¿Por qué debe importarte el ancho de banda de tus componentes?

¿Por qué debe importarte el ancho de banda de tus componentes?

Rodrigo Alonso

Cuando se habla del término ancho de banda, normalmente lo primero que se nos viene a la cabeza es la conexión a Internet. Si bien es correcto, la realidad es que todos los componentes de hardware tienen uno determinado y específico, y en este artículo te vamos a explicar qué es, en qué influye y por qué es un parámetro que deberías de tener en cuenta.

Como usuario de Internet y en ese contexto es totalmente correcto utilizar ancho de banda como concepto, pero debes saber que en realidad su uso no es del todo correcto. Realmente, todos los dispositivos electrónicos que se conectan «a algo» tienen un ancho de banda máximo determinado, y aunque la mayoría de la gente lo utiliza como medida de velocidad ese es el concepto que no es correcto, y vamos a explicarte por qué.

Qué es el ancho de banda de los componentes

Imagina que un componente es un depósito de agua, y que para comunicarse con cualquier otra cosa, tiene un grifo por la que puede salir o entrar ese agua. Si extrapolamos este ejemplo a los dispositivos, el agua son los datos que deben entrar y salir del dispositivo para comunicarse, y el grifo es el ancho de banda porque por muchos datos que queramos enviar o recibir a la vez, el máximo lo determinarán el ancho de la boquilla del grifo y la presión. Dado que hablando de hardware la presión está ya definida, podríamos decir que el grifo es el ancho de banda.

Así pues, en esencia el ancho de banda es el flujo de datos máximo que puede pasar a través de un cable o conexión (esto afecta desde a un cable SATA hasta la interconexión de una GPU con su VRAM). Así pues, en realidad no es una dimensión de velocidad, sino que representa la velocidad máxima que se puede conseguir.

Un procesador Intel Nervana tiene hasta 1 TB de ancho de banda

Vamos a poner un ejemplo práctico que seguro que entenderéis a la primera. Según el estándar SATA 3, el ancho de banda de esta interfaz es de 6 Gbps, que traducido a términos de velocidad de almacenamiento son 750 MB/s. No obstante, ¿sabéis de algún disco duro o SSD que alcance esta velocidad? No, no hay ninguno, y los SSDs más rápidos alcanzan a lo sumo 560 MB/s de lectura, bastante lejos del ancho de banda teórico que tiene la interfaz.

SSD SATA

¿Por qué sucede esto? Porque como hemos explicado el ancho de banda es el máximo de velocidad alcanzable en una comunicación, pero luego depende de los interlocutores de dicha comunicación; en este caso del SSD en sí mismo y de la controladora, así como de la placa base.

¿Por qué es algo que debería importarte?

Todo esto que os hemos explicado es importante para entender cómo funcionan las magnitudes de rendimiento en los componentes de hardware. Hoy en día se habla mucho del ancho de banda de la memoria de una tarjeta gráfica, por ejemplo, y los fabricantes lo utilizan como medida de rendimiento, como si la GPU se comunicara con la VRAM a dicha velocidad cuando la realidad es que no tiene por qué ser así: simplemente es el máximo a lo que se puede llegar, que no necesariamente implica que se llegue.

Pero además de no dejaros engañar por estas magnitudes estratosféricas que a veces son utilizadas por los fabricantes casi como técnicas de marketing, debéis tener en cuenta otra cosa, y es la saturación de raíles. En algunas placas base habréis visto que viene señalado, por poner un ejemplo, que si se utiliza un SSD M.2 en el zócalo 1 de la placa base, dejan de funcionar dos de los puertos SATA, o incluso que el zócalo PCI-Express pasa de x16 a x8.

¿Sabes por qué es esto? Porque la placa base no tiene asignado suficiente ancho de banda en ese raíl de datos como para poder dar servicio a un SSD en el zócalo M.2 y a esos puertos SATA (o el PCI-Express) al mismo tiempo ya que tienen un ancho de banda compartido.