Portátiles con pantallas OLED o con 240 Hz de refresco: ¿realmente merecen la pena?

Escrito por Juan Diego de Usera

Tener una buena pantalla con tu sistema es algo básico para disfrutar al máximo de la experiencia de estar frente a ella. Ya sea para trabajar en una base de datos, editar imágenes, ver vídeos o jugar, una buena pantalla es muy necesaria. Sin embargo, las pantallas han sido siempre las grandes olvidadas de los fabricantes de ordenadores portátiles. Hasta ahora. Y es que algunos fabricantes de portátiles gaming han comenzado a montar en sus equipos pantallas con tasas de refresco vertical de 240 Hz o con tecnología OLED, que mejoran mucho la experiencia frente a ellas. Pero, ¿es lo más indicado montarlas en los portátiles?

Los monitores con frecuencias de refresco vertical por encima de los tradicionales 60 Hz, cada vez son más numerosos y, sobre todo, cada vez son más baratos. Los últimos que se han incorporado son aquellos que emplean paneles con la asombrosa tasa de refresco de 240 Hz. Con un monitor de esta clase, podemos decirle adiós a los problemas derivados de una tasa de FPS que no coincide con la tasa de refresco del monitor.

De la misma manera, los monitores con tecnología OLED están comenzando a llegar al mercado. En bajos números, es verdad. Pero es que esta tecnología, aunque no es una nueva en lo que respecta a la fabricación de pantallas, sí lo es (y bastante) en lo que respecta a las pantallas de ordenador, ya sean de sobremesa o de portátiles.

Ventajas y desventajas de las pantallas OLED o con 240 Hz en portátiles gaming

Las pantallas OLED, en los portátiles presentan ciertas ventajas que son completamente innegables:

  • Su resolución y la definición de la imagen que representan es muy superior a la de las pantallas LED LCD que empleamos.
  • La representación del color también es superior a la de las matrices de los LCD. Incluso a las matrices IPS, que son el mejor exponente de la representación correcta del color. También permiten una representación más vívida de los colores.
  • Su brillo es muy bueno. No solo eso, sino que eliminan el parpadeo de la iluminación trasera del monitor, dado que en esas pantallas se ilumina el propio píxel, no requiere de iluminación trasera.
  • Como no requieren de iluminación trasera, los paneles pueden ser mucho más delgados.

A pesar de todo lo que acabamos de relatar, las pantallas OLED presentan un problema que sigue sin haber sido subsanado. Cuando se emplean con imágenes estáticas durante mucho tiempo, tienen tendencia a quemar los píxeles. Y, si bien esto no debiera de ser mucho problema en una televisión, en la pantalla de un ordenador portátil sí que lo es. ¿Y cuál es la parte de la pantalla que está fija de manera permanente en vuestro ordenador? La barra de tareas.

Por otro lado, los paneles con tasa de refresco vertical de 240 Hz permiten una fluidez en la imagen realmente pasmosa, lo cual ayuda a compensar el bajo tiempo de respuesta de las pantallas de los portátiles. Sin embargo, la contra es que utilizar este tipo de tecnología hace que se incremente considerablemente el consumo de la batería del portátil. Si tenéis el portátil fijo a la pared, la verdad es que este aspecto os va a dar bastante igual. Pero si lo empleáis como lo que es, un portátil, os veréis activando y desactivando esta característica hasta el infinito. Hasta que un día os canséis y la dejéis permanentemente desactivada.

En definitiva: tener pantallas OLED o de 240 Hz trae, a la larga, bastantes más problemas de lo que justifica su alto precio. Y en el caso de las OLED, teniendo en cuenta lo sensibles que son y que, si se estropean, os tocará enviar TODO el portátil a reparar, no creo que realmente os vaya a compensar tenerlas.

Continúa leyendo