Undervolting: qué es y qué ventajas tiene hacérselo al procesador

Hacer undervolting a un componente, como el procesador o la GPU de una tarjeta gráfica, puede suponer que estos componentes funcionen más frescos de lo que lo suelen hacer habitualmente en nuestro sistema. Lo mejor de todo es que realizar esta técnica os permitirá seguir manteniendo todo el rendimiento original de los componentes.

Si cuando realizamos overclocking a un componente, se producen ganancias de rendimiento a costa de tener un mayor consumo de potencia y unas mayores temperaturas, se puede hacer justo lo opuesto cuando se le hace undervolting a un componente. Es decir, se pueden disminuir las temperaturas y el consumo del componente sin perder un ápice de rendimiento.

Para continuar con nuestra anterior analogía, si para estabilizar un overclock se suele hacer a base de darle más Vcore (siendo el Vcore el valor del voltaje que la placa base suministra al procesador), con el undervolting se hace lo opuesto, es decir, se le suministra un Vcore menor al procesador. Esto hace que las temperaturas que se generen cuando el procesador trabaja sean menores y, por tanto, el procesador funcione más fresco.

Los fabricantes de procesadores y placas base saben bien que cada procesador es un mundo, pero no pueden definir un Vcore específico para cada unidad que fabrican (que, en realidad, sería lo ideal para todos). Así que suelen definir un valor específico para toda una tirada de componentes. Ese valor de voltaje asegura que el componente va a funcionar de manera correcta, independientemente de la pureza del silicio con el que haya sido fabricado.

El undervolting nos proporcionará beneficios de temperatura de manera inmediata.

Como ya hemos dicho, la gracia de hacer undervolting a un componente reside en bajar su Vcore de funcionamiento sin que ello nos cree problemas de estabilidad con el funcionamiento habitual del ordenador. Cuanto más consigamos bajar el Vcore de nuestro componente, más bajará las temperaturas de funcionamiento de este, con lo que más fresco será el interior de nuestro equipo.

Pero, claro, hay que tener muy en cuenta que, como ya hemos dicho al principio, cada procesador es un mundo y los parámetros que sirven para uno no tienen por qué servir para otro. Por tanto, a la hora de realizar el undervolting, deberemos de hacerlo por nuestra cuenta y riesgo. Aunque no estaría de más intentar, antes de nada, averiguar cuál es el Vcore habitual de nuestro procesador cuando está a plena carga, dado que será este el que modifiquemos a la hora de hacer el undervolt.

Por ejemplo: supongamos que nuestro procesador tiene, a plena carga de todos sus núcleos, un Vcore de 1,5 V. Si queremos hacerle undervolt y que no se nos bloquee el arranque del sistema, comenzaremos haciendo descensos de 0,01 V. Por cada descenso que hagamos en la BIOS de la placa base, deberemos de pasar el programa Prime95 durante 1 h más o menos para ver si el sistema es estable o no. En caso de ser estable, podremos seguir repitiendo esta operación hasta que llegue un punto en que el sistema ya no sea estable. En ese punto subiremos el Vcore +0.01 V y volveremos a probar con el Prime95 durante al menos 12 h. Si es estable, podemos guardar el ajuste en la BIOS y ya lo tendremos listo.