Cómo instalar correctamente el disipador de serie de Intel para socket LGA115X

Escrito por Juan Diego de Usera

Aunque el disipador de serie que Intel incluye con algunos de sus procesadores Core para socket LGA115X no sea muy bueno, siempre está bien guardarlo como disipador de repuesto. Al fin y al cabo, no podemos saber cuándo nos va a fallar el disipador de terceros que le hayamos puesto a nuestro sistema. O la refrigeración líquida AIO, si tenemos montada una de estas. Por consiguiente, creemos que es necesario saber cómo se instala este modelo de disipador que, por suerte, requiere un proceso muy sencillo de llevar a cabo por parte del usuario.

El disipador de serie (también conocido como disipador stock o como disipador retail) de Intel, nos suele venir en la caja, junto con nuestro procesador Intel. La realidad es que, a pesar de la enorme cantidad de tiempo que ha pasado desde que se introdujo este modelo de disipador hasta nuestros días, el diseño del disipador a penas ha variado. En general, sigue siendo un bloque de aluminio, al que se le han extruído una serie de aletas, que nacen de un núcleo central circular.

Algunos modelos de estos disipadores, especialmente para los procesadores que tenían un TDP más elevado, montaban un núcleo de cobre en el centro del mismo, para mejorar la transmisión del calor entre las superficies. En otros casos, la altura de las aletas de aluminio se incrementó de manera considerable. Sin embargo, si algo siempre han tenido en común las diferentes iteraciones de estos disipadores, es que a duras penas son capaces d realizar su trabajo correctamente y que todos emplean el mismo sistema de retención.

Instalando el disipador de serie para Intel socket LGA115X

Como habéis podido ver en las anteriores imágenes, el disipador de serie de Intel lleva cuatro soportes que salen de él de forma radial.

Estos se han diseñado para que, al hacer presión sobre su parte superior, el pin interno que poseen salga por el extremo inferior, consiguiendo que el disipador se sujete a los taladros que hay en la placa base.

El disipador de Intel ya viene con pasta térmica pre aplicada en su base.

Esta pasta térmica cumple su función, pero también es verdad que se degrada con bastante rapidez con su uso cotidiano. Así que, si tenéis vuestra pasta térmica, no estaría de más limpiar la pasta térmica de Intel y cambiarla por la vuestra propia.

Ya sabiendo esto, el proceso de instalación del disipador de serie de Intel es realmente muy sencillo:

  • Lo primero que haremos es situar el disipador encima del procesador, alineando los push pines de los extremos con los taladros que encontraréis alrededor del socket de placa base.
  • Una vez hecho esto, apretaremos dos de los push pines, siguiendo un patrón de cruz. Es decir, apretaremos, por ejemplo, el situado en la parte superior derecha junto con el situado en la parte inferior izquierda y viceversa. Es mejor hacerlo de esta manera dado que, si los vamos apretando uno a uno va a ser bastante más complicado, ya que el disipador de Intel tiende a levantarse mucho de sus extremos cuando sujetamos solo uno de los push pines a la placa base. Luego hace falta más fuerza por nuestra parte para asegurar el resto de push pines. Deberemos apretar hasta que oigamos o notemos que hace “clic“. Eso significa que el pin ha quedado asegurado.
  • Con dos de los push pines ya asegurados, podemos asegurar los otros dos que nos faltan.
  • Ahora ya solo nos queda asegurar el conector PWM del ventilador del disipador en su correspondiente conector de la placa base.

Si al apretar los push pines os dais cuenta que no hacen clic, eso se debe a que el sistema de retención del push pin está girado 90º, que es la posición que se usa para liberarlo. En este caso, no tenéis más que girarlo vosotros a su posición original y el push pin ya debería de funcionar.

Como sistema de retención, el que emplea el disipador de Intel no es precisamente muy bueno. Sí, es verdad que es un sistema de retención fácil de usar y rápido pero, al estar fabricado en plástico, es algo endeble. Por no contar que, con el tiempo y las altas temperaturas a las que va a estar sometido, el plástico que emplea se va degradando poco a poco, se vuelve frágil y se acaban rompiendo.

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