¿Puede una refrigeración líquida AIO funcionar siempre, o se evapora su líquido?

Las refrigeraciones líquidas AIO son cada vez más populares y suponen en gran parte de los casos un pequeño salto de rendimiento frente a los disipadores TOP actuales. Sus beneficios van más allá del rendimiento, como por ejemplo un menor peso total en el socket, sistemas de iluminación RGB, menor sonoridad general y un largo etc, pero también tienen sus problemas. Uno de ellos puede ser la evaporación del líquido refrigerante en una refrigeración líquida AIO, algo que algunos usuarios temen, pero ¿qué hay de cierto en esto?

Todos los sistemas de refrigeración líquida tienen puntos débiles, ya sean AIO o custom (CLC), ya que el mayor número de componentes en este tipo de refrigeraciones unido al uso de líquido dan como resultado un mayor porcentaje de posibles fallos de diseño, errores de montaje y similares.

Estos puntos débiles tienen como principales referencias dos factores clave: fugas por mal montaje y fugas por otro tipo de condiciones, como por ejemplo la evaporación.

¿Es un sistema estanco inmune a la evaporación?

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No hay que confundir evaporación con estanqueidad, ya que no van realmente relacionados. Para ser concretos, un sistema puede ser completamente estanco, a unos bares precisos, no tener ni una fuga durante muchos años y en cambio tener bastante evaporación.

Esto se cumple tanto para sistemas AIO como CLC, donde ambos factores son una de las principales preocupaciones de los usuarios.

Dejando a un lado la estanqueidad de un sistema, la evaporación como tal es algo innegable e ineludible en un sistema que porte líquido o gas. Los fabricantes cada vez extienden más sus garantías en lo referente a las AIO (un sistema custom no puede ofrecer garantía general alguna puesto que lo monta el usuario a su gusto) lo que evidencia que se han dado pasos hacia delante en estos sistemas.

Parte de la culpa hay que achacarla a dos mejoras muy claras: mejores tubos y mejores líquidos usados. En lo referente a los tubos, actualmente se están usando varios materiales que influirán en la evaporación como tal.

Dichos materiales son FEP (propileno-etileno fluorado) y caucho. El FEP es un copolímero de hexafluoropropileno y tetrafluoroetileno que tiene una particularidad muy curiosa: es procesable en estado fundido mediante un molde de inyección convencional, lo cual le otorga una gran flexibilidad y por norma, poca permeabilidad.

El caucho por otro lado es un polímero del isopreno, el cual es muy elástico y también puede ser moldeado por inyección a base de presión. En ambos materiales se consigue por lo tanto una rugosidad interior mínima con unas propiedades anticorrosivas y sobre todo para el tema que nos ocupa, una baja permeabilidad.

La palabra clave al hablar de evaporación es permeabilidad

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Ni los radiadores, ni los bloques/bombas o racores serán los encargados de facilitar una evaporación a tener en cuenta. Donde sí tendremos evaporación será en las juntas y en los materiales blandos, en este caso los tubos. Ambos materiales explicados tienen, como decimos, una baja permeabilidad.

La permeabilidad es la cualidad de un líquido a penetrar en un cuerpo o traspasarlo. Con el paso del tiempo, el uso, los ciclos térmicos y la presión derivada de la temperatura, los líquidos usados terminan por permear tanto bloques como radiadores y tubos (juntas tóricas).

Los primeros resisten muy bien la volatilidad y permeabilidad del líquido, pero los tubos se ven muy afectados. El FEP y el caucho en sus distintas versiones pueden llegar a ofrecer una baja permeabilidad si se juntan con líquidos específicos.

Aquí, el duo entre tipo de tubo y líquido es fundamental, ya que, por ejemplo, en el caucho tenemos muchas variedades del mismo dependiendo del tipo de material y líquido específico. Por norma general, se usan cauchos NBR y HNBR en refrigeración líquida, los cuales son los indicados para los fabricantes que decidan usar líquidos basados en glicoles, como el propilenglicol.

En cuanto a los FEP, normalmente se usan tubos de baja presión, acanalados y que soporten pequeños radios de curvatura. En cualquiera de los dos casos, la permeabilidad es tremendamente baja, por lo que la evaporación se dará de forma muy lenta y pausada, donde la mezcla entre tipo de líquido y tipo de tubo será decisiva para arrojar un mayor o menor tiempo de esperanza de vida para la AIO.

Todos los sistemas de refrigeración líquida tienen evaporación de su líquido

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Por pura lógica, podemos extraer que todos los sistemas de refrigeración líquida van a tener evaporación, pero esto no es algo que determine (o que deba determinar) su compra y uso, puesto que los disipadores con heat pipes (prácticamente todos en el mercado), también sufren evaporación.

Como decimos, la diferencia es la permeabilidad. En un metal siempre será menor mientras sus moléculas tengan una tensión superficial alta, como puede ser el cobre o el níquel, mientras que en un compuesto no metálico y blando como un tubo, esta será algo mayor.

Por ello, muchos sistemas de refrigeración líquida a misma gama tienen distintos precios. La elección de refrigerante y tubo es el factor más decisivo para ofrecer longevidad a una AIO, y eso lógicamente se paga. Por lo tanto, la evaporación no es algo que deba de influir en la compra entre aire vs agua, simplemente tenemos que tener en cuenta el tipo de material y líquidos usados en ambos casos (algo difícil de conocer en muchos productos, ya que el fabricante no los ofrece como tal).

En una AIO lógicamente tendremos que mirar más factores, como por ejemplo la calidad de los sellados, flexibilidad de los tubos, tipos de racores y bombas. Por último, hay que incidir en un factor del que se habla poco: las bombas.

A mayor potencia de giro, mayores RPM y menor rozamiento con el líquido se producirá curiosamente un factor clave en la evaporación, ya que cuando el líquido haya bajado en cantidad/nivel, la aspiración de la bomba permitirá que el aire entre poco a poco en el sistema.

Esto lógicamente se produce en una medida mínima y casi residual, pero conviene tenerlo en cuenta, ya que en esos casos comenzaremos a escuchar el «baile» del agua dentro del sistema AIO. La gran mayoría de fabricantes de bombas como CoolIT o Asetek centran sus últimos esfuerzos en intentar paliar este efecto mediante bloques que requieran menos aspiración en la parte central de la bomba, pero la realidad es que igualmente la permeabilidad existirá.