¿Está desapareciendo el overclock de los procesadores de AMD y de Intel?

Con cada generación de procesadores que lanzan al mercado AMD e Intel, hemos ido viendo que los márgenes para el overclock que disponen los nuevos modelos, cada vez son más exiguos. Algo que es bien visible con los procesadores AMD Ryzen, cuyas frecuencias a duras penas pasan de los 4,3 GHz para todos los núcleos. O en los procesadores de Intel, que tienen bastantes problemas para pasar de los 5 GHz. ¿Qué es lo que está pasando en la industria? c¿Debemos de resignarnos a no poder hacer overclock?

Antes de meternos en materia, habría que aclarar que hay dos tipos de usuarios que se dedican al overclock:

  • El usuario que se compra un sistema de prestaciones modestas, con la intención de extraer un extra de rendimiento de su procesador para prolongar su vida útil.
  • El overclocker de competición, que muchas veces emplea unos medios que no solemos emplear casi nadie (como hielo seco o nitrógeno líquido) para incrementar la frecuencia de su procesador, con el único objetivo de batir un récord del mundo.

Y, aunque este artículo atañe a ambos tipos de usuarios, con toda probabilidad le interesará más al primero de ellos que al segundo.

¿Qué está pasando con el overclock de los procesadores?

Desde que Intel y AMD comenzaron a desarrollar procesadores, siempre ha habido entusiastas dispuestos a extraer un poco más de rendimiento de los suyos de manera «gratuita». De hecho, ha habido series de procesadores que siempre han sido conocidas y famosas por su gran capacidad para el overclock. Hubo algunas de ellas que eran capaces de alcanzar hasta un 100% de overclock.

Obviamente, realizar ésto solo beneficia al usuario, pero nada a la empresa. Al fin y al cabo, un usuario que overclokee su procesador va a tardar más tiempo en cambiarlo por un modelo más moderno o de gama superior. Así, si bien a Intel nunca es que le haya gustado especialmente este aspecto de la escena, AMD, en cierto modo, siempre lo ha intentado animar en los usuarios de sus procesadores. Así, desde los procesadores Intel Sandy Bridge, si queremos subirle la frecuencia a nuestro procesador es necesario comprar un modelo específico que nos permita modificar los multiplicadores internos del procesador. Sin embargo, y aunque AMD también ha tenido modelos con el multiplicador desbloqueado, también permitía el overclock a través del FSB de la placa base.

Suponemos que también habréis escuchado hablar de la expresión «lotería del silicio«. Esta expresión hace referencia a que, dado que no todas las dies de los procesadores se fabrican con la misma pureza, habrá dies que tendrán una pureza superior a la de otras y, por tanto. subirán mejor con el overclock. Sin embargo, así como hace años que te tocara la lotería del silicio significaba que podías hacerle un OC a tu procesador de un 30% con cierta facilidad, lo que significa hoy en día es que podrás subirle la frecuencia de todos los núcleos hasta el máximo de la frecuencia boost del procesador.

¿Por qué los procesadores están tan apurados?

Tanto AMD como Intel tienen un problema de base: sus arquitecturas han llegado al máximo de frecuencia que pueden dar manteniendo unos consumos y un TDP aceptable. Antiguamente, sus arquitecturas disponían de mucho más espacio para que el usuario pudiera jugar con ellas. Sin embargo, hoy en día, la arquitectura Zen y la arquitectura Core ya no dan más de sí, por mucho que se modifique el nodo de fabricación de los procesadores.

Y este es, precisamente, otro de los problemas de la informática actual: los procesadores están tan ajustados de rendimiento que ya no merece la pena hacerles overclock. En el caso de los AMD Ryzen, incluso hacerles overclock es contraproducente para su rendimiento, dado que pierden el boost elevado que se consigue con pocos núcleos. Y, dado que la gran mayoría de tareas en nuestros ordenadores emplean pocos núcleos para realizarse, al final acabamos perdiendo rendimiento.

Una parte del problema de que los procesadores estén tan apurados está en la bajada de los nodos de fabricación. A medida que se van bajando los nodos, la gestión del voltaje que es necesario para cambiar los estados del procesador se convierte en un problema de precisión. Y de calor. Porque los procesadores que se fabrican ahora tiene dies cada vez más pequeñas. Por tanto, el calor que se genera en estas dies es más complejo de eliminar que si el tamaño de la die fuera superior. Y si vamos a hacer overclock a un procesador lo primero que le vamos a dar a éste es más Vcore para estabilizar las nuevas frecuencias más altas. Y este Vcore extra genera calor extra. Con el resultado de acabar siendo la pescadilla que se muerde la cola.

Los chiplets de los AMD Ryzen son los peores de cada oblea

Por otro lado, las cosas como son: en el caso de AMD, los chiplets que se montan en sus procesadores Ryzen son los peores de toda la oblea. Por eso son tan «baratos». Estos chiplets son los que demuestran una mayor resistencia a cambiar de frecuencia o requieren un mayor Vcore o VID para funcionar. Y esto lo sabemos porque los mejores chiplets, al final, son los que se emplean para construir los procesadores para servidores AMD EPYC. Mientras que los justamente inferiores en calidad, se usan para los Threadripper. Y hacer esto es perfectamente aceptable, dado que, como empresa, AMD lo único que tiene que hacer es fabricar un producto que cumpla con todo lo que se anuncia y promete. Nada más.