Cuándo cambiar la pasta térmica de tu ordenador antes de que se seque

Cuándo cambiar la pasta térmica de tu ordenador antes de que se seque

Juan Diego de Usera

En todo ordenador llega un momento en el que, a pesar de tener todos los componentes muy limpios, las temperaturas internas de funcionamiento se mantienen altas. Es este el momento en que deberéis de plantearos cambiar la pasta térmica original que habéis aplicado hace tiempo, sustituyéndola por una nueva capa que permita que las temperaturas vuelvan a su cauce habitual.

Como bien sabéis, para que se produzca la transmisión del calor entre dos superficies metálicas, la zona de contacto de ambas superficies ha de ser lo más plana posible y libre de imperfecciones en el mecanizado y acabado de las mismas. Como esto es muy complicado de hacer (al menos, de una manera económica que no dispare el precio de fabricación), tenemos la pasta térmica que se encarga de crear un medio de transporte del calor entre las dos superficies, eliminando posibles burbujas de aire queden entre ambas, dado que el aire es un aislante natural del calor (por muy anti intuitivo que pueda parecer).

Pero, con el paso del tiempo, la pasta térmica se va secando y comienza a perder las propiedades de transmisión térmica que nos había llevado a aplicarla en un primer lugar. La cuestión es cómo saber cuándo está ocurriendo ésto y, en líneas generales, cada cuánto tiempo deberíais de cambiar ésta para evitar tener problemas de temperaturas elevadas dentro del ordenador.

Cuando la pasta térmica se seque, deberéis de cambiarla con rapidez

La primera indicación de que vuestra pasta térmica se ha secado la empezaréis a ver por un gran aumento de las temperaturas en ciertos componentes. Suponiendo que los disipadores de ese componente están limpios, casi con toda probabilidad el aumento de las temperaturas se deberá a que vuestra pasta térmica se ha secado y ha dejado de realizar su función. Es el momento de cambiarla lo más pronto posible.

En cuanto a cuándo hay que hacerlo, antes de llegar a ese extremo, la realidad es que depende en gran medida de cada pasta térmica dado que unas duran más y otras duran bastante menos. Por ejemplo, la Noctua NT-H1 es bastante famosa, no solo por ser de las mejores pastas térmicas del mercado, si no también porque su vida operativa antes de tener que cambiarla es de 6 años. En el extremo opuesto, la pasta Actic Silver 5 tiene una longevidad máxima de 6 meses antes de empezar a degradarse. Otro ejemplo es la Arctic MX4, que suele durar casi 5 años antes de secarse. Así que, para estar seguros, os aconsejaríamos cambiar la pasta térmica cada año y así, de paso, os curáis en salud para prevenir los problemas de temperaturas.