Durante los últimos tiempos, básicamente de 2024 hasta hoy, una estrategia como third party abrazada por Microsoft generó críticas salvajes y palos por doquier de toda la comunidad xboxer. Cuando anunció que títulos como Forza Horizon 5 o Indiana Jones y el Gran Círculo llegarían finalmente a PS5 tras un periodo de exclusividad en Xbox, muchos fans acusaron a la compañía de devaluar su hardware y prometieron, como la famosa Scarlett O’Hara de Lo que el viento se llevó, que no volverían a pasar hambre de exclusivos.
Comentarios como “¿por qué comprar un Xbox si luego sus exclusivos también están en PS5?” surgieron con fuerza en infinidad de foros y mensajes de redes sociales, avivando una división evidente entre fidelidad a la marca y accesibilidad a contenido único, exclusivo. Eso sí, Microsoft defendió la decisión argumentando ser totalmente independiente de hardware y priorizaba el crecimiento de su negocio de software e ingresos por servicios como Xbox Game Pass. Auténtica piedra angular de todo el entramado de sistemas, juegos y suscripciones que tiene.
Sony ahora le hace ojitos con sus juegos a Xbox
Ahora, Sony parece preparada para recorrer ese mismo camino. Según una nueva oferta de empleo publicada en su plataforma interna, PlayStation está buscando un nuevo director global de “Multiplatform & Account Management”. El rol implica, nada más y nada menos, que «supervisar la estrategia comercial de juegos de PlayStation Studios fuera del hardware de PlayStation», específicamente –y aquí se pone tal cual lo vais a leer, negro sobre blanco– en «plataformas como Xbox, Nintendo Switch, Steam, Epic Games Store y móviles«.
Esta publicación de empleo viene a sugerir, obviamente, que Sony planea expandir su catálogo first-party —incluidos títulos emblemáticos como The Last of Us, God of War y por supuesto los Horizon desde la época de PS4— a sistemas que tradicionalmente habían sido considerados rivales, y por lo tanto, imposibles de albergar uno de estos éxitos. Aunque también es cierto que esa radicalidad ya se le había pasado un poco a Sony tras llevar muchos de sus éxitos exclusivos a PC, o permitir que Helldivers 2 corriera en Xbox con cross-play total con jugadores de PS5. Es evidente que esta decisión marca un cambio de paradigma: pasar de puros ports puntuales a una estrategia corporativa planificada casi desde la misma raíz de sus PlayStation Studios.
De todas formas, el objetivo que subyace de esto tiene un carácter que odies imaginar: aumentar los ingresos a largo plazo y expandir el alcance del público. Sony reconoce que el hardware PlayStation tiene su base consolidada, pero ve en la venta de software una vía para crecer sin depender de sus movimientos en hardware, especialmente cuando el mercado de consolas vive una saturación notable y muchos estudios están recortando inversión y plantilla a tijeretazos.
Algunos medios señalan, de todos modos, que la oferta podría limitarse a juegos como servicio o franquicias que en realidad gestionan terceros —como MLB The Show—, sin necesariamente incluir grandes exclusivas como Spider-Man. Pero la mención explícita de Xbox o Nintendo en el anuncio despierta la suficiente expectación como para dar carta de naturaleza a una estrategia que resultaría extraña en los japoneses.
