Las impresoras usan tintas de color CMYK y no RGB pero, ¿sabías el por qué?

Estamos tan acostumbrados a trabajar hablando del espectro de color RGB de nuestros monitores. Que a muchos seguramente le sorprenda saber que las impresoras usan un espectro de color completamente diferente. Concretamente se trata del espectro CMYK. Y, aunque ambos espectros de colores son capaces de producir todos los colores. Es importante el medio en el que se han de reproducir. Que es el factor que define la necesidad de usar un espectro de colores en unas circunstancias o en otras.

Las iniciales CMYK del espectro de color de las impresoras hacen referencia a los colores Cian, Magenta, Amarillo (Yellow) y Negro (Key). Sin embargo, las iniciales RGB hacen referencia, como estamos seguros que ya sabéis, a los colores Rojo (Red), Verde (Green) y Azul (Blue). Ambos espacios de color son capaces de generar todos los colores que deseemos. Pero lo hacen de manera diferente. Porque si bien el espectro de color CMYK es un espacio sustractivo, el RGB es aditivo.

¿Qué es un espacio de color sustractivo y aditivo?

Un espacio de color sustractivo es aquel en el que los colores se crean al mezclar diferentes tintas. Cada una de estas tintas se encarga de eliminar una longitud de onda de color. Siendo el blanco, la base que refleja todas las longitudes de onda de los diferentes colores.

Por ejemplo, si dibujamos una manzana roja, no vemos ese color porque la manzana lo emita. Sino que los colores del dibujo absorben todas las longitudes de onda menos el rojo, que es el reflejado y el que vemos con nuestros ojos. Y, en este espacio de color, al mezclar sus tres colores, se consigue un color cercano al negro (esta es una de las debilidades de este espacio de color).

Por contra, un espacio de color aditivo es justamente lo opuesto al sustractivo. En este espacio de color, comenzamos con un color de base negro. Y a él se le va añadiendo brillo y luminosidad, a base de diferentes colores. De hecho, en este espacio de color, cuando se combinan los tres colores primarios, se consigue crear el color blanco.

Por lo anteriormente descrito, el espacio de color CMYK es el elegido para trabajar en impresoras. Dado que el material sobre el que se va a representar la imagen ya posee una coloración previa. Mientras que el RGB es el espacio de color preferido en los monitores. Dado que la imagen se proyecta desde la ausencia de color, el negro.

Desventajas del espacio de color CMYK

A pesar que el espacio de color CMYK es capaz de producir la gran mayoría de colores, tiene algunas desventajas frente al RGB. Por ejemplo, como hemos mencionado antes, la combinación de los 3 colores base no es capaz de producir el negro puro. Esto obliga a que las impresoras deban de incorporar un cartucho adicional de color negro. Solo de esta manera son capaces de reproducir este color de la manera vibrante que requiere una impresión.

Otra desventaja es que, dado que el espectro de color es algo más reducido que el RGB, algunas impresoras industriales deben de incorporar cartuchos con colores especiales, fabricados ex profeso para el material que se quiere imprimir.