Análisis: C64 Mini

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Si lleváis tiempo en esto de los ordenadores probablemente conozcáis o hayáis tenido un Commodore 64. Actualmente sigue estando considerado como el ordenador más vendido de la historia, y en la actualidad sólo la Raspberry Pi podrá llegar algún día a superarlo. Además de su versatilidad, probablemente uno de sus mayores alicientes era los avances técnicos con los que contaba.

Y es que, aunque en España no tuvo la misma popularidad que otros sistemas (como el ZX Spectrum o la NES), el Commodore 64 es una parte vital de la historia de la informática. Retro Games y Koch Media decidieron lanzar una versión mini para rememorar este clásico que supuso la introducción de millones de personas a los 8 bits; el primero se encarga de su desarrollo, y el segundo de su comercialización.

El Commodore 64 fue un ordenador de 8 bits desarrollado por Commodore International, donde el 64 hace referencia a los 64 KB de RAM que tenía en su interior, que iban acompañados de un procesador de 1 MHz y un almacenamiento de 20 KB.

Se empezó a comercializar en agosto de 1982 por un precio de 595 dólares, y fue descatalogado en 1994. Su popularidad inicial vino gracias a sus características técnicas, con unos gráficos y un sonido mejores que otros productos competidores de aquella época, entre los que se incluía experiencia de uso en color. Además, sus competidores más directos solían valer hasta 10 veces más, a lo cual se le sumaba una gran complejidad de uso.

Todo esto le otorgó una gran cantidad de software de todo tipo (usando BASIC, algo indispensable en la época), incluyendo herramientas multimedia o videojuegos. Además, no requería interfaz de conexión, pudiendo usar sus puertos incluidos IEC, RS232 y C2N, así como salida de vídeo y audio compuesto o a TV.

El encanto de este clásico ha querido ser revivido por Retro Games con el C64 Mini. ¿Lo habrán conseguido?

Aspecto externo, unboxing y características técnicas del C64 Mini

La caja viene con un diseño clásico y colorido lleno de nostalgia que nos lleva 30 años atrás en la historia de los videojuegos, donde se nos muestra una foto del sistema con el joystick. Estos son los dos primeros objetos que nos encontramos nada más abrir la caja. Debajo de ellos tenemos un cable micro USB y un HDMI (ambos de 1,2 metros) y la guía que podemos descargar en la web.

El C64 Mini es un modelo más pequeño que el original (escala al 50%), pero mantiene el mismo diseño, con una mejor calidad de imagen gracias a su salida HDMI hasta 720p (el original sólo mostraba imagen a 320 x 200 píxeles). Sin embargo, el teclado es de plástico duro y está de adorno, ya que no es funcional. De cara al futuro, la compañía afirma que si esta mini vende bien van a lanzar una versión del C64 de tamaño completo, la cual sí incluirá un teclado funcional.

En el lateral tenemos dos puertos USB y el botón de encendido (que hay que dejar pulsado unos 3 segundos para que encienda). A los puertos USB podemos conectar teclados, mandos y memorias USB, y la compañía afirma que deberían funcionar también los hub USB.

La placa que esconde en su interior es muy parecida en diseño a lo que encontramos en una Raspberry Pi, con un procesador Allwinner A20 ARM Cortex-A7 Dual-Core de hasta 1,2 GHz. La GPU es una Mali400 MP2, y cuenta con 256 MB de RAM y 256 MB de memoria NAND Flash.

El joystick tiene un cable USB de 1,5 metros y es bastante sólido. A eso tenemos que sumarle las patas de goma que evitan que se mueva de posición cuando estamos jugando. Su diseño es similar al del clásico para Commodore 64, pero añade seis botones hasta tener un total de 8.

De los 64 juegos incluidos, 24 son para dos jugadores, y 12 de ellos requieren dos controladores (pudiendo comprar otro por separado, o usar un mando). El listado completo de los 64 juegos, en el cual vemos que faltan muchos títulos importantes -y muchos de ellos da la sensación de que se han incluido por hacer bulto- es el siguiente:

AlleyKat, Anarchy, Armalyte: Competition Edition, Avenger, Battle Valley, Bounder, California Games, Chip’s Challenge, Confuzion, Cosmic Causeway: Trailblazer II, Creatures, Cyberdyne Warrior, Cybernoid II:  The Revenge, Cybernoid: The Fighting Machine, Deflektor, Everyone’s A Wally, Firelord, Gribbly’s Day Out, Hawkeye, Heartland, Herobotix, Highway Encounter, Hunter’s Moon, Hysteria, Impossible Mission, Impossible Mission II, Insects In Space, Mega Apocalypse, Mission A.D, Monty Mole, Monty on the Run, Nebulus, Netherworld, Nobby the Aardvark, Nodes Of Yesod, Paradroid, Pitstop II, Rana Rama, Robin Of The Wood, Rubicon, Skate Crazy, Skool Daze, Slayer, Snare, Speedball, Speedball II:  Brutal Deluxe, Spindizzy, Star Paws, Steel, Stormlord, Street Sports Baseball, Summer Games II, Super Cycle, Temple of Apshai Trilogy, The Arc Of Yesod, Thing Bounces Back, Thing on a Spring, Trailblazer, Uchi Mata, Uridium, Who Dares Wins II, Winter Games, World Games, Zynaps.

La compañía ha afirmado que ha tenido problemas para adquirir licencias con algunas compañías, ya que les ha sido difícil encontrar quienes son los dueños de determinados títulos. Además, de las que se sabe que lo tienen probablemente pidan precios de licencia muy prohibitivos. En el caso de que quieras jugar a algún título que no venga incluido (algo que probablemente te ocurrirá), tienes la opción de cargar una ROM con una memoria USB, y próximamente llegará la carga de varios juegos desde una misma memoria USB. Para que un juego pueda cargarse actualmente, hay que renombrarlo a “THEC64-drive8.D64”.

El problema es que para conectarlo es necesario tener el joystick, el teclado, y una memoria USB; y sólo hay dos puertos USB. Por ello nos vemos a obligados a tener un hub USB. Aunque sea tedioso, al menos es una manera de poder cargar otros juegos sin invalidar la garantía, aunque deberemos tenerlos originales para no infringir leyes de derechos de autor. Así, podremos jugar a títulos como Giana Sisters, el polémico plagio de Super Mario Bros.

Testeo

Nada más iniciarla nos recibe un sonido animado que nos sumerge de lleno en el mundo retro. La carga es muy rápida (apenas 5 segundos desde que pulsamos el botón), y nos lleva a un menú muy claro, sencillo y cargado de juegos. Cada juego cuenta con una pequeña descripción, quién fue su autor, compositor, genero al que pertenece, y año de publicación. Además de las carátulas, también se muestran capturas del propio juego que van sucediéndose cada pocos segundos. Cada juego cuenta con hasta cuatro slots de guardado independientes, y el proceso de carga de éstos es bastante rápido.

Cuando empezamos jugar nos damos cuenta de uno de los principales inconvenientes: el joystick. El manejo es nefasto, y además es muy lento e incómodo de usar. La ubicación de los botones es muy dispar, y la respuesta es muy lenta. Además, muchos juegos te obligan a pulsar teclas, por lo que tienes que enchufar un teclado USB o usar el teclado virtual que se mueve con el joystick si quieres seguir avanzando.

Esta imprecisión del joystick te impide saber si vas a realizar correctamente la acción que quieres en el juego, a diferencia de lo que ocurre en otras consolas mini, que tienen mandos fáciles de usar y son réplicas perfectas de los originales, y donde además apenas hay input lag.

La C64 tiene un input lag bastante elevado de al menos 130 ms, y el sonido llega a ir incluso más tarde, llegan a ser de 300 ms. Así, tenemos dos cosas que luchan contra una buena experiencia de juego: un input lag elevadísimo, y un joystick que va totalmente en contra de la precisión que requieren juegos como los incluidos en el C64 Mini.

Para enchufar un teclado o mando por USB tenemos que estar en la Home o tener el C64 Mini apagado. En el caso del teclado, cuando iniciemos debemos ir a ajustes y elegir la disposición española de teclas en Ajustes – Teclado USB. Aunque podemos usarlo para escribir en BASIC y sustituir al teclado virtual, desgraciada e inexplicablemente no podemos usarlo para jugar. La compañía ofrece una completa guía sobre programación “básica” en BASIC.

En cuanto a mandos, probé con un GameSir G3S y no funcionaba. Sin embargo, con el DualShock 3 de PS3 sí tuve más suerte, y el control mejora mucho en los juegos. Los dos joysticks sirven para moverse, y los gatillos para disparar o ejecutar acciones. Aún así, el movimiento de los joysticks fallaba, y era como si no se mantuviera la pulsación, y tenía que ir dando pequeños toques para que el movimiento continuase en algunos juegos.

No os recomiendo que empecéis a jugar un juego desde cero, ya que si no los habéis jugado antes os vais a frustrar mediante ensayo y error (y mucho error). Por ello, antes de ejecutar cada juego tenéis que ir a la sección de https://thec64.com/games/, donde cada juego tiene una correspondiente guía de uso, tanto a nivel de botones como a nivel de jugabilidad. Os aseguro que os hará falta. Si por algo destacaba Super Mario Bros era por su mecánica sencilla en el primer nivel, en el cual el jugador aprendía todas las mecánicas básicas. En los juegos de la C64 se nos suelta directamente sin tener ni idea de cuáles son los botones o qué hay que hacer; y el diseño del joystick no ayuda.

Entre las funciones de software encontramos con modo guardado, pausa, así como la posibilidad de poner filtros Sharp, CRT, o simular líneas de TV. Sin embargo, estamos limitados a 50 Hz en la versión europea, por lo que los americanos tendrán la ventaja de jugar a 60 Hz; una limitación totalmente innecesaria en pleno 2018.

La consola acepta actualización de software. El firmware con el que venía es el 1.0.1, y en el momento de escribir estas palabras el último disponible es el 1.0.7. He intentado actualizarlo con dos memorias USB diferentes, pero ninguna me la detecta, por lo que he tenido que quedarme con la versión que venía.

Conclusión

El C64 Mini es un ordenador/consola retro que llamará la atención de aquellos que tuvieron uno o de quienes nunca lo tuvieron y siempre se quedaron con ganas de tener uno. Viene con una gran variedad de juegos, y si hay alguno que no esté incluido, puedes añadirlo sin perder la garantía. Sin embargo, lo que debería ser una gran experiencia de juego retro se ve eclipsada por un joystick que no está a la altura, y cuya calidad y precisión dejan mucho que desear. Más que un joystick, estamos ante un “sorrowstick”.

Uno de los objetivos de tener una consola retro mini es hacer más fácil que quienes quieran jugar a esos juegos lo puedan a hacer de manera legal y sencilla, sin tener que buscar ROMs, sin tener problemas de compatibilidad, y con el encanto del original. El C64 Mini cumple en encanto, pero la experiencia de uso es mucho más difícil y problemática de lo que ofrece un emulador para PC. Algunos de los inconvenientes se pueden arreglar por software en futuras actualizaciones, pero otros como el input lag o el joystick es algo que vas a tener que sufrir sí o sí.

Pros

  • Bonito diseño idéntico al del Commodore 64 original
  • Dos puertos USB
  • 64 juegos para decenas de horas de diversión
  • Posibilidad de añadir juegos sin perder garantía

Contras

  • El joystick es el peor controlador de una consola que he probado en mi vida
  • Poca compatibilidad de mandos, teclados y memorias USB
  • Input lag elevado

Por ello, el Commodore 64 Mini se lleva nuestro galardón de plata. Podéis comprar el C64 Mini en Amazon a un precio de 79,99 euros.

Revisado por Alberto García el 26 abril 2018

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