Impresora WiFi o por cable, ¿qué merece la pena comprar?

Impresora WiFi o por cable, ¿qué merece la pena comprar?

Rodrigo Alonso

Hoy en día, las impresoras WiFi son la opción preferida tanto para el hogar como para la oficina, ya que son realmente muy cómodas al no necesitar más cableado que el de alimentación. No obstante, también tienen ciertas desventajas -además de que suelen ser más caras-, y en este artículo vamos a contarte las ventajas y desventajas de cada una para determinar si merece la pena pagar más por una impresora WiFi o no.

Vamos a centrarnos en las ventajas y desventajas de tener una impresora WiFi frente a una simplemente con cable (sea Ethernet o por USB) con el objetivo de determinar si merece la pena pagar ese extra que cuestan las impresoras WiFi, que si bien normalmente no es una diferencia de dinero excesiva, en impresoras multifunción muchas veces ya hablamos de precios que se van casi al doble.

Ventajas de tener una impresora WiFi

Comenzamos con las ventajas, que principalmente son tres:

Configuración y conexión

Las impresoras WiFi no tienen por qué estar cerca del PC, y de hecho podremos colocarlas en cualquier parte de la casa o la oficina mientras haya cobertura inalámbrica y tengamos un enchufe en la pared al que poder conectarlas. Por su parte, una impresora con conexión USB tiene que estar necesariamente cerca del PC y, de hecho, conectada físicamente a éste mientras que las impresoras con conexión Ethernet deben estar, como mínimo, cerca del router, roseta o en definitiva de la conexión a la red cableada.

La enorme mayoría de impresoras, sea cual sea su conexión, suelen ser muy fáciles de configurar y la única dificultad suele estar en la falta de familiaridad con el proceso. Sí es cierto que una impresora USB normalmente requiere una configuración que consiste en seguir un asistente y a veces ni eso, pero las impresoras WiFi modernas generalmente se conectarán a la red con un simple botón y a partir de ahí se comportarán como si fueran USB.

Utilidad y acceso remoto

Una vez que tienes la impresora WiFi configurada ya no tienes que tocar nada nunca más. Y una vez configurada, todos los equipos que tengas en la red podrán utilizarla sin necesidad de configuración adicional, mientras que con una impresora USB solo podrás utilizarla en el PC al que esté conectada, salvo que tengas una red local configurada y la compartas en la misma.

De hecho, el avance en la tecnología permite que muchos dispositivos modernos puedan utilizar impresoras WiFi, tales como smartphones, tablets e incluso cámaras digitales. Para esto, por ejemplo HP ofrece HP ePrint o Epson tiene la aplicación Epson Connect, pero también hay sistemas genéricos como PrintShare en terminales Android o AirPrint en dispositivos de Apple.

Energía y eficiencia

No es que el tener una única impresora en casa vaya a significar una gran diferencia en términos de coste eléctrico, pero en una oficina donde se imprime muchísimo más que en casa, y más si hay varias impresoras como suele ser habitual, sí que es un factor que puede llegar a notarse y que por lo tanto hay que tener en cuenta.

En todo caso, a largo plazo las impresoras WiFi consumen menos energía ya que todas ellas cuentan con sistemas de ahorro de energía mayores que cualquier impresora cableada. Específicamente, muchas impresoras USB no tienen sistemas de ahorro de energía siquiera, y deberás encenderla y apagarla cuando la utilices.

Las impresoras WiFi también tienen algunas desventajas

Ya hemos comentado al principio una de ellas, y es que generalmente son algo más caras (incluso bastante más caras en algunos casos), y esto obviamente es una desventaja que hay que tener en cuenta y por eso estamos valorando qué merece más la pena.

La segunda desventaja la encontrarás solo cuando la impresora te da problemas. Si llega el caso de que se desconecta de la red WiFi o te da algún problema, te encontrarás mayores problemas para reconfigurarla que si fuera una impresora cableada, hasta el punto de que en algunos casos tendrás que mover físicamente la impresora al lado del PC para poder conectarla por cable y así reconfigurarla (esto lo decimos por experiencia).

En cualquier caso, por norma general casi siempre merecerá más la pena una impresora WiFi, pero como siempre dependerá del presupuesto y la necesidad de cada cual.