AMD Radeon RX Vega 56

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Hace poco que AMD lanzó al fin al mercado las nuevas tarjetas gráficas Radeon RX Vega, equipadas con la nueva memoria HBM2 y que se posicionan como los productos más potentes del fabricante de momento. Justo en el momento de su lanzamiento os ofrecimos nuestro análisis del modelo Radeon RX Vega 64, y ahora ha llegado el momento de enseñaros nuestro análisis del modelo más modesto, la Radeon RX Vega 56.

La Radeon RX Vega 56 se posiciona como un modelo “capado” de la 64, con menos shader processors y unas velocidades inferiores, pero a cambio cuesta 100 euros menos -de precio recomendado, que luego las tiendas hacen lo que quieren- y, más importante si cabe, tienen un consumo bastante más contenido. El precio recomendado por AMD para esta gráfica es de 399 dólares, por lo que compite en éste caso con las GTX 1070 de NVIDIA teniendo un precio algo inferior, si bien es cierto que todos sabemos que luego llegan a un precio bastante superior a las tiendas, máxime cuando los propios distribuidores se están dedicando a especular.

Aunque ya os contamos cuando analizamos el modelo 64 que una de las cosas más importantes que presenta ésta generación de gráficas son las novedades en la arquitectura y ya os las explicamos en su momento, no está de más recordarlo ahora que analizamos este modelo inferior.

La nueva arquitectura Vega 10

La primera implementación de la arquitectura Vegas tiene 12.500 millones de transistores en un proceso FinFET LPP de 14 nanómetros, con más de 45 MB de SRAM en el chip. Ha sido diseñado, según AMD, para mantener unas frecuencias de funcionamiento muy elevadas, y aunque los modelos comerciales tienen 8 GB de memoria HBM2, cada chip es capaz de manejar 16 GB (por lo que se abre la posibilidad de que AMD lance modelos superiores dentro de poco). En la siguiente imagen podéis ver un resumen de en qué consiste el chip Vega 10, en números.

Según AMD, ésta nueva arquitectura supone el cambio más grande desde los últimos cinco años. Comparado con la memoria HBM1, la memoria HBM2 proporciona el doble de ancho de banda por pin con ocho veces la capacidad por stack. Frente a GDDR5 ya son palabras mayores, pues es 3,5 veces más eficiente y ocupa un 75% menos de espacio físico. Esto lo tenéis muy bien explicado en el artículo que publicamos en su día sobre la memoria HBM.

Vega 10 trae consigo, por lo tanto, un gran cambio en cuanto a la memoria, y no en vano AMD ha instalado una controladora de caché de alto ancho de banda que utiliza la memoria física de vídeo como caché de último nivel para almacenamiento de datos de sistema. Esa capaz de generar hasta 512 TB de espacio de memoria virtual en los entornos en los que haga falta. Una burrada. Pero la memoria no lo es todo, ¿verdad?

Y es que AMD también ha instalado unas nuevas CUs (Compute Units) a las que ha llamado, simplemente, “de próxima generación” (Next Generation Compute Units). No vamos a aburriros con datos técnicos ahora, pero sabed que éstas nuevas CUs son capaces de registrar el espacio de una manera dos veces más eficiente que las de anterior generación, doblando la capacidad de cómputo (máximo) en operaciones de punto flotante con ops de 16 bits (que es lo que soportan las APIs gráficas actuales).

Además, AMD presume de que -y aunque todavía deben pulir drivers y los desarrolladores de juegos deben implementar Vega también- tienen el soporte más completo para DirectX 12. Mirad la siguiente tabla, habla por sí misma (y compara Vega con Polaris y Pascal ya de paso).

Qué nos proporciona la nueva arquitectura Vega

Vamos a hacer un resumen de los puntos más importantes que trae consigo ésta nueva generación de tarjetas gráficas. Insistimos que de momento el potencial lo tiene, pero que tendrán que pulir la parte del software, que es la que siempre queda “colgando” cuando sale una nueva arquitectura.

  • Hasta 13 TFLOPs de potencia de cómputo en operaciones de precisión simple.
  • 64 Next Generation Compute Units (NCUs) con soporte para Rapid Packed Math.
  • Motor de geometría de nueva generación.
  • Motor de rellenado de píxeles mejorado que incluye el nuevo Draw Stream Rasterized que mejora la localización de datos en caché y reduce el overdraw (volver a dibujar píxeles ya rellenos).
  • Controladora de caché de alto ancho de banda (HBCC).
  • 8 GB de caché de alto ancho de banda (memoria HBM2).
  • Perfiles de potencia por software: Con el nuevo Radeon Software, podremos configurar manualmente los dos perfiles con los que cuentan todas las gráficas Vega, uno más conservador que reduce un poco el rendimiento a cambio de consumir mucha menos energía y calentar menos la gráfica, y uno de mayor potencia para tener el mejor rendimiento en juegos. Según AMD, el aumento de eficiencia entre uno y otro perfil es brutal, pues solo perderemos unos pocos FPS y a cambio tendremos un consumo muy reducido.
  • FPS Objetivo: El software también permite configurar cuántos FPS objetivo queremos tener, de manera que la gráfica no esté siempre funcionando al 100% (y así también ahorremos en consumo y calor generado). Permite configurar hasta 300 FPS como objetivo.
  • Compatibilidad avanzada con FreeSync 2: ya hay en el mercado diez veces más monitores compatibles con FreeSync que con la tecnología de la competencia (G-Sync de NVIDIA), son mucho más baratos y Vega está diseñada para sacarles el máximo partido.
  • Radeon Chill: La tecnología Radeon Chill permite que, cuando estemos ejecutando juegos poco exigentes (League of Legends, Overwatch, Dota 2, etc.) la gráfica se mantenga en un estado de semi reposo, desactivando CUs para ahorrar energía y generar menos calor pero proporcionando un rendimiento excelente en éstos títulos (cuyos requisitos son bastante bajos hoy en día).
  • Enhanced Sync: Es un nuevo modo de sincronización vertical que combina la frecuencia de refresco óptima de nuestro monitor con los frames que saca la tarjeta gráfica, de manera que se reduce la latencia, reduciendo el efecto de stuttering incluso en monitores que no sean FreeSync.

Características técnicas

Vamos allá con las características técnicas. Aquí tenéis las de las tres gráficas que lanza hoy AMD (tened en cuenta que el modelo analizado es el de la derecha del todo, la RX Vega 56):

Podemos ver que, efectivamente, éste modelo Vega 56 cuenta con 8 Compute Units menos que el modelo 64, lo que se traduce en 512 Shader Processors menos. Así mismo funciona a unas velocidades inferiores, pero a cambio tiene un consumo de solo 210W teóricos, perdiendo no demasiado rendimiento a decir verdad. Vamos a ver en éste análisis en qué se traduce eso en la vida real.

El banco de pruebas

Ya conocéis nuestro banco de pruebas, del que procuramos que sea siempre el mismo para que los análisis sean más fidedignos, o con leves modificaciones como otro SSD distinto u otras memorias RAM que no influyen gran cosa en el resultado final. El hardware utilizado ha sido el siguiente:

La gráfica que analizamos hoy es exactamente igual en cuanto a PCB y disipador que la Vega 64, así que os dejamos el enlace al unboxing para que podáis verlo si tenéis interés.

El software, consumo y temperatura

Ya conocéis los controladores Radeon Software Crimson ReLive, así que únicamente vamos a hacer hincapié en lo que nos interesa, que son las novedades. Vamos a ver la pantalla de Información general que nos muestra información sobre el hardware.

En la información sobre hardware nos muestra más datos sobre la gráfica. Como veréis, tenemos un modelo BBA (built by AMD) con un conjunto de controladores que todavía no está disponible, pues AMD nos lo ha proporcionado específicamente para éste análisis.

Éste software de AMD cuenta con la utilidad Wattman, muy importante para Vega pues nos permite seleccionar los perfiles de consumo. Preconfigurados tenemos el Power Save para ahorrar energía, el perfil Balanced que tiene el power limit configurado en normal, y el Turbo que eleva el power limit a +15%. Según AMD, en el perfil Power Saver la gráfica tiene un consumo de solo 150 vatios, 165 vatios en el modo Balanced y 190 vatios en el modo Turbo.

Más tarde veremos las diferencias de rendimiento entre unos y otros perfiles. Todo esto funciona exactamente igual que en la Vega 64.

El software también nos permite habilitar características de las que hablamos antes, como Chill, el control de FPS, o el control de caché de memoria HBCC.

Es hora de ver el consumo. Ésta es la medición habitual que hemos hecho utilizando un medidor de enchufe Efergy eSocket, con solo el equipo conectado a éste (ni monitor ni nada más).

La reducción de consumo con respecto a la Vega 64 es desde luego notable, en ningún momento hemos llegado a los 400 vatios con el equipo completo. Y si activamos la funcionalidad Chill (ojo, solo funciona con algunos juegos, aunque bastantes) tenemos el siguiente resultado.

Nuevamente, entre el modo Chill y el modo normal la diferencia de consumo es realmente notable, y desde ya os decimos que el rendimiento no se ve para nada afectado. Y es que, ¿para qué queremos tener 250 FPS en Overwatch con un monitor de 60 Hz? Con Chill el rendimiento baja, pero siguiendo con el ejemplo de Overwatch en nuestra prueba los FPS nunca bajaron de 90 en resolución Full HD, y a cambio hemos bajado el consumo 48 vatios, que no está mal. Eso sí, la diferencia de consumo era bastante más notable con la hermana mayor, todo sea dicho.

Vamos con las temperaturas. Con nuestras mediciones normales, éstos han sido los datos recogidos (recordad que hablamos de Delta de temperatura, para que la temperatura ambiente no afecte al resultado):

Más o menos lo mismo que con la Vega 64. Son temperaturas bastante elevadas pero que en ningún momento ponen en peligro la integridad de la GPU. Es lo malo de utilizar éste tipo de disipadores de tipo blower, y repetimos que con los modelos personalizados de los ensambladores éstos datos mejorarán bastante.

Pruebas de rendimiento

Vamos a lo que interesa, y comenzamos cómo no con una captura de GPU-Z.

Cosa rara: el software detecta que la gráfica tiene 4096 Shaderes en lugar de 3584 como debería. No obstante, el resto de parámetros coinciden con el modelo RX Vega 56 que analizamos. Quizás es que todavía no lo detecta bien y lo solucionarán en próximas versiones.

Comenzamos con las pruebas sintéticas, y nada mejor que 3DMark para ello.

Los resultados son obviamente inferiores a los que obtuvimos con la Vega 64, pero aun así no están nada mal teniendo en cuenta que hablamos de una tarjeta gráfica que compite con las GTX 1070 y no con las GTX 1080 como el modelo 64. Encontramos una diferencia de unos 600 puntos en Time Spy, por ejemplo, que no es demasiado.

Por supuesto también hemos querido probar la gráfica en Heaven Benchmark, una prueba que nos da una idea bastante concreta de cómo se va a desenvolver en juegos.

Aquí tenemos una diferencia de 5,7 FPS con respecto al modelo 64, y sin embargo los FPS mínimos son 0,4 más (pero los máximos 8,6 menos). En cualquier caso éste resultado está en la línea con lo que vimos con Vega 64, y sigue estando bastante por debajo de lo que obtienen otras gráficas de la competencia. Mucho se ha hablado de que el rendimiento de vega ha sido decepcionante, y sinceramente ésta es la prueba.

Para terminar con las pruebas sintéticas y antes de entrar en materia de juegos (pues lógicamente quien se compre ésta gráfica la quiere para jugar), dado que AMD presume de que está orientada a proporcionar a los usuarios una excelente experiencia en realidad virtual sin tener que gastarse mucho dinero, hemos pensado que no hay benchmark mejor que el Steam VR. Éste ha sido el resultado.

De nuevo nos encontramos ante una gráfica que podría manejar sistemas de realidad virtual de manera holgada, pero aun así la puntuación es, para poneros en perspectiva, menos de la mitad de lo que se obtiene con una GTX 1080 Ti.

Rendimiento en juegos

Estamos ante una tarjeta gráfica orientada a la gama alta, así que vamos a dar por hecho que las pruebas a resolución Full HD las aprueba todas sobradamente (y así es). Por ello, vamos a orientar las pruebas en juegos a algo más interesante, especialmente hablando de resoluciones.

En la siguiente gráfica podéis ver el rendimiento que hemos obtenido a resolución Ultra HD, con los ajustes en Ultra, y diferenciando los dos perfiles de los que hablamos antes: modo Balanced y modo Turbo.

A pesar de ser un modelo inferior a la 64, la Vega 56 puede con la mayoría de juegos a resolución Ultra HD sin demasiados problemas, superando los 40 FPS de media en todo momento aunque todo sea dicho, solo pasando los 60 de media en DOOM con la API Vulkan. Por otro lado, aquí se nota más el detrimento de rendimiento del modo balanced frente al Turbo que con la hermana mayor, pero también como vimos al principio el consumo es bastante inferior, que era una de las cosas de las que se quejaban muchos de la Vega 64.

Vamos a pasar ahora a otro de los puntos de los que presume AMD, y no es otro que los monitores ultra panorámicos que tan de moda están desde hace ya tiempo. Con una relación de aspecto de 21:9, éstos monitores nos proporcionan un ancho adicional que es muy de agradecer en juegos. En nuestra prueba hemos utilizado el monitor habitual, un Dell U3415W ultra panorámico de resolución 3440 x 1440. Éste ha sido el resultado de nuestras pruebas, y ahora sí lo comparamos pero con un matiz: se supone que la Radeon RX Vega 56 compite con la GTX 1070 de referencia de NVIDIA, pero no teníamos ninguna a mano. Por ello comparamos con la GTX 1080 AMP! Extreme de Zotac y con la Vega 64.

Estaba cantado que la Radeon RX Vega 56 iba a quedar en última posición en ésta comparativa, pues no solo es la menos potente sobre el papel sino la más barata de las tres gráficas. Pero con lo que hay que quedarse es con el buen rendimiento ofrecido a ésta resolución, pues en los cuatro juegos en los que la hemos probado ha logrado mantener más de 60 FPS de media sin inconvenientes. Por 400 euros (o 450 o lo que nos quieran cobrar las tiendas con su especulación) la verdad es que tendremos una gráfica bastante decente para jugar a tope.

CONCLUSIÓN

En éste análisis hemos visto que la Radeon RX Vega 56 es una gráfica que da lo que promete: un rendimiento decente a alta resolución y con los gráficos a tope con un consumo más contenido que la Vega 64, y un precio inferior. Ahora bien, de nuevo toca matizar el hecho de que no solo AMD tiene que ponerse las pilas con drivers, sino también tendremos que estar atentos a que los desarrolladores implementen las nuevas tecnologías que la gráfica trae consigo en sus próximos juegos, que será donde de verdad veremos el potencial exprimido de ésta nueva arquitectura.

En cuanto a la gráfica en sí, es una gran opción para jugar a los últimos títulos del mercado a altas resoluciones y con los gráficos a tope. Por 400 euros (en teoría) tendremos GPU para rato.

PROS:

  • Rendimiento decente, incluso a 1440p ultrapanorámico y gráficos en Ultra.
  • Nuevas tecnologías como Radeon Chill.
  • Consumo contenido en comparación con Vega 64.
  • Mucho potencial para mejorar.
  • Precio (399 dólares según AMD).

CONTRAS:

  • El rendimiento sigue por debajo del de la competencia.
  • Disipador de referencia ruidoso y poco efectivo.

Por todo ello, le damos a ésta AMD Radeon RX Vega 56 se lleva nuestro galardón de Oro, así como nuestra recomendación por su diseño (entendiéndose por ésto el de la arquitectura con todas las novedades que trae) y por su rendimiento.

Revisado por Rodrigo Alonso el 29 agosto 2017