en el PC, pues es el que nos ayuda a movernos por los diferentes elementos de la pantalla, ya sea para trabajar, para ocio o para jugar. No obstante, es un periférico en el que algunas personas no prestan demasiada atención con la premisa de que «cualquiera vale ya que todos hacen lo mismo» cuando la realidad es bien diferente, y llega un momento en el que deben usar el PC más de lo normal y se encuentran en la tesitura de que el ratón no les resulta cómodo e incluso sufren dolores tras usarlo durante un tiempo. En este artículo te vamos a contar cuáles son las buenas prácticas para que el ratón te resulte lo más cómodo posible.

Cuando utilizas el PC de forma esporádica, quizá sí que te valga cualquier ratón barato que encuentres por ahí. Sin embargo, cuando lo tienes que utilizar durante muchas horas al día muchos días en semana la cosa cambia, y es un periférico que si no es el adecuado para ti puede producirte incluso dolores o síndrome del túnel carpiano, sin ir más lejos. Por este motivo, vamos a contarte qué es lo que puedes hacer al respecto para sentirte más cómodo.

Hay un ratón para cada tipo de agarre

Hay infinidad de modelos de ratones en el mercado, así como hay infinidad de tipos y tamaños de mano. Es importante que compres un ratón que se adapte bien a tu mano en cuestión de tamaño, y si por ejemplo eres un usuario de manos bastante grandes no compres un ratón pequeño porque te sentirás incómodo. De igual manera, por muchos ratones y manos distintas que haya, solo hay tres formas de sujetar el ratón, también llamados tipos de agarre (vale, puedes sujetar el ratón como quieras, pero solo estas tres son las correctas según las buenas prácticas).

  • Tipo palma: en este tipo de agarre pones toda la mano encima del ratón y la muñeca casi no se apoya encima de la mesa. Si sujetas así el ratón entonces a ti te convienen los ratones ergonómicos para diestros y a ser posible que tengan una pieza que sobresale en la zona izquierda sobre la que reposar el dedo pulgar.
  • Tipo fingertip: este tipo de sujeción del ratón no pone para nada la muñeca encima de la mesa, y es el que mayor cansancio produce salvo que tengas un reposa muñecas para el ratón o que tengas el reposa brazos de la silla muy alto. Con este tipo de agarre te convienen los ratones pequeños y ligeros para que suponga menos esfuerzo el moverlos.
  • Tipo garra: este es el tipo de agarre más frecuente entre los gamers, y se hace una gran presión con la muñeca sobre la mesa, por lo que es recomendable el tener una alfombrilla bastante mullida para evitar dolores. Los ratones recomendados para este tipo de agarre son los simétricos y a ser posible ambidiestros.

La posición de la muñeca hace que un ratón sea cómodo

Aunque no dispongas de un ratón que se adapte perfectamente a tu mano, la postura de la muñeca puede provocar que no tengas el desempeño que quisieras tener, y de hecho es la fuente número uno de dolores en la mano. A este respecto simplemente debes asegurarte de que el brazo está totalmente perpendicular a ti, sujetando el ratón recto. En el siguiente gráfico lo vas a ver muy claramente.

Sujeción postura muñeca ratón cómodo

Entre los gamers es bastante frecuente el sujetar el ratón en diagonal, ya que siempre queremos tener la zona WASD del teclado frente a la mano izquierda para un mejor control en los juegos, y el ancho del teclado provoca que tengamos que tener el ratón bastante más a la derecha de lo que deberíamos. Trata de evitar esto, siempre debes buscar una postura lo más cómoda posible y, sobre todo, que la muñeca no esté forzada (así que debe estar recta como muestra la imagen, básicamente).

Configura tu ratón correctamente

Hay muchos ratones, especialmente los baratos, que tienen una única resolución que no es configurable. Cada usuario tiene sus preferencias, pero lo que es importante es que configures la sensibilidad del ratón de manera que te sientas cómodo. Si tu ratón admite configurar la sensibilidad te recomendamos ir probando primero con sensibilidades bajas (800 DPI) e ir subiendo de 800 en 800 DPI hasta que más o menos te sientas cómodo. Cuando encuentres el valor que se adapta mejor a ti, vuelve a probar a aumentar y reducir la sensibilidad pero en este caso en saltos de 100 en 100 DPI hasta que des con tu valor.

Debes saber que si tienes configurada una sensibilidad de, por ejemplo, 800 DPI, necesitas mover el ratón físicamente una pulgada para que el cursor se mueva 800 píxeles en la pantalla. Si tienes el ratón configurado a 1600 DPI significa que por cada pulgada que muevas el ratón, el cursor se moverá 1600 píxeles en la pantalla, y por lo tanto el esfuerzo que tendrás que hacer será menor.

Esto no significa necesariamente que cuanto mayor sea la sensibilidad más cómodo te sentirás porque tendrás que mover menos el ratón, ya que a más sensibilidad tienes una menor precisión y cuesta más apuntar a donde quieres. Es cuestión de práctica, pero en todo caso la recomendación aquí es que busques la resolución que mejor se adapta a ti, y para eso por supuesto necesitas tener un ratón que permita modificar su sensibilidad (puedes hacerlo en Windows, pero es un cambio artificial que no suele funcionar demasiado bien).