Krom Kernel

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Hace poco que el fabricante de periféricos Gaming Krom anunció el lanzamiento de sus nuevos teclados mecánicos Krom Kernel y su versión TKL, unos teclados sencillos y asequibles que buscan satisfacer cualquier tipo de necesidad que un Gamer pueda llegar a tener en sus juegos pero que no quiere gastarse una tonelada de dinero en adquirir un teclado mecánico. En el día de hoy, os presentamos nuestro análisis del Krom Kernel, en su variante normal.

Los nuevos teclados Krom Kernel y Kernel TKL son teclados mecánicos, totalmente configurables sin software y que ofrecen una mayor velocidad de pulsación gracias a la incorporación de interruptores Outemu Red (similares a los Cherry MX Red), permitiéndonos realizar muchas más acciones en menor tiempo y adaptar su rendimiento y apariencia de manera sencilla, mediante simples atajos de teclado.

Ambos modelos poseen un panel superior fabricado en aluminio, con una estructura muy sólida que aporta estabilidad y resistencia al uso y el paso del tiempo. Cuentan con dos pestañas elevadoras que ayudarán a los usuarios a adaptarlos a la altura que necesiten. El diseño sin reposamuñecas de los nuevos Kernel está pensado para que se puedan transportar con el equipaje de los usuarios a cualquier sitio, ya sean eventos, competiciones o quedadas con amigos.

El teclado Krom Kernel y Kernel TKL cuentan con iluminación RGB en cada interruptor de manera individual, en los que se pueden crear un total de nueve efectos de iluminación totalmente personalizables: podrás cambiar la velocidad e intensidad de cada efecto, y ver cada tecla con un golpe de vista gracias a la intensidad de su iluminación LED. Por supuesto, al ser teclados Gaming cuentan con capacidad anti ghosting completa, 11 teclas multimedia y grabación y asignación de macros al vuelo (y todo sin software, recordemos).

Los nuevos teclados mecánicos Kernel y Kernel TKL ya se pueden comprar en las tiendas a un precio que es de 59,90 € para la versión normal y de 49,90 € para la versión TKL.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

Como podéis ver en las especificaciones técnicas, el Kernel monta interruptores Outemu Red. ¿Y qué es eso de Outemu? Como sabéis, hace algunos años que a Cherry se le acabaron los 10 años de exclusividad con la patente de los interruptores mecánicos, así que los fabricantes tuvieron vía libre para coger el diseño y hacer sus propios mecanismos. Así, tenemos los propios de Razer o los Romer de Logitech, pero también otros que fabrican en masa y se hicieron famosos, de los que seguramente os suene como poco Kailh porque muchos teclados con éstos han llegado a España.

Outemu es un fabricante muy similar a Kailh en cuanto a prestaciones, y que de hecho rivaliza con éstos en cuanto a calidad. Está bien que no son interruptores Cherry MX originales pero no están nada mal, y permiten reducir en gran medida el coste de fabricación de los teclados. Concretamente los Outemu Red que monta éste teclado tienen un ciclo de vida de más de 50 millones de pulsaciones, con una pulsación lineal igual que los MX Red pero con una resistencia un poco superior a éstos, más tirando hacia los MX Black, pues es de 60 gramos.

Por lo demás, estamos ante un teclado sencillo de 104 teclas, con accesos directos multimedia y de configuración mediante la tecla de función Fn. Cuenta con un cable trenzado de 180 centímetros de largo y un único USB 2.0 chapado en oro para conectarlo al equipo. Tiene, eso sí, un peso de más de 1,2 Kg, algo que denota que se trata de un teclado bastante robusto.

ANÁLISIS EXTERNO

El Krom Kernel viene embalado en una caja de cartón duro a todo color, en cuya cara frontal podemos ver una imagen panorámica del teclado sobre fondo negro. Aquí tan solo se destaca el hecho de que es un teclado mecánico y que cuenta con iluminación RGB.

En la cara opuesta el fabricante ha puesto las características del aparato, además de un croquis y destacando tanto los interruptores mecánicos como de nuevo la iluminación. En el resto de caras del embalaje no encontramos nada de especial utilidad.

La caja se abre en forma de cofre, y esconde meramente el teclado protegido por una bolsa de plástico antiestático.

Encontramos eso sí los habituales panfletos, cuyas instrucciones en este caso son de recomendada lectura porque en ellas vienen los métodos abreviados de teclas con la función Fn para poder cambiar la iluminación, grabar macros, etc.

Y aquí tenéis el Krom Kernel por fin fuera de su embalaje.

Como comentábamos al principio, el teclado tiene una cubierta de aluminio de color plateado, en la que el fabricante ha aprovechado para grabar su nombre encima del pad numérico.

Es un teclado bastante fino y manejable, y la ausencia de reposa muñecas lo hace fácilmente transportable a pesar de que es relativamente pesado; recordemos que estamos ante un teclado de más de 1,2 Kg.

La tipografía de las teclas es bastante moderna, con letras anguladas de fácil reconocimiento. Están grabadas a láser para que no sufran desgaste con el uso y con ello se pierda iluminación.

Las caperuzas de las teclas se pueden retirar simplemente tirando hacia arriba de ellas, y son compatibles con interruptores Cherry MX sin problema. Aquí podéis ver el interruptor Outemu Red que incorpora.

Giramos el teclado para ver la parte trasera, estilizada por el fabricante con unos adornos que lo atraviesan. Tenemos la etiqueta de rigor en la parte derecha y una herramienta para extraer las caperuzas de las teclas en esta zona también. El cable sale por la parte central pero hay dos canalizaciones, una por cada lado, para poder llevar el cable por donde mejor nos convenga según tengamos organizada la mesa.

En esta parte inferior tenemos también generosas inserciones de goma anti deslizante, muy de agradecer y que además se complementarán a la perfección con el peso del teclado para que éste no se mueva de la mesa. Las patas elevadoras, por cierto, tienen también inserciones de goma lo cual es todavía más de agradecer, pues es un fallo que cometen muchos fabricantes, entre los que no podemos incluir a Krom como podéis apreciar.

El cable es bastante largo, de 1,8 metros, y está mallado con hilo de nailon trenzado para dotarlo de resistencia extra. Cuenta además con un filtro EMI cerca del conector, para asegurar que la información se transmite limpia a través del cable. Termina en un conector USB 2.0 bañado en oro, que viene con una caperuza protectora.

Visto el teclado, es hora de ponerlo en funcionamiento para ver qué tal funciona.

TESTEO

Tal y como comentábamos al principio, una de las particularidades de este Krom Kernel es que tiene prácticamente todas las funciones de cualquier teclado mecánico orientado al Gaming pero no necesita -y no tiene- software para ello. El software es desde luego una ventaja a nivel de facilidad de configuración, pero también es una desventaja el tener que andar instalándolo y configurándolo en cada equipo en el que queramos conectar el dispositivo.

Por ello, combinando la tecla Fn con otras podremos cambiar los efectos de iluminación (Fn + Bloq Despl para cambiar efecto, Fn + cursores para intensidad y velocidad), utilizar las teclas multimedia (Fn + Teclas de función F1-F11), bloquear la tecla windows (Fn + tecla windows) o cambiar el modo anti ghosting (Fn + Av. Pág. O Re. Pág.).

En cuanto a la iluminación concretamente, pulsando Fn + Bloq. Despl. Podremos cambiar entre los distintos efectos:

  • Transición de onda.
  • Transición gradual.
  • Efecto respiración.
  • Color único.
  • Reactivo.
  • Explosión de luz.
  • Radiación.
  • Ciclón.
  • Scan.
  • LED Apagado.

También podemos cambiar la intensidad, el color (en el caso de color fijo) o la velocidad del efecto, utilizando las teclas Fn + los cursores direccionales y Fn + teclas ‘ y ¡ (las que están a la izquierda del backspace (borrar)).

Así mismo, el teclado tiene varios perfiles preconfigurados para juegos que podremos cambiar fácilmente también con la tecla de función:

  • Fn + 1: MOBA.
  • Fn + 2: FPS 5 vs 5
  • Fn + 3: MMO
  • Fn + 4: FPS
  • Fn + 5: Sandbox
  • Fn + 6 al 0: Custom

Si queremos restablecer la configuración predeterminada, deberemos pulsar Fn + ESC seguido de F1, F2 y F3 en orden. Puede parecer un poco lioso al principio con tantas combinaciones de teclas, pero en mi caso en menos de 10 minutos ya estaba “jugando” con todas las configuraciones del teclado con total soltura.

Por cierto, así es como se ven las letras en las caperuzas con iluminación en color blanco, sin flash y con poca luz.

El Krom Kernel en uso

En uso, el Krom Kernel es un teclado bastante cómodo dado que, sin ser TKL (recordemos que hay una versión del mismo que sí lo es) es casi casi compacto. Tiene un peso considerable, lo que aunado a unas generosas inserciones de goma en la parte inferior -incluyendo si utilizamos las patas elevadoras- hace que no se mueva prácticamente nada de su sitio mientras jugamos.

Los interruptores Outemu Red tienen un funcionamiento lineal sin respuesta táctil, y reconozco que al principio me resultaban un poco duros especialmente al redactar textos (recordemos que hay que hacer 60 gramos de fuerza para pulsar cada tecla, frente a los 45-50 gramos que son más habituales en teclados mecánicos), pero pasados pocos minutos terminé acostumbrándome sin ningún tipo de problema. Las pulsaciones son firmes y las caperuzas no “bailan” casi nada, denotando que ha sido fabricado de manera precisa y con materiales de una calidad bastante buena.

En juegos el teclado se desenvuelve perfectamente, y aunque lo achaco a falta de costumbre he de decir que las pocas macros que grabé al final me resultaron un tanto incómodas de utilizar. Supongo que si llevara unas cuantas semanas utilizándolo ya tendría una mayor desenvoltura y estaría hablando en otros términos a este respecto.

CONCLUSIÓN

No cabe duda de que el Krom Kernel es un gran teclado mecánico se mire por donde se mire. No es que sea un teclado que rebose calidad por los cuatro costados, pero sí se le nota robusto y firme, bien fabricado y con materiales decentes (y además el fabricante no ha escatimado a la hora de mallar el cable o poner inserciones de goma en las patas elevadoras, puntos a tener en cuenta). Si tenemos en cuenta que su precio es de apenas 60 euros (50 euros la versión TKL) y si lo comparamos con el precio de sus contendientes, que los más baratos son los de Ozone que cuestan a partir de 90 euros, desde luego se trata de una opción que deberíais de considerar si andáis buscando vuestro primer teclado mecánico.

Llevo ya tiempo diciendo, a tenor de los últimos periféricos de la marca que he ido analizando, que Krom se está esforzando en crear productos de cada vez mejor calidad y esto se va notando en productos que son cada vez mejores. Ya es un fabricante asentado que ha logrado establecer una calidad decente en sus productos, y al que solo le falta terminar de madurar y comenzar a desarrollar un software unificado (como Synapse de Razer, CUE de Corsair o Swarm de Roccat) para todos sus periféricos (aunque no sea el caso de este Kernel, que funciona sin software).

PROS:

  • Teclado robusto, con materiales de buena calidad.
  • La iluminación es bastante buena.
  • Inserciones de goma generosas, incluyendo en patas elevadoras.
  • Altamente configurable sin necesidad de software.
  • Interruptores mecánicos.
  • Precio (60 euros el modelo analizado, 50 euros el TKL).

CONTRAS:

  • Al carecer de software, se dificulta su configuración inicial.
  • La grabación de macros al vuelo se hace un poco tediosa.

Por todo ello, este Krom Kernel se lleva un merecido galardón de Oro, así como nuestra recomendación tanto por su rendimiento como por su estupenda relación calidad / precio.

Revisado por Rodrigo Alonso el 22 noviembre 2017