AMD Radeon RX Vega 64

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Por fin están aquí. Las AMD Radeon RX Vega se lanzan hoy oficialmente como las gráficas más potentes de AMD, y no solo las más potentes sino las que más cargadas vienen de nuevas tecnologías. Pensadas para competir con la gama alta de gráficas de NVIDIA, en el día de hoy os presentamos nuestro análisis del modelo más potente de los dos que lanza ahora la compañía, la Radeon RX Vega 64.

Dado que el otro día ya os mostramos el unboxing de la Radeon RX Vega 64, éste análisis lo vamos a orientar de una manera diferente, presentándoos y contándooslo todo sobre la nueva arquitectura que estrena AMD, y por supuesto mostrándoos los datos de rendimiento, que seguramente sea lo que estáis esperando. Recordad en primer lugar que estamos ante una tarjeta gráfica cuyo precio recomendado de venta es de 499 dólares (el modelo analizado), siendo de 399 dólares el precio del modelo Vega 56, por lo que compite en el mismo segmento que las GTX 1080 normales de NVIDIA. AMD venderá más adelante el modelo con refrigeración líquida a un precio de 599 dólares, y tendrá diferentes packs con placas y procesadores Ryzen que anunciarán más adelante.

La nueva arquitectura Vega 10

La primera implementación de la arquitectura Vegas tiene 12.500 millones de transistores en un proceso FinFET LPP de 14 nanómetros, con más de 45 MB de SRAM en el chip. Ha sido diseñado, según AMD, para mantener unas frecuencias de funcionamiento muy elevadas, y aunque los modelos comerciales tienen 8 GB de memoria HBM2, cada chip es capaz de manejar 16 GB (por lo que se abre la posibilidad de que AMD lance modelos superiores dentro de poco). En la siguiente imagen podéis ver un resumen de en qué consiste el chip Vega 10, en números.

Según AMD, ésta nueva arquitectura supone el cambio más grande desde los últimos cinco años. Comparado con la memoria HBM1, la memoria HBM2 proporciona el doble de ancho de banda por pin con ocho veces la capacidad por stack. Frente a GDDR5 ya son palabras mayores, pues es 3,5 veces más eficiente y ocupa un 75% menos de espacio físico. Esto lo tenéis muy bien explicado en el artículo que publicamos en su día sobre la memoria HBM.

Vega 10 trae consigo, por lo tanto, un gran cambio en cuanto a la memoria, y no en vano AMD ha instalado una controladora de caché de alto ancho de banda que utiliza la memoria física de vídeo como caché de último nivel para almacenamiento de datos de sistema. Esa capaz de generar hasta 512 TB de espacio de memoria virtual en los entornos en los que haga falta. Una burrada. Pero la memoria no lo es todo, ¿verdad?

Y es que AMD también ha instalado unas nuevas CUs (Compute Units) a las que ha llamado, simplemente, “de próxima generación” (Next Generation Compute Units). No vamos a aburriros con datos técnicos ahora, pero sabed que éstas nuevas CUs son capaces de registrar el espacio de una manera dos veces más eficiente que las de anterior generación, doblando la capacidad de cómputo (máximo) en operaciones de punto flotante con ops de 16 bits (que es lo que soportan las APIs gráficas actuales).

Además, AMD presume de que -y aunque todavía deben pulir drivers y los desarrolladores de juegos deben implementar Vega también- tienen el soporte más completo para DirectX 12. Mirad la siguiente tabla, habla por sí misma (y compara Vega con Polaris y Pascal ya de paso).

Qué nos proporciona la nueva arquitectura Vega

Vamos a hacer un resumen de los puntos más importantes que trae consigo ésta nueva generación de tarjetas gráficas. Insistimos que de momento el potencial lo tiene, pero que tendrán que pulir la parte del software, que es la que siempre queda “colgando” cuando sale una nueva arquitectura.

  • Hasta 13 TFLOPs de potencia de cómputo en operaciones de precisión simple.
  • 64 Next Generation Compute Units (NCUs) con soporte para Rapid Packed Math.
  • Motor de geometría de nueva generación.
  • Motor de rellenado de píxeles mejorado que incluye el nuevo Draw Stream Rasterized que mejora la localización de datos en caché y reduce el overdraw (volver a dibujar píxeles ya rellenos).
  • Controladora de caché de alto ancho de banda (HBCC).
  • 8 GB de caché de alto ancho de banda (memoria HBM2).
  • Perfiles de potencia por software: Con el nuevo Radeon Software, podremos configurar manualmente los dos perfiles con los que cuentan todas las gráficas Vega, uno más conservador que reduce un poco el rendimiento a cambio de consumir mucha menos energía y calentar menos la gráfica, y uno de mayor potencia para tener el mejor rendimiento en juegos. Según AMD, el aumento de eficiencia entre uno y otro perfil es brutal, pues solo perderemos unos pocos FPS y a cambio tendremos un consumo muy reducido.
  • FPS Objetivo: El software también permite configurar cuántos FPS objetivo queremos tener, de manera que la gráfica no esté siempre funcionando al 100% (y así también ahorremos en consumo y calor generado). Permite configurar hasta 300 FPS como objetivo.
  • Compatibilidad avanzada con FreeSync 2: ya hay en el mercado diez veces más monitores compatibles con FreeSync que con la tecnología de la competencia (G-Sync de NVIDIA), son mucho más baratos y Vega está diseñada para sacarles el máximo partido.
  • Radeon Chill: La tecnología Radeon Chill permite que, cuando estemos ejecutando juegos poco exigentes (League of Legends, Overwatch, Dota 2, etc.) la gráfica se mantenga en un estado de semi reposo, desactivando CUs para ahorrar energía y generar menos calor pero proporcionando un rendimiento excelente en éstos títulos (cuyos requisitos son bastante bajos hoy en día).
  • Enhanced Sync: Es un nuevo modo de sincronización vertical que combina la frecuencia de refresco óptima de nuestro monitor con los frames que saca la tarjeta gráfica, de manera que se reduce la latencia, reduciendo el efecto de stuttering incluso en monitores que no sean FreeSync.

Características técnicas

Vamos allá con las características técnicas. Aquí tenéis las de las tres gráficas que lanza hoy AMD (tened en cuenta que el modelo analizado es el de en medio la RX Vega 64):

El banco de pruebas

Ya conocéis nuestro banco de pruebas, del que procuramos que sea siempre el mismo para que los análisis sean más fidedignos, o con leves modificaciones como otro SSD distinto u otras memorias RAM que no influyen gran cosa en el resultado final. El hardware utilizado ha sido el siguiente:

El software, consumo y temperatura

Ya conocéis los controladores Radeon Software Crimson ReLive, así que únicamente vamos a hacer hincapié en lo que nos interesa, que son las novedades. Vamos a ver la pantalla de Información general que nos muestra información sobre el hardware.

En la información sobre hardware nos muestra más datos sobre la gráfica. Como veréis, tenemos un modelo BBA (built by AMD) con un conjunto de controladores que todavía no está disponible, pues AMD nos lo ha proporcionado específicamente para éste análisis.

Éste software de AMD cuenta con la utilidad Wattman, muy importante para Vega pues nos permite seleccionar los perfiles de consumo. Preconfigurados tenemos el Power Save para ahorrar energía, el perfil Balanced que tiene el power limit configurado en normal, y el Turbo que eleva el power limit a +15%. Según AMD, en el perfil Power Saver la gráfica tiene un consumo de solo 165 vatios, 220 vatios en el modo Balanced y 253 vatios en el modo Turbo.

Más tarde veremos las diferencias de rendimiento entre unos y otros perfiles.

El software también nos permite habilitar características de las que hablamos antes, como Chill, el control de FPS, o el control de caché de memoria HBCC.

Es hora de ver el consumo. Ésta es la medición habitual que hemos hecho utilizando un medidor de enchufe Efergy eSocket, con solo el equipo conectado a éste (ni monitor ni nada más).

Y si activamos la funcionalidad Chill (ojo, solo funciona con algunos juegos, aunque bastantes) tenemos el siguiente resultado.

Pues sí, entre el modo Chill y el modo normal la diferencia de consumo es realmente gigantesca, y desde ya os decimos que el rendimiento no se ve para nada afectado. Y es que, ¿para qué queremos tener 250 FPS en Overwatch con un monitor de 60 Hz? Con Chill el rendimiento baja, pero siguiendo con el ejemplo de Overwatch en nuestra prueba los FPS nunca bajaron de 90 en resolución Full HD, y a cambio hemos bajado el consumo 115 vatios, que no es poco precisamente.

Vamos con las temperaturas. Con nuestras mediciones normales, éstos han sido los datos recogidos (recordad que hablamos de Delta de temperatura, para que la temperatura ambiente no afecte al resultado):

Son temperaturas realmente elevadas, pero es normal con el disipador de tipo blower con cámara de vapor que tiene éste modelo de referencia de AMD. Mirad la medición que hemos recogido con Wattman, estresando el procesador con el benchmark SteamVR (clic en la imagen para verla más grande).

Efectivamente, 85ºC (con 25ºC de ambiente) es bastante elevado, pero está dentro de los márgenes normales de funcionamiento de la gráfica. Al menos no son los 95ºC de las Radeon R9 290X, ¿recordáis?

Pruebas de rendimiento

Vamos a lo que interesa, y comenzamos cómo no con una captura de GPU-Z.

Comenzamos con las pruebas sintéticas, y nada mejor que 3DMark para ello.

Teniendo en cuenta que una GTX 1080 Ti tope de gama nos da unos 8270 puntos en ésta prueba, desde luego no está nada mal el resultado obtenido.

De nuevo por detrás de las GTX 1080 Ti en 3DMark Fire Strike, pero igualado e incluso por encima de las GTX 1080 normales. Por el momento, AMD nos da lo que prometía: un rendimiento equiparable al de las GTX 1080 pero a un mejor precio. Y tened en cuenta, nuevamente, que estamos con controladores muy verdes y que tienen un amplísimo margen de mejora, que elevará sin lugar a dudas el rendimiento en el futuro.

Por supuesto también hemos querido probar la gráfica en Heaven Benchmark, una prueba que nos da una idea bastante concreta de cómo se va a desenvolver en juegos.

Aquí, lamentablemente, sí que ha quedado bastante por debajo de otras gráficas de la competencia, pero Heaven Benchmark es muy antiguo y está todo lo contrario a optimizado para las nuevas generaciones, todo sea dicho.

Para terminar con las pruebas sintéticas y antes de entrar en materia de juegos (pues lógicamente quien se compre ésta gráfica la quiere para jugar), dado que AMD presume de que está orientada a proporcionar a los usuarios una excelente experiencia en realidad virtual sin tener que gastarse mucho dinero, hemos pensado que no hay benchmark mejor que el Steam VR. Éste ha sido el resultado.

Todo correcto hasta aquí, así que vamos ya con los juegos, que va siendo hora, ¿verdad?

Rendimiento en juegos

Estamos ante una tarjeta gráfica orientada a la gama alta, así que vamos a dar por hecho que las pruebas a resolución Full HD las aprueba todas sobradamente (y así es). Por ello, vamos a orientar las pruebas en juegos a algo más interesante, especialmente hablando de resoluciones.

En la siguiente gráfica podéis ver el rendimiento que hemos obtenido a resolución Ultra HD, con los ajustes en Ultra, y diferenciando los dos perfiles de los que hablamos antes: modo Balanced y modo Turbo.

Varias conclusiones aquí: para empezar, la Radeon RX Vega 64 puede sin demasiados problemas con juegos a resolución 4K, pues en todos los casos hemos estado en torno a 50 FPS de media. La otra conclusión es que el modo balanceado, que hace que la gráfica tenga un consumo algo inferior, no baja demasiado el rendimiento, un par de FPS en el peor de los casos, y a cambio ahorra bastante energía, temperatura y ruido.

Vamos a pasar ahora a otro de los puntos de los que presume AMD, y no es otro que los monitores ultra panorámicos que tan de moda están desde hace ya tiempo. Con una relación de aspecto de 21:9, éstos monitores nos proporcionan un ancho adicional que es muy de agradecer en juegos. En nuestra prueba hemos utilizado el monitor habitual, un Dell U3415W ultra panorámico de resolución 3440 x 1440. Éste ha sido el resultado de nuestras pruebas, y ahora sí lo comparamos pero con un matiz: se supone que la Radeon RX Vega 64 compite con la GTX 1080 de referencia de NVIDIA, pero no teníamos ninguna a mano, solo el modelo AMP! Extreme de Zotac que es bastante superior al de referencia.

Aunque el modelo de GTX 1080 que hemos usado para comparar es uno personalizado y no el de referencia, la RX Vega se ha llevado el premio en todos los juegos en los que la hemos probado a resolución 3440 x 1440 excepto en HITMAN, y en todos los casos con una tasa de FPS superior a los 60 de media, justo lo deseable en juegos. Recordad que tenemos una resolución muy elevada, ultrapanorámica, y con los ajustes gráficos al máximo.

CONCLUSIÓN

AMD estrena su nueva arquitectura Vega con ésta gráfica que hemos analizado hoy, y lo hace con muy buenas expectativas. La RX Vega 64 compite desde ya con las GTX 1080 de NVIDIA tanto por rendimiento como por precio, pero con el añadido de que tienen un margen de mejora enorme en cuanto optimicen controladores y los propios juegos. Recordemos además que la GPU admite hasta 16 GB de memoria HBM2, aunque el modelo analizado hoy tiene 8 GB, por lo que podemos esperar que próximamente lancen una gráfica superior a ésta. Recordad también que hemos analizado el modelo intermedio, pues la versión Liquid Cooling tiene unos parámetros superiores y el resultado de rendimiento será todavía mejor.

Además nos proporciona tecnologías muy interesantes, especialmente la tecnología Chill que nos permite ejecutar títulos no demasiado exigentes con un rendimiento excepcional pero haciendo que la gráfica esté casi en reposo, consumiendo mucho menos y calentándose también menos, con lo que también hace menos ruido. También muy interesantes los perfiles de consumo, para usuarios que quieren sacarle el máximo partido a su gráfica sin que el consumo se dispare. Desde luego el trabajo de los ingenieros de software de AMD es loable en éste ámbito.

PROS:

  • Rendimiento muy decente, en línea con las GTX 1080.
  • Plagada de nuevas tecnologías, especialmente interesante Radeon Chill.
  • Consumo relativamente contenido.
  • Ingente margen de mejora mediante software y optimización de juegos.
  • Mucho potencial para con los modelos personalizados por los fabricantes.
  • Precio (499 dólares que seguramente se conviertan en 499 euros).

CONTRAS:

  • Disipador de referencia ruidoso y no muy efectivo.

Por todo ello, le damos a ésta AMD Radeon RX Vega 64 se lleva nuestro galardón de Platino, así como nuestra recomendación por su diseño (entendiéndose por ésto el de la arquitectura con todas las novedades que trae) y por su rendimiento.

Revisado por Rodrigo Alonso el 14 agosto 2017