Los ensambladores de NVIDIA se niegan a bajar el precio de su gráficas

Si hace poco nos enterábamos que la demanda de tarjetas gráficas había caído bastante por la renuencia de los mineros de criptomonedas en seguir comprando más modelos, ahora nos enteramos que los ensambladores de NVIDIA están manteniendo artificialmente altos los precios de sus productos, a pesar de que, a estas alturas, ya tienen stock más que suficiente.

Todo parece apuntar a que el boom de ventas de tarjetas gráficas para ser usadas en tareas de minería de criptomonedas ha pasado ya a mejor vida. Desde luego, en la mayoría de tiendas se está viendo que ya vuelve a haber stock de la gran mayoría de modelos de casi todos los fabricantes, por no contar con el hecho de que los precios están comenzando a bajar de manera generalizada, algo que todos los usuarios esperaban para poder comprar nuevas unidades con las que reemplazar las existentes.

Este comportamiento es de lo más lógico en el mercado, dado que a medida que se va reponiendo stock y la demanda no crece, sino que disminuye, los precios de los modelos a la venta tienden a bajar hasta volver a tener los mismos niveles que tenían antes de comenzar la crisis de las tarjetas gráficas. O, al menos, esto es lo que debería suceder en un mercado perfecto. Sin embargo, no es lo que están haciendo los ensambladores de NVIDIA.

Los ensambladores de NVIDIA no quieren perder beneficios, incluso tras la bajada de ventas

La caída de las ventas de tarjetas gráficas, desde luego va a ser bastante notable en los resultados fiscales de los ensambladores de NVIDIA (y de AMD, para ser sinceros). Solo hay que ver que el margen de beneficios se había incrementado desde el habitual 8 – 10% hasta el 45 – 50% que se estaba ganando por cada unidad vendida cuando estábamos en plena crisis de la minería de criptomonedas. O ver que ensambladores de NVIDIA como Asus, Gigabyte, MSI o TUL presentaron récord de ventas en todos los últimos trimestres.

Y, aunque todas estas empresas, a estas alturas, deben de haber recuperado por completo el nivel de existencias en sus almacenes, se niegan a bajar sus márgenes de beneficio al nivel que tenían originalmente. En este momento, estos ensambladores siguen queriendo tener un margen de beneficios que ronde el 20%. Este es el principal motivo por el que los precios de las tarjetas gráficas no están bajando al ritmo que sería normal en estas circunstancias: mantendrán artificialmente alto el margen hasta justo antes que se presente la serie GeForce GTX 1100, que es cuando les entrará la prisa por limpiar los almacenes y volverán a poner los modelos actuales al precio original.