MSI GS43VR Phantom Pro

En el día de hoy volvemos a presentaros nuestro análisis de un nuevo portátil de MSI, pero en éste caso se trata de un modelo muy especial. Al contrario, por ejemplo, del GT73VRE Titan Pro que analizamos hace poco, el MSI GS43VR Phantom Pro es un equipo con pantalla de 14 pulgadas que con unas reducidas dimensiones y peso promete proporcionarnos toda la potencia de las nuevas generaciones de hardware, incluyendo procesadores Intel Core i7 de séptima generación y gráficas NVIDIA Serie 10.

MSI ha llegado a un punto de desarrollo en cuanto a portátiles que lo ha convertido en el número uno en ventas a nivel mundial en aquellos orientados a Gaming. y no es para menos. Como hemos visto en análisis anteriores poco a poco han ido evolucionando ya no solo en cuanto a integrar los últimos componentes de hardware que han ido saliendo al mercado, sino en lo relativo al diseño, siendo capaces de integrar éstos en espacios cada vez más reducidos pero sin descuidar la refrigeración.

En la serie GT de portátiles MSI lo que nos proporciona es una potencia bruta sin medida, dejando un poco de lado el tema del tamaño pues, recordemos, estamos hablando de ordenadores portátiles, pero en la serie GS cuyo integrante más pequeño analizamos hoy lo que el fabricante promete es un gran rendimiento en equipos de reducidas dimensiones, con una buena refrigeración y un nivel de ruido relativamente reducido. Y es que no en vano éste equipo que analizamos hoy tiene una pantalla de 14 pulgadas -frente a las 15,6 ó 17,3 pulgadas habituales en equipos Gaming- con un grosor relativamente pequeño y unas dimensiones y peso que de verdad sí que nos permiten llamar al equipo “portátil” como tal.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

Como podéis ver en la tabla de características técnicas, éste equipo está dotado de un procesador Intel Core i7 Kaby Lake (concretamente el modelo analizado tiene un Core i7-7700HQ), con 32 GB de memoria RAM DDR4 a 2400 Mhz y una NVIDIA GeForce GTX 1060 de 6 GB, lo que aunado a su pantalla de resolución Full HD nos asegura un rendimiento estupendo en cualquier tipo de juego. A esto hay que sumarle, por supuesto, el uso de un SSD con interfaz PCI-Express NVMe en formato M.2 que garantiza el mejor rendimiento de almacenamiento, complementado con un disco mecánico de 2,5 pulgadas de 1 TB de capacidad.

Claro que, como toda la gama de portátiles Gaming de la marca, no faltan las habituales tecnologías como SHIFT, que permite realizar cierto nivel de Overclock automáticamente para tener un rendimiento todavía más elevado, su tarjeta de red Killer DoubleShot Pro con Killer Shield para la mejor velocidad de Internet y LAN, así como su amplia conectividad que incluye Thunderbolt y USB 3.1 con conector Type-C. Como podéis ver estamos ante un portátil muy completo a nivel técnico que promete mucho.

Hay que decir que como siempre hay varias versiones de éste equipo, cuya configuración base cuenta con un SSD de 256 GB y 16 GB de RAM y que cuesta 1.599 euros, hasta la versión tope de gama que es la que analizamos hoy que tiene un precio de 2.099 euros y que incorpora 32 GB de RAM y un SSD de 512 GB.k

ANÁLISIS EXTERNO

El GS43VR Phantom Pro viene embalado en una caja de cartón duro de color negro que se abre en dos piezas, y en cuya cara superior solo encontramos el logo de MSI en color rojo brillante.

Solo una etiqueta en la parte posterior nos dice las características del equipo que hay en el interior.

Dentro de la caja, como es habitual tenemos el portátil protegido por una bolsa de plástico y dentro una tela anti estática con el logo de la marca, dejando los accesorios para la zona inferior y una caja de color negro que abarca el latera.

En éste caso solo se incluye la fuente de alimentación con su dable de corriente y una bolsa que contiene información sobre la garantía, la guía de uso rápido y un CD con drivers, algo que no deja de sorprendernos ya que el portátil carece de unidad óptica para poder utilizarlo.

Que la fuente de alimentación esté fabricada por Chicony, fabricante que no conozco, no me inspira mucha confianza, la verdad. Tiene una potencia de 180 vatios.

Vamos ahora sí a ver el equipo, y aquí lo tenéis en una vista superior. Le hemos colocado luz a la espalda a propósito para que podáis ver las dos vetas del aluminio cepillado superior que le confieren un toque de elegancia. El logo de MSI y el escudo del dragón adornan la zona superior (inferior en la foto).

La zona inferior es de plástico, y cuenta con cinco patas de goma anti deslizantes demasiado pequeñas para mi gusto. Toda la zona trasera tiene sendas rejillas para que pueda entrar aire al interior.

No es que el equipo sea tan fino como la serie Stealth Pro de la marca, pero sí que es bastante fino teniendo en cuenta su sistema de refrigeración y hardware que veremos más adelante. En el lateral izquierdo encontramos, de izquierda a derecha, el conector RJ-45 Gigabit, toma de alimentación, un USB 3.0, lector de tarjetas y dos minijacks de audio.

En el lateral opuesto lo que tenemos es el conector USB 3.1 Type-C, otro USB 3.0, una salida de vídeo HDMI y una rejilla de ventilación, terminando en un cierre de seguridad Kensinghton.

En la parte trasera solo hay dos rejillas de ventilación flanqueando a un solitario puerto Thunderbolt.

Nada en el frontal salvo los habituales LEDs indicadores de estado.

Abrimos la tapa del portátil y nos encontramos la pantalla de 14 pulgadas IPS anti reflejos, junto con un teclado TKL (sin pad numérico) y un generoso touchpad en el centro.

El teclado, fabricado por SteelSeries, se iluminará únicamente en color rojo en éste caso, y tiene una cosa que es habitual en MSI y que no me gusta nada: el botón de ENTER pequeño, como si fuera de formato americano. Hace que me equivoque constantemente al escribir, no sé si a vosotros os sucederá.

Aquí podéis ver el botón de encendido (que curiosamente está a la izquierda y no a la derecha como es habitual) y una de las dos bisagras que sostienen la tapa.

ANÁLISIS INTERNO

Visto el equipo por fuera es hora de verlo por dentro. Para acceder al hardware interno solo hay que retirar una serie de tornillos de la parte inferior y retirando la tapa de plástico ya tendremos acceso directo de manera fácil y rápida. Aquí tenéis una vista general, que como veis nos deja casi todos los componentes candidatos a ampliar a la vista y con acceso directo, como los dos zócalos SO-DIMM de la memoria RAM, el disco mecánico, el SSD M.2 ye incluso la batería.

Tanto el procesador como la GPU tienen su propio ventilador de tipo blower, cada uno de ellos con dos heatpipes de cobre aplastado, si bien hay un entrelazado con un heatpipe de la GPU que se comparte con el procesador, y uno del procesador que llega hasta el chipset para dotarle de cierta refrigeración.

Los dos módulos de memoria RAM, en éste caso cada uno de ellos de 16 GB DDR4 a 2400 Mhz fabricados por Micron.

En la parte derecha, el SSD M.2 (como es habitual un Samsung SM951) y el disco mecánico de 2,5 pulgadas.

Para evitar problemas de temperatura en el SSD M.2 MSI ha dispuesto una pequeña lámina de cobre con pad térmico en la carcasa.

Aquí lo podéis ver más de cerca.

Para ir terminando con el interior, aquí podéis ver la batería que podríamos sustituir fácilmente.

TESTEO

Hora de volver a montar el equipo y comenzar a probarlo.

Como decíamos antes, en éste caso el teclado no tiene iluminación RGB sino que solo en color rojo.

Temperatura

La temperatura es un factor que podría llegar a preocupar bastante en un equipo con hardware dedicado al Gaming y que tiene reducidas dimensiones como en éste caso. Sin embargo como hemos visto cuando vimos el interior, gracias a los dos disipadores tipo blower y al inteligente diseño de refrigeración para el disco M.2 no debería ser demasiado problema.

Para medir la temperatura hemos realizado las pruebas de siempre: en reposo (dejándolo sin hacer nada durante 20 minutos), en carga (estresando el procesador con Prime95 y la gráfica con Furmark al mismo tiempo durante 20 minutos, a la vez que hacíamos un test de lectura secuencial para los discos duros con Aida64). Se ha tomado el dato de temperatura más elevado en cada caso con el software gratuito Open Hardware Monitor. Hay que tener en cuenta que el dato de temperatura que se muestra en la siguiente gráfica es el Delta, es decir, la temperatura medida menos la temperatura ambiente. De esta manera se muestra el incremento de temperatura sin importar qué temperatura ambiente tengamos en cada momento.

Bien en todos los casos, con el añadido personal de que en ningún momento resulta molesto que el equipo se caliente a la hora de jugar (me refiero a colocar las manos sobre el teclado y demás) gracias a que los componentes que más calor generan están ubicados físicamente en la parte trasera. Incluso el SSD M.2 NVMe se mantiene a buena temperatura, por lo que no hay thermal throttling.

Pruebas sintéticas.

Como siempre, comenzamos con una captura de GPU-z y CPU-z para mostraros lo que tenemos entre manos (clic para ampliar las imágenes).

Vamos ahora sí con las pruebas sintéticas.

CrystalDisk Mark

Disco mecánico:

SSD:

El rendimiento en el disco mecánico es lo habitual, así como lo es el del SSD Samsung SM951 que entrega todo su potencial en éste equipo.

Aida64

El rendimiento de la memoria dista bastante del que da en un equipo de sobremesa, pero es lo habitual para unas memorias DDR4 a 2400 Mhz de doble canal. Bien también.

Cinebench

Cinebench nos da una idea de la potencia bruta del procesador y de la gráfica, con un rendimiento bastante bueno en OpenGL. El rendimiento del procesador es casi el de un 6600K de sobremesa, aunque queda bastante por debajo del Core i7-7820HK que vimos en el bestial GT73VR.

Heaven Benchmark

Heaven Benchmark nos da un resultado bastante aproximado a lo que veremos en juegos, con casi 60 FPS de media.

Juegos

Como de costumbre, hemos probado unos cuantos juegos para ver el rendimiento real de este equipo en la que es al fin y al cabo su finalidad: juegos. En todas las pruebas hemos utilizado los ajustes gráficos al máximo y con la resolución Full HD que nos da la pantalla. Éste ha sido el resultado:

Como podéis ver el desempeño de éste equipo en juegos modernos es realmente bueno, y no tendremos problemas para jugar a ningún título de última generación con los gráficos a tope. De hecho, a destacar que los FPS medios se han mantenido por encima de los 60 FPS en todos los casos. Brillante.

CONCLUSIÓN

Si bien es cierto que en cuanto a diseño me gustan más -personalmente- los portátiles de MSI de la serie Stealth Pro, éste Phantom Pro me ha soprendido gratamente porque se trata de un término medio, con reducidas dimensiones, pero que nos da un rendimiento excelente en cualquier tipo de ámbito. Además, con unos precios que parten de los 1600 euros y una diferencia que solo se basa en la cantidad de RAM y de almacenamiento del SSD con respecto al modelo que hemos analizado hoy, creo que son una opción excelente para aquellos usuarios que utilizan su portátil para jugar y que acostumbran a llevárselo de un sitio a otro, pues con sus dimensiones y peso éste GS43VR es muy cómodo de transportar y de poner en cualquier sitio.

PROS:

  •  Muy buen rendimiento.
  • Pequeño y ligero.
  • Pantalla Full HD de 14 pulgadas.
  • Teclado iluminado y cómodo.
  • Fácilmente ampliable y reparable.
  • Compatible con realidad virtual.
  • Buen sistema de sonido.
  • Excelente gestión de temperaturas, incluyendo el SSD M.2.
  • El precio me parece justo por el hardware que monta.

CONTRAS:

  • Rumoroso cuando está sometido a alto nivel de carga.

Por todo ello, éste MSI GS43VR Phantom Pro se hace merecedor de nuestro galardón de Oro así como de nuestra recomendación tanto por su rendimiento como por su diseño.

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