Por qué mezclar metales en una refrigeración líquida es mala idea

Una de las principales advertencias que se suele hacer a un novato a la hora de montar su primera refrigeración líquida de circuito abierto es la de no mezclar metales en el circuito. En este tutorial os explicaremos qué significa esta expresión, por qué hay que evitar hacerlo y qué hacer si no nos queda más remedio.

Las refrigeraciones líquidas están formadas por varios componentes, pero la expresión de mezclar metales hace referencia a solo dos de ellos, el radiador y el bloque de agua. Pero antes de meternos en materia, debemos de explicar qué es el proceso de «corrosión galvánica».

La corrosión galvánica es un proceso electroquímico, en  el que un metal se corroe cuando está compartiendo un mismo entorno líquido con un segundo metal más noble (es decir, que químicamente es inerte o casi inerte) que él. Este proceso es, con toda seguridad, el más temido por los amantes de las refrigeraciones líquidas de circuito abierto.

Como ya hemos dicho, los componentes a los que se hace referencia con la advertencia de no mezclar metales son el o los bloques de agua y el radiador. Esto es así porque los radiadores baratos se suelen fabricar en aluminio, mientras que los bloques de agua se suelen fabricar en cobre. Al estar ambos metales en un circuito por el que circula agua caliente (aunque sea esta destilada), se genera una corrosión galvánica que acaba dañando seriamente a los componentes.

El primer síntoma que tendréis si se está generando este problema en vuestro circuito es un descenso apreciable del rendimiento térmico de este. Por desgracia, el segundo síntoma de este problema es muy probable que sea una fuga de líquido refrigerante en toda regla.

Posibles soluciones si tenéis que mezclar metales

La mejor solución para evitar mezclar metales es, simplemente, no hacerlo. Si vais a montar un radiador de aluminio, aseguraos que el bloque de agua también es de aluminio; si vais a montar un bloque de agua de cobre, que el radiador también lo sea. Si compráis un kit completo de refrigeración líquida de circuito abierto, lo normal es que el fabricante ya haya tenido ese detalle en cuenta y suministre ambos componentes en consonancia.

Ahora bien, los radiadores de cobre suelen ser bastante más caros que los radiadores de aluminio, mientras que bloques de agua de aluminio, no hay demasiados en el mercado, las cosas como son. Así que, otra opción que tenéis es comprar un aditivo para el agua destilada que retrase la aparición de la corrosión galvánica entre los componentes. Estos productos, si bien reducen la capacidad de refrigeración del circuito un poco (no mucho, 2 o 4 ºC), también impiden el crecimiento de las algas dentro del circuito. Estos productos se suelen llamar Water Weter y se suelen encontrar en tiendas especializadas en productos para refrigeraciones líquidas.