8, 10 o 12 bit, ¿qué es la profundidad de color en tu monitor?

Una de las especificaciones más técnicas y ambiguas con las que te encontrarás al comprar un monitor es la profundidad de color; lo normal hoy en día son 8 bits, con los 10 bits siendo cada vez más populares y los 12 bits en el extremo de la gama alta del mercado pero, ¿qué es la profundidad de color y en qué influye en la calidad de la imagen? En este artículo vamos a tratar de sacarte de dudas al respecto.

La profundidad del color siempre ha sido importante, pero con el auge de la resolución 4K y el HDR, la capacidad de mostrar graduaciones y matrices de color con mayor precisión se ha vuelto todavía más esencial. Por supuesto, cuanto mayor es la profundidad de bits de color ya te imaginarás que mejor es la calidad de imagen, pero vamos a explicarlo en profundidad para entenderlo mejor.

¿Qué es la profundidad del color en un monitor?

Antes hemos mencionado que con el auge de la resolución 4K y el HDR este parámetro se ha vuelto más importante; cuando la resolución 1080p era la dominante ya era importante, pero esta distinción tiene más peso a medida que las imágenes se vuelven más densas (más píxeles al aumentar la resolución) y más cargadas de metadatos. La profundidad del color de una pantalla realmente significa cuánta información de imagen muestra con precisión en panel o pantalla.

Acabamos de mencionar los metadatos, que generalmente se refieren a información adicional más allá de los conceptos básicos de la imagen como la resolución y la velocidad de los fotogramas; HDR se incluye en los metadatos, y cuanta más información muestre un panel, mejor y más precisa será la imagen. Podéis verlo claramente en la siguiente imagen donde podemos ver un gradiente del negro al blanco en una escala desde 1 hasta 14 bits.

Profundidad del color

La profundidad de bits y el efecto que tiene la especificación en la representación del color tienen un atractivo particular para los usuarios entusiastas. Los jugadores, los aficionados al cine y la televisión, los fotógrafos y los profesionales del vídeo valoran mucho la fidelidad del color y saben que cada parte cuenta, por lo que este parámetro es especialmente importante para ellos porque precisamente nos da una idea de precisamente eso, cómo de fiel es la representación del color en la pantalla.

La matemática de la profundidad de bits

Averiguar la profundidad de bits de color se vuelve matemático muy rápidamente, pero intentaremos ahorrarte los aburridos cálculos; Dado que los paneles de visualización modernos utilizan píxeles controlados por procesadores digitales, cada píxel representa un bit de datos y cada bit tiene un valor de cero o un valor para cada color primario (rojo, verde y azul, RGB). Por lo tanto, un panel de 8 bit tiene 2 elevado a 8 valores por color, es decir, 256 gradaciones o versiones de rojo, azul y verde, que se calculan como 256 x 256 x 256 para llevar a un total de 16,7 millones de colores posibles.

Para los paneles de 10 bit, cada píxel muestra hasta 1024 versiones de cada color primario, o dicho de otra manera 1024 elevado a 3 o 1.070 millones de colores posibles. Así pues, un panel de 10 bit tiene la capacidad de renderizar imágenes con una precisión de color exponencialmente mayor que una de 8 bits. Un panel de 12 bits va más allá, con 4096 versiones posibles de cada color primario por píxel, o 4096 x 4096 x 4096 para un total de 68.700 millones de colores posibles.

8 bit, 10 bit,  12 bit, ¿cuál es la diferencia real?

En realidad la diferencia es bastante grande; si bien los paneles de 8 bits hacen un buen trabajo a la hora de mostrar imágenes realistas, también se consideran el mínimo en términos de fuentes de entrada modernas. La gran mayoría de contenido 4K y 8K se crea con una profundidad de 10 bits o incluso más, y eso significa que un panel de 8 bits no será capaz de mostrar el contenido según lo diseñaron sus creadores. Un panel de 8 bits que recibe contenido de 10 bits o más tiene que «aplastar» los detalles y las gradaciones de color para que encajen.

Contenido 8 y 10 bits

Si bien para los usuarios normales la diferencia puede parecer aceptable, si realmente te importa el contenido que estás visualizando entonces la diferencia se nota y mucho. Un panel de 8 bits tiene mucho menos alcance que uno de 10 bits y no puede mostrar la rica variedad de colores, lo que da como resultado una imagen más apagada, más descolorida y más clara en general. La falta de variedad se manifiesta más típicamente en áreas oscuras y claras; por ejemplo, en una pantalla de 8 bits el solo puede aparecer como una mancha brillante con bandas de luz muy claras que emanan de él, mientras que un panel de 10 bits lo mostrará como un objeto gradualmente brillante sin bandas obvias.

Una perspectiva histórica rápida puede ayudar: la profundidad de color de 8 bits se diseñó para pantallas VGA hace décadas y solo llega hasta la gama de colores RGB. Como tal, los monitores de 8 bits no pueden funcionar con espacios de color más amplios como Adobe RGB o DCI-P3, y tampoco pueden mostrar correctamente el contenido HDR (para ello necesitas 10 bits como mínimo).

¿Más profundidad de color es mejor para gaming?

Realmente, claro que es mejor, aunque tampoco es que sea necesario. Como acabamos decir, 8 bits es muy de los 80 y las pantallas VGA, una era donde la resolución 4K y el HDR no estaba todavía ni en los sueños de los ingenieros que desarrollaron la tecnología. Ahora, en la era del 4K y el contenido HDR, una pantalla de 10 bits sin duda da unos beneficios muy grandes a la experiencia de visualización de contenidos modernos.

Los juegos para PC y consola contemporáneos se renderizan a 10 bits como mínimo y el HDR es cada vez más universal. Por supuesto, funcionarán bien en un panel de 8 bits de bajo coste, pero te estarás perdiendo un montón de detalles como te hemos comentado en la sección anterior. Incluso los monitores y TV de 8 bits más caros y que son compatibles con HDR tienen limitaciones: por ejemplo, en Xbox One X una pantalla de 8 bits difuminada (que simula 10 bits lo mejor que puede) solo puede funcionar con HDR10 básico, mientras que las pantallas más adecuadas abren las opciones de Dolby Vision y HDR10+.

HDR10+

En ese sentido, los juegos no son diferentes de las películas, transmitir, fotografiar o editar vídeos. Para todo ello, el contenido de origen sigue aumentando en detalle y calidad, y obviamente la pantalla que se usa debe mantenerse al día con el contenido y no quedarse atascada en el pasado, o te perderás muchos detalles. Eso significa que hoy en día 10 bits o más es lo que debemos buscar para gaming.