Análisis: KROM Khybrid

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Hace poco que la marca de periféricos Gaming KROM anunció el lanzamiento de su nuevo teclado KROM Khybrid, un teclado que como su propio nombre sugiere destaca porque utiliza interruptores híbridos que, según el fabricante, toman lo mejor de los mecánicos y de los mecanismos de membrana. En el día de hoy os presentamos nuestro análisis de este interesante teclado que promete un gran rendimiento en juegos a un precio contenido, pues cuesta menos de 40 euros en la web del fabricante.

Muy probablemente, todos los aficionados a los juegos en PC estarán de acuerdo en que los teclados con interruptores mecánicos son los mejores para jugar, gracias a que proporcionan unas pulsaciones firmes y con unos bajos tiempos de respuesta, por no hablar de los interruptores con respuesta táctil que permiten saber en todo momento si hemos pulsado o no cada tecla sin tener que mirar. Ahora bien, la parte mala es que los teclados con este tipo de interruptores son, por regla general, bastante caros.

Por otro lado tenemos los teclados con interruptores de membrana, que si bien tienen una serie de desventajas con respecto a los mecánicos (como por ejemplo que no permiten iluminación por tecla) han evolucionado bastante a lo largo del tiempo y a día de hoy tienen el mismo tiempo de respuesta que los mecánicos, con el añadido de que, por regla general, suelen ser bastante más silenciosos, algo que casi todo el mundo considera una desventaja de los mecánicos puesto que son bastante ruidosos en comparación.

El KROM Khybrid promete proporcionar lo mejor de ambos tipos, con pulsaciones firmes y de bajo tiempo de respuesta de los teclados mecánicos, y en este caso sensación táctil de pulsación y con un tiempo de vida de 20 millones de pulsaciones. Además, según KROM los pulsadores del Khybrid han sido optimizados, de manera que las teclas tienen un perfil elevado para una mayor comodidad al teclear.

Por otro lado, KROM ha realizado un diseño del teclado intentando maximizar su durabilidad, y para ello ha instalado una plancha metálica en toda la estructura del teclado que lo dota de una mayor rigidez y sensación de calidad. Finalmente, hemos de destacar que se trata de un teclado cuyas funciones podremos configurar a través de accesos directos con métodos abreviados de teclado, por lo que no necesita de ningún tipo de software.

KROM Khybrid: características técnicas

Estas son las características técnicas tal cual las publica el fabricante en su página web:

  • Estructura de metal.
  • 8 efectos de luces multicolor.
  • Teclas con perfil elevado para mayor comodidad.
  • Efectos de iluminación configurables sin software.
  • Función anti-ghosting.
  • Bloqueo de la tecla Windows.
  • Tipo Switches: Híbridos (mecánico-membrana).
  • Dimensiones: 452,5 x 154,5 x 41,2 mm
  • Peso: 1.184 g
  • Vida útil: 20 millones de pulsaciones

Como podemos ver, de buenas a primeras el KROM Khybrid es un teclado bastante pesado, con más de 1 Kilogramo, en gran parte gracias a la estructura metálica antes mencionada y que en breve veremos en detalle. Hay que reseñar el hecho de que a pesar de ser un teclado con iluminación RGB, como teclado con base de membrana que es no cuenta con iluminación independiente por tecla sino que es por zonas, y en este caso es configurable con 8 efectos diferentes a través de combinaciones del teclado.

Por otro lado, a destacar que KROM dice que el teclado tiene efecto anti-ghosting, como buen teclado orientado a Gaming que se precie, pero no indican si es Full N-Key Rollover (N-KRO), 10-Key Rollover, o qué cantidad de teclas podremos pulsar al mismo tiempo antes de que no admita más pulsaciones. En cualquier caso hay que confiar en el criterio del fabricante y personalmente no creo que sea inferior a 10-KRO, pero no habría estado de más que lo indicaran.

Análisis externo del KROM Khybrid

El KROM Khybrid se presenta en la habitual caja con los colores negro y naranja que suele utilizar siempre este fabricante, con una imagen del producto en la cara frontal y sus características resumidas en la parte trasera y en los laterales.

Abrimos la caja, y con lo primero que nos topamos es con el manual de instrucciones que en este caso viene en forma de tarjeta de cartón rígido con un tamaño bastante grande. KROM ha decidido hacerlo así para que sirva de guía de uso rápido con un resumen de los accesos directos a las teclas de función, que nos permitirán controlar la iluminación y las demás funciones del teclado puesto que, recordemos, no tiene software.

No hay más accesorios en la caja, así que sacamos el teclado de ésta y ya desde el primer vistazo podemos ver que se trata de un producto robusto y bien construido, que efectivamente da la sensación de gran calidad gracias a la plancha metálica que lo atraviesa en toda su superficie.

La tipografía de las teclas es la habitual de este fabricante, con letras y símbolos un poco estrechos pero bien definidos, perfilados con láser desde el interior para que siempre se vean bien aunque haya desgaste por el uso.

El teclado cuenta con el logo de la marca en la zona metálica que hace las veces de reposa muñecas integrado, zona metálica, y también el anagama de la misma justo encima de los cursores direccionales que se iluminará cuando tengamos el dispositivo encendido. La zona de LEDs indicadores de estado aparece con lo que parecen ser una especie de tejadillos, encima del pad numérico.

La zona superior de la plancha metálica está curvada hacia arriba para dar la impresión de que el dispositivo es más grande de lo que en realidad es y, a su vez, acentuar la iluminación que como veremos en breve, también tiene en la zona inferior.

Las caperuzas de las teclas se pueden quitar tirando hacia arriba de ellas, aunque desde ya os digo que cuesta bastante hacerlo, mucho más que en cualquier teclado mecánico.

Retirar la caperuza deja al descubierto el interruptor híbrido del que hablamos antes.

El teclado cuenta de por sí con cierta inclinación, siendo la zona trasera más gruesa que la delantera para tener una mayor comodidad a la hora de utilizarlo y reducir así el cansancio en las muñecas tras largas horas de uso.

En la parte trasera tenemos la salida del cable, con una inserción de goma para preservar su integridad. El cable cuenta con mallado de hilo de nailon y termina en el habitual conector USB 2.0. En la siguiente galería podemos ver, ya de paso, que todo el perímetro de la zona inferior del teclado cuenta con una inserción de plástico transparente que servirá para dejar pasar la luz y crear un efecto de iluminación de color también alrededor del teclado, y no solo en las teclas.

Vamos a la zona inferior, totalmente vacía a excepción de la etiqueta en el centro y de las inserciones de goma que asegurarán que el teclado no se deslice fácilmente por la mesa mientras lo utilizamos. Lamentablemente en las patas elevadoras no hay inserción de goma y es algo que me extraña, puesto que por la forma que tienen pareciera que al fabricante se le hubiera olvidado ponerlas.

La iluminación no es el punto fuerte

Como comentamos al principio, éste es un teclado que carece de software y, por ello, no podemos mostraros su configuración. Sí que podemos mostraros detalles de su iluminación, y lo hacemos en la siguiente galería de imágenes.

Hay una cosa que no me gusta de la iluminación, y es que los LED indicadores de estado son de color azul y no cambian. Es decir, puedes poner todo el teclado iluminado en rojo pero seguirán en azul, lo puedes poner con un efecto de onda multicolor, y los LED en azul. Puedes poner el teclado en blanco y los LED seguirán azules. No me gusta nada, y de hecho creo que queda bastante mal y estropea la estética del teclado, la verdad.

Otro punto que no considero que llegue a negativo, pero sí que necesita mejorar, es la intensidad. La luz del Khybrid tiene demasiadas fugas por esa inserción transparente en todo el perímetro inferior para crear una zona iluminada alrededor del teclado y no solo en las teclas. La idea está genial, pero a la hora de la verdad no se llega a ver para nada salvo que tengas la luz apagada y, aun así, es poca la intensidad. Al teclado le faltan 3-4 puntos de intensidad más, y seguramente para eso el fabricante tendría que haber puesto un segundo conector USB para tener alimentación extra (y aprovechar con ello para poner un puerto passthrough, todo sea dicho). Espero que KROM considere esto para futuros teclados, porque a día de hoy a casi ningún usuario le importa ocupar dos puertos USB solo para el teclado (siempre que tenga passthrough).

 

Por lo demás, la iluminación “no está mal”; dista de ser impresionante, ya no por la intensidad sino por las opciones que nos da el fabricante con solo 8 colores, pero con todo y con eso está bastante bien. Digamos que sacan un “bien” en éste ámbito. Además, y aunque sea cómodo, personalmente preferiría un software de configuración que andar con métodos abreviados del teclado, que o tienes la tarjeta de uso rápido a mano o te olvidarás de ellos y luego no sabrás cómo cambiarlo. A todo esto, y creo que ya lo he dicho alguna vez anteriormente, KROM va necesitan un software unificado para todos sus periféricos, como Corsair, Razer o Logitech.

El KROM Khybrid en uso

Hablando de comodidad y rendimiento, no hay pegas. El KROM Khybrid al principio resulta extraño de utilizar ya que las teclas al principio avanzan suavemente pero al final de su recorrido se topan con la membrana y la sensación táctil que dan es como de goma. No es ni agradable ni desagradable, simplemente resulta raro si estás acostumbrado como yo a un teclado mecánico puro, pero tampoco es algo que moleste para nada y, de hecho, a las pocas horas de estar utilizándolo te acostumbras de manera normal y ni te das cuenta de esto.

Los interruptores híbridos tienen una pulsación lineal y con ese feedback táctil del que os hablamos, por lo que a fin de cuentas siempre sabremos si hemos pulsado o no la tecla, y desde luego éstas son muchísimo más firmes que las de un teclado de membrana convencional, algo muy de agradecer. El reposa muñecas integrado es un pro bajo mi punto de vista, pero teniendo en cuenta que hay usuarios que prefieren no tenerlo no habría estado de más el dar la opción de que fuera de quita y pon, y no fijo, pero no se puede tener todo en esta vida.

En cuanto al rendimiento del teclado, nuevamente repito que no hay pegas. Escribiendo textos -y después de un rato para acostumbrarme- escribo tan rápido como con mi teclado habitual, y ya en juegos las pulsaciones son, efectivamente, tan rápidas como un mecánico convencional (en este caso no como en el mío habitual dado que es un MX Speed), con una respuesta instantánea, comportándose perfectamente en todo tipo de juegos. Y, en cuanto a la duda que nos quedó con la capacidad anti ghosting del teclado, cabe decir que no he tenido ninguna pega, ni siquiera en juegos como Battlefield 1 donde muchas veces pulsas 5-6 teclas al mismo tiempo.

CONCLUSIÓN: Un teclado cómodo, versátil y asequible

Sin duda son tres las características principales que, después de haber estado utilizando el KROM Khybrid durante unos días, me harían animar a cualquier a comprarlo: la primera es sin lugar a dudas el precio, pues cuesta menos de 40 euros en la web del fabricante (e incluso menos en algunas tiendas online), y a tenor de esto a destacar también su robusta construcción y buena calidad de materiales. El tercer motivo, que es un teclado que se comporta de manera impertérrita en cualquier tipo de juego, le demos la caña que le demos, y un gamer siempre busca rendimiento y durabilidad.

En conclusión, el KROM Khybrid es un gran teclado para juegos, bastante versátil, muy cómodo y que no defraudará en cuanto a rendimiento y, mucho menos, en cuanto a calidad / precio. Su iluminación es bastante mejorable, pero la verdad es que es un punto negativo que se queda pequeño en comparación con todo lo demás que aporta.

PROS:

  • Buen rendimiento en todo tipo de ámbitos.
  • Excelente calidad de materiales.
  • Muy buena calidad de construcción, es bastante robusto.
  • Interruptores híbridos con feedback táctil.
  • No necesita ningún tipo de software.
  • Precio (menos de 40 euros).

CONTRAS:

  • La iluminación es mejorable en cuanto a intensidad.
  • Echo de menos un USB Passthrough, aunque necesitara dos conectores USB para ello.
  • La falta de software hace un poco tediosa su configuración al principio.

Por todo ello, el KROM Khybrid se lleva nuestro galardón de Oro y nuestra recomendación por su excelente relación calidad / precio.

Revisado por Rodrigo Alonso el 15 marzo 2018

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