Así afecta la velocidad y latencia de la memoria RAM a los FPS de los videojuegos

La velocidad a la que funciona la memoria RAM está íntimamente ligada al rendimiento general de nuestro sistema. Esta velocidad no afecta de igual manera a todas las aplicaciones que podemos tener instaladas en nuestro equipo. Sin embargo, los juegos son unas de las que más se pueden ver afectadas por ésta. Así que, en este artículo, vamos a ver cuánto se puede llegar a notar este efecto en el rendimiento de nuestros videojuegos. Y si realmente merece la pena comprar memoria RAM más rápida.

Todas las plataformas tienen una velocidad de la memoria RAM considerada la mínima que se ha de poner al procesador para que este funcione de manera correcta. Para la plataforma Intel Core, esta velocidad es de 2666 MHz. Para la plataforma AMD Ryzen, esta velocidad es de 2930 MHz. Todo lo que sea por debajo de esas frecuencias, va a hacer que el sistema pierda rendimiento frente a su configuración stock. No tanto el tema de tener la memoria RAM en single o dual channel.

Ahora bien, con los videojuegos, también hay que tener muy en cuenta que hay más factores que nos pueden hacer ganar o perder rendimiento. Estos factores son la resolución a la que jugamos, y el nivel de detalle que empleamos a la hora de jugar. No estresa la tarjeta gráfica de la misma manera jugar a resolución 4K y en nivel de detalle Ultra, que hacerlo a resolución FullHD y nivel de detalle Low. Eso es algo que todos sabemos. De hecho, cuando nuestra tarjeta gráfica se ve muy forzada a la hora de ejecutar un juego, la mejor manera de ganar rendimiento es bajar la resolución a la que se ejecuta éste.

Equipo de pruebas

El equipo que se ha empleado para comprobar el efecto de la velocidad de la RAM en el rendimiento del sistema en videojuegos es el siguiente:

Para los tests se han empleado, dos juegos bastante populares hoy en día: Assassin’s Creed Odyssey y Battlefield 1. Para ambos juegos, la resolución empleada ha sido la FullHD, y el nivel de detalle ha sido el «High«, sin el uso de Anti-Alising. Cuando veamos los resultados que se han obtenido, explicaremos el porqué de estas decisiones.

Efecto de la velocidad de la memoria RAM en Assassin’s Creed Odyssey

Como podemos ver por las capturas, las diferencias de rendimiento que se obtienen al poner la memoria RAM a velocidad de 2.133 MHz, frente a la que se obtiene al subirla hasta los 3.000 MHz es bastante aparente. De hecho, esta diferencia puede llegar a ser de más de 10 FPS según las circunstancias. Las latencias no parecen ser especialmente determinantes para la plataforma Intel, dado que las menores frecuencias de la memoria RAM en los tests, también emplean latencias más bajas. Y, aun así, no acaban influyendo en el rendimiento.

Pero, otra cosa que también es fácil de ver, es que una vez pasamos de la velocidad de 2.666 MHz (que es la oficial del procesador), el incremento de rendimiento es mínimo. Pudiendo éste cifrarse en tan solo unos pocos FPS, en realidad.

Efecto de la velocidad de la memoria RAM en Battlefield 1

En Battlefield 1 podemos ver un comportamiento similar del rendimiento del equipo, a medida que modificamos las velocidades de la RAM. Por debajo de 2.666 MHz, hay una pérdida de rendimiento bastante importante. Sin embargo, una vez pasamos de la frecuencia de la RAM soportada oficialmente por el procesador, estas ganancias de rendimiento ya no son especialmente notables para nuestro equipo. Y algo similar pasa con el tema de las latencias de la RAM: menores frecuencias con menores latencias no proporcionan mejoras en el rendimiento del sistema. Otra cosa sería si la situación fuera mayores frecuencias con menores latencias. En este caso, sí que habría una pequeña ganancia en rendimiento. Pero estaríamos hablando de, quizás, 1 o 2 FPS. Lo cual no es que sea especialmente reseñable.

Es hora de explicaros el motivo por los que se han usado los ajustes que se han usado en los juegos. A medida que subimos la resolución y el nivel de detalle, se incrementa el trabajo que ha de realizar la tarjeta gráfica. Esto significa que, al estar su rendimiento más limitado, es más complicado ver la influencia de los cambios en las frecuencias de la memoria RAM. Por tanto, los ajustes que vemos en los juegos vienen a ser un punto medio, en cuanto son ajustes altos, pero se dejan de lado los que realmente estresan el rendimiento de la gráfica.