¿Qué es lo que diferencia un NAS de un DAS para PC?

¿Qué es lo que diferencia un NAS de un DAS para PC?

Rodrigo Alonso

A buen seguro tendrás o como poco habrás oído hablar de los NAS y los DAS para PC, dispositivos que nos permiten tener almacenamiento masivo fuera del PC. Pero, ¿sabes qué es un NAS? ¿En qué se diferencia de un DAS? En este artículo te lo contamos todo.

Por norma general, te darás cuenta de que los NAS son dispositivos bastante más caros que los DAS, y es que aunque estéticamente puedan resultar similares (al fin y al cabo son dispositivos en los que podemos meter discos duros) las diferencias fundamentales y, sobre todo, de funcionamiento son muy diferentes. Vamos a verlo.

¿Qué es un NAS y en qué se diferencia de un DAS?

NAS son las siglas de Network Attached Storage, o almacenamiento conectado a la red, y esta definición es literal en estos dispositivos porque en esencia son dispositivos de almacenamiento que conectamos a la red, sea a la LAN (red interna) o WAN (Internet) para poder acceder a estos datos desde otros dispositivos.

Diferencias físicas

La principal diferencia con los DAS radica evidentemente en que un DAS no tiene conexión directa a la red, y no deja de ser una «carcasa» para discos duros que conectamos a un PC, y depende de éste para todo. Por lo tanto, una de las características fundamentales de un NAS es su capacidad de funcionar como dispositivo independiente, sin necesidad de tener que estar conectado a un PC físicamente para funcionar.

Por lo tanto, y aunque muchos NAS cuentan con puertos USB hembra para poder conectar otros dispositivos de almacenamiento a ellos, en ningún caso éstos son para conectar el NAS a un PC. A diferencia de los DAS, estos dispositivos tienen un conector RJ-45 (o varios) para poder conectarse a la red, sea a un switch o directamente a un router, para dotarlos de conectividad de red.

Puertos de un NAS

El resto de características físicas son «opcionales», tales como que lleve o no ventiladores, el número de bahías para discos duros, etc., pero sí que hay otra diferencia en casi todos los casos, y es que un NAS siempre suele tener botón de encendido, mientras que no todos los DAS lo tienen ya que estos últimos están pensados para funcionar siempre que estén conectados al PC.

Diferencias de configuración

Sin excepción, cuando compras e instalas un nuevo NAS vas a tener que pasar por un proceso de configuración, que aunque normalmente es bastante sencillo y puede ser incluso automático, servirá para darle al dispositivo un nombre, una IP en la red, y si tiene varios discos duros para poder configurarlos (JBOD, RAID, etc.), así como sus volúmenes. Esto se hace a través de la configuración interna del NAS, que para que nos entendamos tiene su propio sistema operativo, casi siempre basado en Linux.

Por su parte, y salvo con algunos modelos de gama muy alta, la mayoría de DAS no necesitan mayor configuración que la de los volúmenes de los discos duros que alberguen en su interior, proceso que normalmente se realiza directamente en el PC al que lo tengamos conectado.

Desde ese momento, los volúmenes funcionarán simplemente como almacenamiento extraíble USB; cierto es que en un NAS también podemos crear volúmenes y configurarlos en el sistema operativo, pero serán unidades de red, accesibles desde cualquier PC que esté en la LAN.

Funciones avanzadas de los NAS

Mientras que a un DAS podríamos considerarlo como un símil de un disco duro externo pero con varios discos y, por lo tanto, su funcionalidad se limita a esto, con un NAS podemos tener muchas funciones avanzadas que lo pueden llegar a convertir en todo un servidor. A continuación, os presentamos algunos ejemplos:

  • Servidor de almacenamiento en red (función principal).
  • Descargas de manera autónoma (torrent, etc.).
  • Servidor de Directorio Activo.
  • Servidor FTP.
  • Servidor de streaming multimedia (Plex, etc.).
  • Servidor de certificados y claves de seguridad.

Esencialmente, como podéis ver las diferencias radican sobre todo en la funcionalidad y en todo lo que se puede hacer, con todo lo que hay «por debajo» (el sistema operativo) que es lo que permite hacerlo.